La desconexión entre el legislativo y las necesidades de la gente es evidente y cada día queda aún más al descubierto, que los Congresistas se hacen elegir por el pueblo, pero sus intereses y representación están con los empresarios, el régimen y el Tío Sam
Categoría: Debates del Conflicto
Aunque los datos hablen de un crecimiento de 2,6 por ciento de la economía, el alto costo de vida y la pérdida de poder adquisitivo creciente, dejan en evidencia que el tal crecimiento no es generalizado, sino focalizado en un reducido grupo plutocrático.
La crisis que padece el Gobierno de Petro y su gabinete de ministros es más profunda de lo que se cree. La corrupción va siendo un gran remolino que todo se traga
`Los grandes complejos económicos belicistas, inspirados en su sed de ganancia por la vía ilegal, escogieron a Colombia como centro de operaciones.
La irracionalidad de seguir incrementando el Gasto Corriente exacerba el déficit, genera la desestimación del empleo formal y pérdida de poder adquisitivo per cápita,
La demagogia gubernamental dice que los cambios vendrán vía legislativa, así justifica sus nexos con el régimen y su subordinación con el Tío Sam
Comandante Antonio García El congresista norteamericano Scott Perry en su cuenta X ya venía denunciando lo que ahora nuevamente salta entre un sin fin de ….
Entre los medios y el comercio trivializan y mercantilizan el Día internacional de la Mujer (8M), invisibilizando su simbolismo histórico y político, que tiene orígenes luctuosos y reivindica las luchas de las mujeres por sus derechos y la equidad social.
Es fácil caer en la desesperanza. La crisis climática que amenaza a las futuras generaciones, el fortalecimiento de la extrema derecha que hace retroceder a la humanidad siglos en sus derechos y libertades
La Ley 100 de 1993 entregó el sistema de salud al gran capital, convirtiendo un derecho fundamental en un negocio rentable para el sector privado usando recursos públicos; privatización que ha deteriorado la atención en salud para la mayoría de la población.
Vivimos tiempos donde la verdad se desvanece tras los algoritmos y consignas repetidas hasta el cansancio. En Colombia, como en otros rincones del mundo, observamos cómo la posverdad se convierte en un instrumento de dominación política.
Colombia es un país caudillista, que espera que un candidato solucione todos los problemas, sin producir cambios estructurales en el sistema y el modelo; por esto el régimen se perpetúa en el poder, mientras continua el hambre y la miseria en nuestro territorio.