CON LAS PRUEBAS ES SUFICIENTE
Himelda Ascanio
El 26 de abril, la revista Semana publicó apartes de la investigación de la Fiscalía General sobre los crímenes cometidos en El Catatumbo, por el grupo Narcoparamilitar frente 33. Información que coincide con lo que venía denunciando el ELN, al confirmar la alianza del gobierno con las bandas.
Como era de esperarse la respuesta de Petro fue de negación. El presidente niega las propias instituciones del Estado que administra; así como a los y las funcionarias puestas allí bajo su gobierno. También niega las evidencias públicas, cada vez mayores y de múltiples fuentes, sobre el plan orquestado junto con la banda Exfarc, para atizar un grupo de mercenarios funcionales al diseño de una guerra proxy en la frontera con Venezuela.
La aparición de datos y pruebas desde los propios entes del Estado confirma a su vez que lo expuesto por organizaciones sociales, políticas, defensoras de derechos humanos; ONG internacionales como Human Right Wach o la Defensoría del Pueblo. Negar lo innegable pasa de la soberbia al cinismo, que también se refleja en aquella idea de intentar reducir el conflicto social, político y armado a una disputa por economías ilícitas.
De publicistas del paramilitarismo, a hacer campaña electoral
La publicación de la revista Semana, mismo medio corporativo que alberga en su planta de periodistas, a la relacionista paramilitar extranjera, Salud Hernández, convertida en lobbista narcoparamilitar, desde estar al servicio de Carlos Castaño, a ser ahora, intima de Andrey Abendaño, quien funge como uno de los cabecillas de la banda 33.
La revista destaca elementos como la audiencia del 3 de marzo pasado, en que la Fiscalía General imputó cargos a los tres cabecillas principales de la banda 33 de las ex Farc, quienes comparecieron por teleconferencia. Según Semana:
“Tuvo acceso a esa diligencia de dos horas y 23 minutos, en la que la Fiscalía detalló uno a uno los crímenes cometidos por el Frente 33, entre los que se cuentan 37 asesinatos, 34 casos de desplazamiento forzado y 31 reclutamientos forzados de niños”. Desde el 16 de enero hasta el 28 de abril de 2025, fueron asesinadas 117 personas entre ambas facciones.
Estas nuevas evidencias apuntalan la base de la pregunta incómoda para el gobierno. ¿Por qué, si existen todas estas pruebas sobre el accionar criminal y narcotraficante del llamado Frente 33, el gobierno mantiene una Mesa de negociación con ellos? La respuesta es evidente. Nosotros, como todo el país, quisiéramos que el presidente respondiera.
Banda para matar con puñal supuestamente ajeno
Lo que sí aparece con mayor fuerza son las tristes confirmaciones sobre la planificación de la guerra bajo el disfraz de procesos de paz. Grave, en modo sumo, pues el gobierno que quiso enarbolar la paz como bandera, realmente ha escondido un entramado de guerra sucia, apoyada en la relación con el narcotráfico internacional y mercenarios locales.
Utilizar la paz como estratagema y la perfidia como medio no solo es ruin, también es un acto doblemente criminal, pues engaña las esperanzas de territorios mientras las somete a la continuidad del genocidio y la barbarie.
Se entiende entonces el malestar del presidente contra el ELN. Su afán por descalificarlo y la necesidad de acabarlo. Esta insurgencia, centrada en sus principios y su proyecto histórico, se convirtió en el gran escollo contra las intenciones del gobierno: Reveló la falsedad de la política de Paz Total y desestabilizó el plan conjunto funcionarios del gobierno, Fuerzas Armadas y narcoparamilitares de la banda, actuando todos como fichas de la guerra perpetua del imperialismo norteamericano.
Asesinados de la semana
Diego Dorado, era un líder Comunitario, oriundo y recordado en las veredas Santa Cruz y El Pedregal por su labor organizativa en estos territorios, pertenecientes al municipio de El Patía, departamento del Cauca. Fue asesinado el 27 de abril, su cuerpo sin vida fue encontrado a orillas de la vía Panamericana, en el sector conocido como Carbonero, en jurisdicción del municipio de Mercaderes.
Teodoro Manuel Gamboa Herrera, era un líder Comunal de la vereda Bocas de Chicamoqué, en límites del municipio de El Bagre y Segovia, Antioquia. Teodoro, fue sacado de su vivienda el 29 de abril, por hombres armados que posteriormente lo asesinaron, dejando su cuerpo sin vida en la vereda Cañaveral, jurisdicción del municipio de El Bagre.