POSCAPITALISMO A LA VISTA

POSCAPITALISMO A LA VISTA

Chavela Villamil

El modelo capitalista ha concentrado la riqueza en unas pocas manos, acrecentando la desigualdad, la pobreza y la exclusión de la mayoría; además de perpetrar una expoliación desaforada de los bienes naturales, sometiendo a la Madre Tierra a una degradación extrema, acercándonos al colapso.

Durante décadas el modelo capitalista ha venido experimentando una crisis que ha contraído paulatinamente la economía global, lo que ha conllevado la desaceleración de la economía mundial, afectando la sostenibilidad fiscal de los países, impacto que se siente con mayor fuerza en los países dependientes del capital extranjero, obligándolos a adquirir nuevas deudas para pagar los intereses de la vieja deuda, exacerbando su déficit de Cuenta Corriente [*],  empréstitos que no los destinan a inversión integral para mitigar el déficit de Gasto Social o a reducir la pobreza multidimensional.

De igual forma el capitalismo, se ha centrado en la expoliación desaforada de los bienes naturales, sometiendo al planeta a una degradación extrema, basando la producción en suplir el consumismo extremo inducido por el sistema, y no en suplir las necesidades básicas y fundamentales de los pueblos y la sociedad, lo que disminuiría daños ambientales como el calentamiento global (Huella de Carbono) y ayudaría a diezmar la marcada brecha de desigualdad.

La desigualdad y la pobreza no dan tregua

Según el Informe Sobre la Desigualdad Global 2026 (WIR 2026), del Comité de Oxford de Ayuda Contra el Hambre (Oxfam, por su sigla en inglés), los milmillonarios utilizan su influencia política para favorecer sus intereses económicos, en detrimento de los derechos del conjunto de la población. Mientras los más ricos se enriquecen aún más, la ciudadanía ‘de a pie’ se ve sometida a una presión cada vez mayor, con miles de millones de personas atrapadas en la pobreza [**].

Oxfam afirma que, por primera vez en la historia, ya hay más de 3.000 milmillonarios en el mundo, cuya riqueza combinada alcanzó en noviembre de 2025 los 18,3 billones de dólares, una cifra sin precedentes. Esto supone en conjunto 2,5 billones de dólares más que el año anterior, y constituye un aumento del 81 por ciento (8,2 billones de dólares) desde marzo de 2020 (ajustado a la inflación); en el último año, desde noviembre de 2024, la riqueza conjunta de los milmillonarios creció un 16,2 por ciento, tres veces más rápido que el crecimiento promedio desde 2020. Aunque el mayor crecimiento de la riqueza ha correspondido a los milmillonarios estadounidenses, los de otras partes del mundo también han experimentado aumentos de dos dígitos.

El incremento del capital no solo se presenta en los oligopolios plutocráticos individuales, además, hay imperios corporativos que están obteniendo beneficios récord, esta acumulación extrema de riqueza se está produciendo especialmente en el sector tecnológico, donde se están explotando enormes cantidades de recursos naturales. Los grandes beneficiados no son solo los milmillonarios, sino también quienes forman parte del 1 por ciento más rico de la población mundial y que, de manera general son personas con patrimonios de al menos un millón de dólares.

El enriquecimiento acelerado en un reducido grupo plutocrático, se contrapone, a la pobreza global generalizada, que según Oxfam, nos ha llevado a una Emergencia de Desigualdad. Desde el año 2000, el 1 por ciento más rico ha capturado 41 centavos de cada dólar de nueva riqueza generada, mientras que la mitad más pobre de la humanidad ha recibido únicamente un centavo, miles de millones de personas se enfrentan a graves dificultades, como la pobreza, el hambre y la mortalidad por enfermedades evitables, debido a que el sistema juega en su contra.

A nivel mundial, la tasa de reducción de la pobreza se ha ralentizado hasta casi detenerse, la pobreza se sitúa prácticamente en los niveles de 2019; según el Banco Mundial (BM) los niveles de pobreza también son mayores de lo que se había estimado, en 2022, casi la mitad de la población mundial (el 48 por ciento), es decir, 3.830 millones de personas, vivían en situación de pobreza, esto supone 258 millones de personas más de las que se habían estimado, si la trayectoria actual se mantiene, 2.900 millones de personas, es decir, un tercio de la población mundial, seguirán viviendo en la pobreza en 2050. Oxfam asegura que la desigualdad social global contribuye a la muerte de al menos 22.000 personas cada día.

