1M: ES VIGENTE LA LUCHA PROLETARIA Y POPULAR
Dora Ilimani
Las desigualdades y pésimas condiciones laborales y salariales dieron origen a la lucha obrera, que ha permitido a los trabajadores tener un trabajo menos desigual y digno, pero, la voracidad capitalista mantiene la gesta proletaria vigente, como única opción para transformar estructuralmente al modelo y al país.
La desigualdad estructural y las pésimas condiciones laborales y salariales, que padecen millones de trabajadores asalariados y ni que decir de los trabajadores informales, que ni siquiera logran obtener ingresos que les permita cubrir los gastos básicos, lo cual magnifica la degradación laboral en la que está sumido nuestro país, debido al modelo imperante y las disposiciones geopolíticas del Tío Sam.
La hegemonía de las clases dominantes ha convertido a los medios de comunicación en mecanismos de adoctrinamiento ideológico, han llevado a que la sociedad naturalice las malas condiciones laborales, que viven millones de personas y a que normalicen el empleo informal o rebusque, como si fuera un trabajo legítimo.
En medio de esta manipulación propia del régimen y el Tío Sam, los medios relegaron el Primero de mayo a ser una simple remembranza del Día del trabajador; sin embargo, la pobreza que campea por campos y ciudades afectando a Los Nadie, mientras un puñado de adinerados disfrutan de privilegios, dan muestra irrefutable que décadas de exclusión y favorecimiento a los ricos y los políticos, que trabajan en pro de beneficios de la élite y no de los colombianos, dejan en evidencia que el directo responsable es el sistema capitalista, lo que reitera que la lucha de clases no es un pasaje de la historia, es algo vigente y que nos debe conminar a la unidad, pero no de gueto o de tendencia política, sino a la unidad de clase, de los de abajo.
Pese al cambio político que produjo el Estallido Social de 2021, que permitió que en 2022 se instaurara un Gobierno progresista, las condiciones laborales siguen igual o quizás peor, que en los inicios de la lucha obrera, además, el viejo Régimen se ha opuesto tajantemente a cualquier reforma, que le dé el más mínimo beneficio a Los Nadie y a la Colombia profunda.
El Congreso de la República traicionó su deber ser y se convirtió en un acérrimo enemigo de los trabajadores asalariados y de la Colombia profunda, ya que persisten en defender los intereses plutocráticos del régimen, y por ello se siguen oponiendo en bloque a aprobar una tibia y tímida Reforma Laboral, que no resuelve los problemas estructurales de los trabajadores, tan solo les devuelve unos pocos derechos adquiridos y arrebatados por la élite.
Las transformaciones sociales y laborales de orden estructural que ha exigido el movimiento obrero y popular desde sus inicios, y ratificado por el Estallido Social de 2021, son mandatos vigentes que deben cumplirse a toda costa y que basándonos en los hechos, este Gobierno jamás los cumplirá, ya que solo se ha dedicado a hacer cambios cosméticos, que generan un ambiente artificial de transformación, que tan solo dan un efímero ambiente de satisfacción, pero que jamás resolverán las necesidades de la gente, y mucho menos le recortará privilegios al régimen o depondrá el statu quo.
La historia nos da muestras irrefutables de que el capitalismo nos impone una lucha de clases, haciendo inaplazable la unidad popular y la lucha decidida por un cambio estructural y definitivo del sistema imperante; además, no podemos olvidar que el padre Camilo Torres, afirmó que:
«La unión de la clase popular es vital para restablecer el orden social y permitir que los que tienen hambre y sin oportunidades laborales, los excluidos y quienes no tienen acceso a la tierra, entre otros, logren cambiar sus condiciones y tengan una vida digna».
Las transformaciones estructurales no se pueden dejar a la deriva, y en ello es indispensable la unidad popular y la lucha determinada de los excluidos, porque solo de manos de la lucha popular vendrán los cambios y las trasformaciones de fondo, que durante décadas le han sido negadas a Los Nadie.