DEMOCRATIZAR LA TIERRA, NO ENSANGRENTARLA MÁS

DEMOCRATIZAR LA TIERRA, NO ENSANGRENTARLA MÁS

Comando Central

En la Asamblea General de la ONU el Presidente Petro convocó a la justicia social, económica y ambiental, en contraste con Uribe quien invoca el uso de la fuerza para defender la propiedad privada de los terratenientes.

Resolver los seculares problemas sobre la propiedad y uso de la tierra nacional es el gran desafío que tiene el logro de una paz verdadera y definitiva para Colombia, el Presidente ya demostró lo funesta que es la fracasada Guerra contra las drogas, que agrede nuestras selvas y comunidades campesinas; tragedia que es una copia del círculo vicioso que desde siempre sufre el país: en que el despojo de la tierra desplaza a los campesinos, quienes son empujados a hacer nuevas colonizaciones y deforestaciones, de donde vuelven a ser desterrados, romper este círculo maldito y democratizar la tenencia de la tierra lo intentó el reformismo burgués de los años 60 del siglo anterior, que fue obstruido por los terratenientes y llevó a los campesinos a hacer las recuperaciones de tierra de las décadas siguientes.

La retaliación de los terratenientes se convirtió en la Guerra sucia hecha a través de ejércitos narcoparamilitares, recrudecida en los años 90 con la que despojaron más de 7 millones de hectáreas y desplazaron a 9 millones de personas, Genocidio que el Proceso de Paz asumió en 2012, para declarar la necesidad de actuar en justicia y reparar a las víctimas con la restitución de tierras, decisión que obtuvo el rechazo de los terratenientes y la conformación de nuevos ejércitos antirrestitución; por esto, el llamado de Uribe para que el Estado use la fuerza en los conflictos por la tierra, bajo la amenaza de reincidir en la justicia privada, es un cañonazo contra los esfuerzos de paz que intenta retomar el actual Gobierno.

La sociedad colombiana exige cambios de fondo entre ellos lucha para que por fin haya paz y a ella no se va a llegar si los que han acumulado privilegios, no se disponen a ceder en aras de posibilitar que haya verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición para las víctimas, con lo que se abra paso a la reconciliación en dirección a llegar a ser una nación soberana en paz y equidad, por este noble objetivo va a seguir movilizada la gran mayoría de los colombianos, tal como lo ha venido haciendo en los años recientes.

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