LA TRIPLE ESTAFA

LA TRIPLE ESTAFA

Sergio Torres

El diseño y su implementación generó sospechas desde su publicación. Con la designación de los ejecutores se confirmaron las sospechas. La política de paz del gobierno terminó siendo una ronda de negocios con bandas narcotraficantes, devenidas además a paramilitares.

Como en toda gran estafa, el primer componente para su desarrollo es el engaño. Para ello se utilizó el anhelo mayoritario de pasar la página de la violencia, endulzado con un ferviente impulso popular. Así entonces, se planteó la paz como un ambicioso y falaz plan de diálogos multilaterales.

En el desarrollo de estas apuestas empezaron a notarse las contradicciones y las diferencias. Cualquier proceso de diálogo que no caracterice el interlocutor está destinado a devenir en otro tipo de escenario. Máxime si con quienes establece el intercambio son grupos y bandas, con intereses mafiosos articulados a los grandes conglomerados del narcotráfico internacional. Estas anotaciones solo las hizo el ELN desde el momento mismo de conocer la propuesta de la llamada Paz Total.

Después de casi 4 años de establecimiento de estos procesos, la realidad deja al descubierto lo que son de verdad: La primera de ellas, es el contradictorio aumento de la criminalidad violenta y narcotraficante. Los procesos de diálogo instalados por el gobierno llevaron dentro de si una estrategia de división y fractura de sus interlocutores, por ello derivaron en la generación de nuevas bandas y una cantidad de siglas y nombres grandilocuentes. Cada una estableciendo sus propios arreglos y negociados con los representantes del gobierno. Más mesas, más negocios, no importó que también más mesas significaran más violencia.

El gobierno ofreció status político, reconocimiento y protección a bandas narcotraficantes, estas literalmente pagaron con parte de las ganancias extraídas de la explotación minería y el tráfico de cocaína. Las redes internacionales, tan mencionadas por el presidente, se mantuvieron intactas, con ello las agencias norteamericanas que son sus principales beneficiarias, también garantizaron la continuidad del orden mafioso.

Otro componente fundamental en la estafa fue ubicar una figura que lograra sostener y servir de argumento para encubrir la falsedad. Para ello se configuraron las llamadas Zonas de Ubicación Temporal (ZUT), que representan bien el espíritu de la Paz Total, en la entrega de un territorio a las bandas, con el agregado de protección estatal, mientas pueden continuar desarrollando sus negocios criminales, es decir, configuran el fortalecimiento de una plataforma de impulso narcoparamilitar.

Esta alianza es la que el presidente quiere dejar instalada en 6 ZUT en igual número de territorios. Convirtiendo a las comunidades, la tierra y los recursos minerales en parte del negociado, por ello las comunidades en todas las zonas escogidas para tal fin, han rechazado rotundamente la instalación de estas zonas en sus territorios.

Tristemente la política de paz del gobierno, terminó decantándose en una triple estafa: no era de paz, era en realidad un plan de guerra; no eran mesas de negociación sino una rueda de negocios criminales; y una profunda decepción por otro anhelo de paz, burlado por un gobierno que se creyó sería diferente.

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