MESAS DE PAZ QUE BLANQUEAN EL SAQUEO
Sergio Torres
Todas las comunidades y territorios quieren la paz, teniéndolas en cuenta y sin que la paz no sea la excusa para blanquear el saqueo y la tierra arrasada. Las comunidades están interesadas en ser protagonistas de la construcción de una verdadera paz, que transforme la histórica exclusión.
Con la claridad de quien ha vivido décadas de violencia, despojo y marginalidad, las comunidades afectadas directamente por los falsos procesos de paz del gobierno de Petro, rechazan figuras como las llamadas Zonas de Ubicación Temporal (ZUT), que se convirtieron en la forma para disfrazar la entrega de territorios, incluso con protección estatal, a las bandas narcotraficantes y paramilitares.
Con el descaro de quien hace alianzas con criminales y narcotraficantes, el gobierno impulsa y firma decretos sin ‘dar la cara’, sin escuchar y sin siquiera interesarse por el sometimiento al que las expone. La excusa general son los falsos procesos de paz y supuestas negociaciones con grupos de narcoparamilitares; el disfraz jurídico legal son las llamadas ZUT, con las cuales amenaza a los territorios, falsea sobre los supuestos procesos de paz y protege a sus aliados mercenarios.
Así sucedió en el Catatumbo, donde, a un año de haber impulsado la guerra en el territorio, haber declarado un Estado de conmoción que solo sirvió para excusar la militarización y con ello el apoyo al grupo narcoparamilitar Frente 33, el gobierno continúa protegiendo y sosteniendo este grupo bajo la excusa del supuesto diálogo. Las comunidades rechazan estas intenciones del gobierno, rechazan la ZUT, que se mantiene como una amenaza, ya que gracias al accionar del ELN, no logró imponerse y con ello el gobierno no logró pasar del papel al territorio.
Igual ocurre en el Chocó y parte de Córdoba, donde el gobierno pretende instalar unas ZUT para el cartel de narcotráfico Clan del golfo. Las comunidades que se han organizado para discutir estos planes, ya han lanzado las primeras alertas: El gobierno no las ha tenido en cuenta, no les da la cara, no les ha permitido participar y prácticamente pretende entregar el territorio al Clan del golfo.
Esta situación quedó muy clara la semana anterior cuando, durante la realización de la séptima sesión de la Mesa Humanitaria, espacio donde participaron entidades del gobierno, ONU, MAPP-OEA, organizaciones defensoras de derechos humanos y liderazgos sociales. La ausencia inaudita fue de la delegación del gobierno en el proceso con el Clan del golfo, es decir, quienes mantienen y sostienen la mentira de ese proceso.
Durante el desarrollo de dicho espacio y con la evidencia fáctica de la ausencia y el desinterés, el rechazo a dicha ZUT es prácticamente unánime, incluyendo a la Defensoría del Pueblo y la ONU, pues el descaro de la alianza entre el gobierno y narcotraficantes paramilitares es indefendible.
El temor que recorre los territorios se incrementa con estas evidencias, pues estas demostraciones de desinterés, desprecio y obediencia a la continuidad de los planes de tierra arrasada, sumado a las caravanas y operaciones militares entre Fuerzas Armadas estatales y narcoparamilitares del Clan del golfo, suponen el impulso del plan de guerra y muerte, del cual las comunidades y pueblos son las principales víctimas.