‘LA VIDA Y EL MEDIOAMBIENTE NO SON NEGOCIABLES’

‘LA VIDA Y EL MEDIOAMBIENTE NO SON NEGOCIABLES’

Damaris Izaguirre

El debate sobre la protección del ambiente, el “aprovechamiento de los recursos naturales” y hacer fracking con “responsabilidad” ambiental; encierra falacias con las que el capitalismo encubre su esencia depredadora de la Madre Tierra y de todas las especies.

Colombia es casi que un santuario natural, posee gran variedad de climas y microclimas que permite tener una gran gama de ecosistemas y especies de fauna y flora endémicas, que nos convierte en el segundo país más biodiverso del Globo. Además de la riqueza en flora y fauna, tenemos grandes yacimientos hídricos, de minerales (oro, plata, coltán, entre otros) e hidrocarburos, gran parte de estos compenetrados con la roca madre, lo que implica que su explotación solo se pueda hacer por técnicas nocivas, como el fracking, muy controvertido a nivel mundial porque destruye el medioambiente y contamina las fuentes hídricas superficiales y subterráneas.

La exuberante riqueza natural de nuestro país nos ha convertido en blanco del Tío Sam, que ve en nuestro territorio una fuente de riqueza y aprovisionamiento de materias primas industriales y bélicas; lo que lleva a que desplieguen una compleja matriz de estrategias, para desplazar los asentamientos de las comunidades y disponerse a extraer todo lo que es de su interés, ni que decir de ‘piezas’ que desde las diferentes ramas del poder, le permita a las multinacionales saquear nuestro país y al Tío Sam le permite acceder a los recursos necesarios, para recomponer su derruido imperio.

La vida y el ambiente sano son derechos fundamentales que van más allá del tinte ideológico o político, al ser inherentes a la condición humana. Por ende, bajo ninguna circunstancia podemos aceptar la ‘tesis’ de que el desarrollo económico del país está por encima de la protección del medioambiente o la defensa de nuestros derechos fundamentales, por eso expresiones como ‘fracking a lo que dé’, ´los “ambientalistas radicales” frenan el desarrollo económico’, entre otras, más que calificarlas de estigmatizantes e irresponsables, son alarmas que nos deben hacer reflexionar sobre la política ambiental que queremos, y que Los Nadie y la Colombia profunda necesitan, que esta por encima de la avaricia de las multinacionales y los oligopolios y, que tal como muestran los hechos, la mayoría de los que legislan en el país están al servicio de los intereses ocultos del régimen y el Tío Sam.

No podemos creer en los ‘castillos de humo’ que nos construye el Tío Sam, a través de sus esbirros y aliados, nos hablan de capitalismo con protección del medioambiente o fracking con responsabilidad ambiental; pero esto no es posible, el capitalismo vive de la explotación del hombre por el hombre y de la depredación del Planeta; por esto, la supervivencia del sistema tiene implícito la desigualdad y el daño extremo del medio ambiente.

El fracking nos permite obtener algunos hidrocarburos, pero a un costo muy alto, ya que en el proceso se pierden millones de litros de agua y las fuentes hídricas superficiales y subterráneas son contaminadas, además en un territorio quebrado como el nuestro, la mayoría del fracking se desarrollaría en las partes altas e incluso en zonas de páramo, que son nuestras preciadas fábricas de agua. Con esta técnica dañina verterían químicos letales a los ríos y quebradas, que abastecen los suministros de agua potable de la mayoría de ciudades. Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿el petróleo vale más que el agua?, ¿la vida está por encima de los negocios?

El Estallido Social de 2021 no solo buscaba salir de la pobreza y la opresión a la que nos sometió el régimen durante décadas, también buscaban la defensa del medioambiente. Las transformaciones estructurales que exigió el Estallido Social no se pueden dejar a la deriva, son mandatos populares que deben cumplirse con o sin apoyo de los Gobiernos; el cambio no puede quedarse en vilo porque un Gobierno no fue lo suficientemente consecuente como para transformar estructuralmente el país, y en cambio se dedicó a reformas superficiales, como placebos para calmar el ‘volcán popular’.

La unidad popular y la lucha determinada de los excluidos debe cualificarse y proseguir, porque solo de manos de la lucha popular vendrán los cambios y las trasformaciones de fondo, que durante décadas le han sido negadas a Los Nadie.

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