La crisis de modelo nos lleva hacia el poscapitalismo

La crisis financiera de 2008 y la pandemia de 2020, no solo estresaron el modelo económico, sino que casi lo llevan al colapso; años después de estos hitos de crisis del sistema, no solo están lejos de corregir esta crisis, sino que diferentes fenómenos globales macroeconómicos y geopolíticos, hacen pensar que más que una crisis prolongada, nos acercamos a una economía poscapitalista, en la que los mercados de bienes y servicios reales ya no coordinan la toma de decisiones económicas, la tecnoestructura actual (que incluye a las grandes tecnológicas y a Wall Street) manipula el comportamiento en una escala industrial.

Muchos hitos y hechos nos muestran que el capitalismo está llegando a su fin, tras décadas choques con diversos límites financieros y avances tecnológicos, que convierten la información y su manipulación en un activo redituable, llevando al ser humano de ser un simple consumidor o hiperconsumidor, para tener una doble categoría, de ser al tiempo consumidor y producto. En las nuevas esferas comerciales ligadas a la tecnología, queda claro el precepto que, si utilizar un bien o servicio aparentemente no tiene costo para el usuario, entonces es, porque el usuario se ha convertido en mercancía.

Pero esto no se puede entender como el fin del capitalismo por desgaste, sino la llegada de una era decrépita, más voraz y lesiva tanto para la sociedad como para el planeta. Por otro lado, el intento de salvar el capitalismo mediante el «crecimiento verde» se reconoce cada vez más como una ideología neoliberal, cuya función es afianzar el statu quo mientras se finge un cambio.

Es posible transformar el modelo económico

Según informa Naciones Unidas (NU), un experto independiente plantea una transformación profunda de las políticas económicas globales para erradicar la pobreza, cuestionando el papel central del crecimiento y proponiendo medidas como la Renta Básica, la reducción de la jornada laboral o la condonación de la Deuda Externa. Lo que implica que las estrategias para diezmar la pobreza podrían estar entrando en una nueva etapa.

El Relator Especial sobre pobreza extrema y derechos humanos, Olivier De Schutter, ha presentado una hoja de ruta que plantea un giro estructural en el modelo de desarrollo global, alejándose de la dependencia del crecimiento económico constante. El documento asevera que, durante décadas, las políticas económicas han priorizado el crecimiento como principal vía para reducir la pobreza, sin embargo, esta lógica —según advierte De Schutter— ha derivado en una economía global que concentra la riqueza en una minoría, debilita las instituciones democráticas y perpetúa condiciones laborales precarias. El documento propone repensar las bases del sistema económico actual, al considerar que el paradigma dominante no solo ha fallado en erradicar la pobreza, sino que además ha contribuido a agravar la desigualdad y la crisis ambiental. En palabras del experto, el modelo vigente “no es realista ni sostenible” y, en muchos casos, resulta incluso contraproducente [***].

Un nuevo paradigma económico no depredador

La marcada contracción global de la economía, el crecimiento desaforado del déficit global de Cuenta Corriente, el incremento de la Huella de Carbono y el inicio de la escasez de bienes naturales no renovables, obliga a replantear el modelo económico y buscar alternativas que no se basen en el hiperconsumo y amasamiento de capital en un reducido grupo plutocrático, sino que, por el contrario, redistribuya la riqueza y proteja los bienes naturales.

Nuestra política económica debe estar fundada en favorecer a todos, en especial en subsidiar capas bajas de la sociedad, además el desarrollo sostenible debe tener como eje central el aumento del poder adquisitivo per cápita y la disminución de los beneficios fiscales y tributarios de los mega empresarios; en otras palabras, como sociedad debemos luchar por una política económica que disminuya el Gasto Corriente e incremente de manera integral el Gasto Social, teniendo como objetivo principal la disminución de la pobreza multidimensional.

Un cambio estructural implica la reactivación y la solidez implica un cambio de modelo económico o por lo menos un cambio en la política económica y fiscal, priorizando suplir el mercado interno a través del fortalecimiento de la industria y la producción nacional, además de desarrollar planes secuenciales que dinamicen el poder adquisitivo per cápita y decrezcan el costo de los servicios básicos y esenciales.

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[*] ocurre cuando un país importa más bienes, servicios y transfiere más dinero del que exporta y recibe, indicando que sus gastos externos superan sus ingresos. Esto implica un balance negativo de ahorro-inversión, donde la nación requiere financiación externa para cubrir sus importaciones y dividendos.

[**] Contra el imperio de los más ricos. Oxfam, 2026.

[***] Un nuevo modelo para combatir la pobreza sin destruir el planeta es posible. Rebelión.org, Deep Trivedi, 28-04-2026.

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