EL FRACKING MACHACA LA VIDA
Omaira Sáchica
La ambición del modelo capitalista se empecina expoliar todos los bienes naturales, hasta exprimir rocas para obtener petróleo y gas, dañando fuentes de agua, el suelo y el subsuelo, porque su interés es acumular capital, por encima de la vida del planeta y de la gente.
Los desastres del capitalismo nacen en la explotación de la gente, la sobre industrialización, el consumo excesivo y la expoliación desmedida de los bienes naturales, engendrando el Cambio Climático; por esto hay un clamor universal que exige la abolición del uso de los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón), y tecnologías dañinas para explotarlos, como el Fracking.
Fracking significa destrozar
El Fracturamiento Hidráulico o Fracking es una técnica de extracción de hidrocarburos en Yacimientos No Convencionales (YNC) [1], que consiste en inyectar a alta presión enormes volúmenes de agua, mezclada con arena y otros productos químicos lesivos para la salud y el ambiente, para fracturar las rocas y poder extraer de ellas, petróleo y gas.
El compuesto químico que inyectan es una mezcla altamente tóxica, de la que el 25 por ciento de estos químicos no retornan a la superficie y por fuerza gravitacional contaminan los canales de agua subterráneos y el suelo de los alrededores, además el 15 por ciento se transforma en gas metano, que va a la atmósfera como Gases de Efecto Invernadero (GEI), que son los responsables del Calentamiento Global (CG).
Las principales fracturas que hace el Fracking en los ecosistemas y la salud pública, son:
1- Consume un gasto hídrico extremo, porque cada pozo de Fracking requiere inyectar entre 9.000 y 29.000 metros cúbicos de agua, mezclada con arena y químicos letales (entre 2,4 y 7,7 piscinas olímpicas), esto merma el suministro de agua de consumo humano y para la agricultura.
2- Usan químicos tóxicos, letales y elementos cancerígenos como benceno, tolueno, xileno y metanol, entre otros. La amenaza reside en que estos químicos y los gases que liberan, se filtran hacia los acuíferos y canales subterráneos de agua que abastecen los suministros de agua potable.
3- Tales tóxicos desatan enfermedades que afectan a la población, su sistema respiratorio y la piel; además, las comunidades cercanas a los pozos en que almacenan estos líquidos contaminantes, sufren dolores de cabeza, náuseas, irritación en la piel, los ojos y dificultades respiratorias debido a los gases que les toca respirar.
4- Están documentados riesgos crónicos en la salud, por parte de la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer, donde asocian la exposición a hidrocarburos del Fracking, con un mayor riesgo de padecer cáncer, problemas neurológicos y daños renales.
5- El proceso de la fracturación de las rocas, liberan grandes cantidades de metano (CH₄) a la atmósfera, Gas de Efecto Invernadero que es mucho más potente y de emisión más rápida, que el Dióxido de carbono producido por la quema de combustibles fósiles, por lo que es de mayor impacto sobre el Calentamiento Global.
6- La inyección del líquido a altísima presión y la posterior disposición del agua de desecho en el subsuelo, alteran las fallas geológicas circundantes, lo que provoca sismos locales.
7- La construcción de plataformas, carreteras y ductos necesarios para el Fracking, fragmenta los hábitats naturales, degrada los suelos y genera pérdida de biodiversidad.
El Principio de Precaución y el Derecho a la Vida deben primar
Los impactos nocivos del Fracking sobre los ecosistemas, el Cambio Climático, y la salud pública, están ampliamente documentados por la comunidad científica y organizaciones ambientales. Esto ha llevado a que desde décadas atrás venga creciendo una tendencia global a anteponer la protección del medioambiente y la salud pública frente al uso del Fracking.
Numerosos países basados en el Principio de Precaución han prohibido el Fracking, entre ellos Francia, Bulgaria, Alemania, Reino Unido, Irlanda, Escocia, Sudáfrica, República Checa, España, Suiza, Austria, Australia, Italia, Uruguay, Argentina (Provincia de Entre Ríos), Brasil (Estado de Paraná) y, algunos estados y provincias de EEUU (Vermont, Nueva York y Maryland) [2].
