EL PODER ADQUISITIVO ES EL EJE DE NUESTRA ECONOMÍA

EL PODER ADQUISITIVO ES EL EJE DE NUESTRA ECONOMÍA

Chavela Villamil

Las ventas han tenido un repunte, pero, el déficit de costo de vida persiste y el poder adquisitivo per cápita sigue siendo bajo y continúa decreciendo; dado que el trabajo informal sigue siendo la única fuente de ingresos de más de la mitad de la población ocupada.

El mercado está determinado por la oferta y la demanda, pero, la fluctuación del mercado depende del poder adquisitivo per cápita. La política económica y las contracciones del mercado global, han minimizado la capacidad de compra de la mayor parte de la población, acrecentando la crisis económica existente.

La desaceleración global de la economía, junto a otros fenómenos macroeconómicos ha conllevado la pérdida generalizada de poder adquisitivo per cápita, sumados a la inflación, el desempleo y el empleo informal, han incrementado la pobreza (monetaria y multidimensional).

El desempleo prosigue encubierto en el trabajo informal

En los últimos meses las estadísticas oficiales muestran una leve mejoría del desempleo, mientras sigue empeorando el déficit de poder adquisitivo per cápita, pero, siendo estos dos datos directamente proporcionales, entonces, ¿qué está pasando con el empleo?

Según las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el desempleo se ha venido reduciendo gradualmente durante el último año, y en el mes de marzo oscilo en 8,8 por ciento, sin embargo, el trabajo informal ha aumento en este mismo periodo a 64,7 por ciento, es decir, 7 de cada 10 personas ocupadas lo hacen en el campo de la informalidad [*]. Aunque los datos del DANE permiten observar una supuesta reactivación del mercado laboral, las cifras reflejan que el repunte en la Tasa de Ocupación se debe al incremento del trabajo no formal, en otras palabras, disminuye el desempleo no por la creación de nuevas plazas laborales, sino porque la gente recurre al trabajo informal o rebusque, para solventar algunos gastos básicos.

El crecimiento desaforado del empleo informal genera masa monetaria fluctuante, que da lugar a que repunte la demanda -incremento de las ventas-, pero se convierte a su vez en una burbuja especulativa, ya que este tipo de trabajo no da acceso a requisitos básicos como salud y pensión, tampoco permite cubrir los gastos básicos ni el mínimo vital, por ende, el poder adquisitivo no se incrementa, lo que da lugar al aumento de la desigualdad y, la pobreza multidimensional y monetaria.

Tendemos a creer que sin importar el ingreso, lo significativo es que haya ocupación laboral, esto es bueno para hacer estadística, pero no para las finanzas familiares, pues no basta con tener ocupación, se requiere que esta permita como mínimo un balance entre ingresos y egresos, de lo contrario se detrae la pérdida de poder adquisitivo, lo que no solo afecta los ingresos familiares; esto es lo que está pasando en los hogares colombianos, y se refleja en las calles cuando se deja de comprar productos básicos o se disminuye lo cantidad, porque el dinero no alcanza y hay que cubrir demasiados gastos.

Es indispensable cambiar los paradigmas económicos

La estabilidad y dinamización de una economía no está inferida únicamente por la ocupación laboral, sino que en sí misma está determinada por la capacidad de poder adquisitivo per cápita y si esta cae, el mercado interno cae en una precipitación de la demanda, que desacelera la misma; por ende, es un riesgo financiero sostener la productividad con base en una economía informal, aunque esta garantiza fluctuación de masa monetaria, no permite generación sostenida y progresiva de poder adquisitivo per cápita, además de pauperizar las condiciones laborales.

La reactivación y la solidez de la economía se consigue aumentando el flujo de capital circulante y la creación de nuevas plazas laborales, además es necesaria una tributación redistributiva y diferencial acorde al capital neto, esto dinamiza el poder adquisitivo per cápita aumentando la demanda, lo cual se traduce en reducción del desempleo y aumento de la capacidad de producción de las empresas.

Superar la actual crisis económica y el déficit de poder adquisitivo, implica instaurar una política económica fundada en la formalización del empleo y en la mejoría de las condiciones salariales, además debe generar una tributación redistributiva que permita subsidiar capas bajas de la sociedad, por tanto, se requiere nuevos paradigmas económicos, que fomenten el desarrollo integral de la producción nacional.

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[*] El desempleo en Colombia se estabiliza en un 8,8 por ciento. Valora Analitik, 11-06-2026.  

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