EL EMPRÉSTITO COMO MÉTODO FINANCIERO, INCREMENTA EL DÉFICIT

EL EMPRÉSTITO COMO MÉTODO FINANCIERO, INCREMENTA EL DÉFICIT

Chavela Villamil

Este Gobierno se ha centrado en el incremento del Gasto Corriente y ante la disminución de la producción interna, para poder sostener este gasto creciente sobre incrementa empréstitos y compromete las vigencias futuras, lo que aumenta el déficit existente y nos pone en riesgo de insolvencia.

El modelo económico que rige la economía se basa en la acumulación de capital en un reducido grupo plutocrático, lo que acrecienta la desigualdad y pauperiza el resto de esferas de la sociedad; aunado a esto, los fenómenos macroeconómicos que han venido desarrollándose durante las últimas décadas y exacerbados por el periodo pandémico y pospandémico, han generado una desaceleración global de la economía, que impacta con mayor fuerza las economías dependientes del capital extranjero; desde luego esto genera una caída abrupta de la demanda que desacelera el mercado, estanca la economía y desacelera el Producto Interno Bruto (PIB), entre otros.

Grave, una política económica basada en el déficit

En lo corrido de este Gobierno -casi cuatro años-, en materia economía se han logrado algunos resultados favorables, pero sin una incidencia de fondo en la desaceleración económica que padece el país, algunos de estos logros son la disminución de la inflación y el desempleo, aunque este último se basa en la proliferación del trabajo informal, lo cual genera una burbuja especulativa por masa circulante, pero no dinamiza la economía ya que no incide en el déficit de poder adquisitivo per cápita, por ende, son variaciones sin mayor repercusión e incapaces de sostenerse en el tiempo y, que no aleja a nuestra economía de la recesión.

La política financiera de este Gobierno se ha concentrado en incrementar el Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de Deuda Externa), para ampliar la cobertura de algunos programas de subsidios y crear más burocracia estatal, pero lo hace aislando un principio básico de la economía, -’los egresos no pueden superar los ingresos’-, y sin tener en cuenta el momento financiero que atraviesa el país, en otras palabras, aumenta considerablemente los pasivos en un momento en que los activos decrecen hasta llegar a indicadores negativos.

La política de adquirir nuevas deudas para pagar viejas deudas, incrementa el déficit fiscal, pone en saldos rojos la regla fiscal de mediano plazo y sobre incrementa la Deuda Externa (DE), que según el más reciente informe del Banco de la República, llegó a 239.154 millones de dólares, equivalente al 54,90 por ciento del PIB, cifra que respecto al mismo periodo del año anterior aumentó 9,23 por ciento, un incremento de 20.216 millones de dólares.

De acuerdo a los recientes informes del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, la deuda bruta del Gobierno Nacional Central continúa acelerándose y al cierre del año anterior llegó a 1.192 billones de pesos; si se analiza el periodo gubernamental en curso se puede afirmar que en este periodo, el pasivo estatal se incrementó en 387,7 billones de pesos, lo que equivale a un aumento de 32,51 por ciento.

Según estos datos, la deuda estatal se encuentra en el margen histórico más alto, lo que pone en riesgo la capacidad de endeudamiento y la solvencia del erario. José Manuel Restrepo, rector de la EIA y Exministro de Hacienda, afirma que:

“El país se está sobreendeudando, ya que su capacidad productiva es insuficiente frente al ritmo de crecimiento de la deuda pública. Esta dinámica conduce a una situación de insostenibilidad fiscal, la deuda bruta ya se acerca a 65 por ciento del PIB, un nivel casi sin precedentes en la historia de Colombia. En términos agregados, el crecimiento económico es demasiado débil, para justificar el aumento acelerado del endeudamiento, lo que nos está llevando a un límite crítico en materia de deuda pública” [*].

Debemos transformar el paradigma económico

La desaceleración económica, la Recesión Técnica declarada por el Banco de la República, la proliferación del trabajo informal como única forma de sustento, el incremento constante y acelerado de la DE, entre otros, exige una política de austeridad que permita mitigar estos fenómenos; es inaplazable un cambio de fondo en el modelo económico, que disminuya los pasivos estatales, fortalezca y desarrolle integralmente la producción nacional y equilibre la balanza comercial, disminuyendo la importación de materias primas y productos con valor agregado.

Uno de los principales problemas de nuestro país es que tenemos una política económica, que centra sus esfuerzos en sostener el pago continuado de la DE, que además de ser onerosa es constantemente sobregirada, convirtiéndola en un pasivo incremental, donde los pagos solo amortizan los intereses, pero la deuda de capital continúa intacta. De igual forma continua sobregirando empréstitos y ocasionando nuevos, los cuales no se invierten, sino que destinan al Gasto Corriente, esta nefasta política incrementa el déficit fiscal de manera insostenible, a la vez que nos acerca a una insolvencia.

El Gobierno tiene el deber y el reto de dinamizar la economía, lo que exige la disminución del Gasto Corriente y en sí misma un cambio de política económica y la construcción de un nuevo paradigma económico, que se centren en medidas que incrementen el poder adquisitivo per cápita, que solo es posible en la medida en que opere una política de formalización y estabilidad laboral, que permita a las capas sociales medias y bajas sufragar sus gastos básicos.

Superar la actual crisis económica y el déficit de poder adquisitivo, implica instaurar una política económica fundada en la formalización del empleo y la mejoría de las condiciones salariales, además debe generar una tributación redistributiva que permita subsidiar capas bajas de la sociedad, el sistema actual no genera ni inclusión social ni sostenibilidad ni mucho menos crecimiento y productividad, por tanto, se requiere un modelo que fomente el desarrollo integral de la producción nacional, y que a su vez disminuya el Gasto Corriente e incremente de manera integral el Gasto Social.

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[*] La deuda bruta del Gobierno se ha incrementado en 388 billones de pesos desde agosto de 2022. Valora Analitik, 28-01-2026.

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