Mandan más los esbirros de las multinacionales
En Colombia, en 2018, el Consejo de Estado amparado en el Principio Constitucional de Precaución y sobre la base científica del impacto negativo que trae el Fracking sobre el ambiente y la salud, decretó Medidas Cautelares y suspendió cualquier actividad de explotación o exploración de hidrocarburos bajo el método de Fracking [3]; sin embargo, dejó una pequeña ventana de trampa, a disposición de las multinacionales petroleras, ya que el decreto permite la realización de los PPII (Proyectos Piloto de Investigación Integral) para “evaluar la viabilidad de la aplicación” del Fracking en nuestro país.
El 28 de marzo la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), aprobó uno de los dos Proyectos piloto de Fracking que estaba analizando, en la Resolución 0648 de 2022, que autoriza la puesta en marcha del Proyecto Kalé, ubicado en Puerto Wilches, Santander, la zona autorizada tendrá 4,67 hectáreas y la actividad de fracturación será a 1,2 kilómetros de profundidad; según Ecopetrol el PPII Kalé tendrá una inversión de 76 millones de dólares y consta de una plataforma que incluye la perforación de un pozo horizontal, un pozo inyector y un pozo caracterizador de acuíferos profundos [3].
Llegó el gobierno actual y estas autorizaciones de la Anla siguen vigentes y no han sido suspendidas o derogadas, lo cual resulta contradictorio para un Gobierno que promueve la transición energética y se ha declarado contrario al Fracking.
Lo que es peor, en la última sesión de esta legislatura del Congreso de la república, a través de una leguleyada promovida por Jaime Enrique Durán Barrera, Presidente de la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes, logró cerrarle el paso a un Proyecto de ley que buscaba la prohibición total y definitiva del Fracking en el país.
Tal hundimiento del Proyecto de ley anti Fracking, echó al cesto de la basura la recomendación de David Boyd Relator Especial de Naciones Unidas, quien expresó que: “hay una necesidad imperante de reducir radicalmente y de forma inmediata las emisiones de GEI del sector energético; en esa medida el Gobierno de Colombia debe aprobar una Ley para prohibir el Fracking” [4].
Ir hacia las energías limpias
El Desarrollo Sostenible es un eufemismo utilizado por las multinacionales para justificar la expoliación de recursos naturales, bajo un modelo de acumulación de riquezas que durante años ha mostrado el desprecio por la vida y el medio ambiente. Está ampliamente documentado el daño letal que causa el Fracking al medio ambiente y la salud pública, por tanto, no es creíble que la tecnología puede usarse de forma amigable con el medioambiente.
Ningún Estado debería proponer el Fracking como fuente de ingresos, por el contrario debe encaminar sus esfuerzos a una transición energética, que termine con nuestra dependencia de los combustibles fósiles; porque esa política aleja a Colombia de cumplir con los compromisos internacionales en materia de reducción de Gases Efecto Invernadero y sobre Desarrollo Sostenible, entre otros, además de perpetuar la dependencia económica del país de esta actividad extractiva de recursos no renovables.
Diversos centros científicos afirman que el 82 por ciento de las reservas mundiales de carbón, el 33 por ciento de las de petróleo y el 49 por ciento de las de gas, deben dejarse bajo tierra para que la temperatura del planeta de aquí a finales de siglo no aumente más de 2 grados. Por ello, el país necesita prepararse para el futuro, diversificar su economía y aprovechar su potencial para generar fuentes de energía renovable como la solar, la eólica, la biomasa, la hidroeléctrica en pequeña escala, la geotérmica y la mareomotriz.
La transición energética no la van a iniciar los Gobiernos que legislan a favor de las multinacionales que engordan con el extractivismo; por lo tanto, el cambio solo será posible cuando la sociedad se una y luche por cambios sociales y políticos que mejoren su calidad de vida y sean proteccionistas de la Madre Tierra.
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[1] Son aquellos que se extraen directamente de la roca de grano fino (arcillolitas y shales), en donde se genera el hidrocarburo (‘rocas productoras’).
[2] Países que han prohibido el Fracking en su territorio. WWF, 20-11-2021.
[3] Decreto 3004 de 2013 y Resolución 90341 de 2014. Consejo de Estado.
[4] ‘Colombia debe aprobar una ley para prohibir el Fracking’: ONU. El Tiempo, 29-03-2022.