TRES CRISIS DE UN CAMINO, TRES EMBUSTES

TRES CRISIS DE UN CAMINO, TRES EMBUSTES

Amalia Santana

Cada vez es más difícil seguirle el hilo y encontrar coherencia en los discursos y mensajes del presidente Petro en redes sociales. Sin embargo, algo pudimos extraer del mensaje que le dedicó al ELN este primero de mayo.

 

Lo que más nos llama la atención, es su nivel de desinformación y desconocimiento, sobre lo establecido en los más de 28 Acuerdos, que alcanzamos con su Gbierno en la Mesa de Diálogos, entre 2022 y 2024.

 

Primera estación

 

La primera crisis del proceso con este Gobierno empezó muy pronto. Finalizado el primer ciclo de conversaciones en Caracas, y habiendo firmado acuerdos para institucionalizar la Mesa de Diálogos, para superar la nefasta experiencia del gobierno de Duque (2018-2022), Petro anunció de forma unilateral el 30 de diciembre de 2022, un supuesto cese al fuego que no había sido acordado con el ELN, incumpliendo los principios de bilateralidad y buena fe, que recién se habían pactado en el primer acuerdo de la Mesa.  El país conoció luego la inexistencia e ineficacia de esos anuncios, un enorme paso en falso del presidente.

 

Superado este impase en el segundo ciclo, el gobierno se comprometió a excluir al ELN de la calificación GAO, derivada de la ley 1908 de 2018. Este compromiso nunca se cumplió y ahora el presidente no solo desconoce al ELN como organización insurgente, sino que un día nos califica como cartel del narcotráfico, otro día como grupo de traquetos y al día siguiente como herederos de Pablo Escobar.

 

Le volvemos a preguntar al presidente: ¿Cuánta cocaína han encontrado en los bombardeos y asaltos que le han hecho a los campamentos del ELN? ¿Cuánta droga llevaban en la mochila los combatientes del ELN, que han sido masacrados y capturados en estos operativos?

 

Segunda estación

 

La segunda crisis de este proceso se desató en el mes de agosto de 2023, ante las acciones de desarticulación del Frente Comuneros del Sur y otras estructuras del ELN, emprendidas por la oficina del Comisionado de Paz. Estas acciones de perfidia no solo violaron el acuerdo de Cese al Fuego Bilateral, Nacional y Temporal, que obligaba a ambas partes a suspender acciones de inteligencia ofensiva, sino que además violaban el Acuerdo de México, que estableció claramente que:

 

“Ni el Gobierno colombiano ni el ELN usarán los mecanismos de la fuerza armada, para presionar desarrollos en la Mesa ni para afectar a sus participantes. Ninguna de las partes utilizará los recursos, medios o espacios del proceso de paz para su fortalecimiento militar”.

 

Mientras el gobierno desarrollaba estas acciones de perfidia, impulsaba además todo un plan de acciones de inteligencia, para generar golpes contra la conducción estratégica del ELN, en diferentes territorios de la geografía nacional. Todo esto, mientras el presidente Petro otorgaba reconocimiento político y enormes prebendas a las bandas ex Farc, permitiéndoles reagruparse y fortalecerse en territorios estratégicos con el apoyo de las Fuerzas Armadas (FFAA) y altos funcionarios de su gobierno. De esto, sí tenemos pruebas.

 

Todo esto ocurría, mientras miles de personas de organizaciones sociales y movimientos populares de todo el país, impulsaban un fuerte proceso de participación social definiendo los temas, ejes y metodologías, para la construcción de las transformaciones que le permitan al país superar la guerra.

 

El ELN, honrando su compromiso con este camino de paz y con la confianza que la sociedad estaba depositando, decidió seguir adelante a pesar de la perfidia y los incumplimientos. Nuestra voluntad de paz ha sido más fuerte que la poca voluntad política del gobierno.

 

Tercera estación

 

Podemos decir que la tercera crisis es la desatada a partir del 16 de enero de 2025. El presidente ya sabía, por las denuncias del ELN pero también por las de las organizaciones sociales, la Defensoría del Pueblo y múltiples instituciones, lo que estaba pasando en el Catatumbo con la banda del 33. Aún así decidió darles reconocimiento político y permitir que militares y funcionarios públicos los protegieran.

 

Presidente: ¿Dónde están los integrantes de la banda del 33 que salieron en vehículos y helicópteros de las FFAA del Catatumbo entre enero y mayo del 2025? ¿Qué pasó con alias Mocho Olmedo? ¿Dónde están las cifras y la información sobre la desmovilización de estas personas? Mucho daño le hace al sueño de la construcción de paz, su estrategia de hacer ver al ELN como un monstruo, en un señuelo para distraer a la opinión, mientras su gobierno ha permitido la connivencia entre las FFAA y verdaderos carteles de la mafia y el narcotráfico transnacional.

 

El mismo gobierno ha dado las cifras recientemente sobre exportación de cocaína, sabe quiénes son los responsables y sabe que no es el ELN. El país sabe además que los recientes hechos de terror contra la población civil en diferentes territorios, incluidos los más recientes en el Catatumbo, están siendo generados por bandas que se fortalecieron mientras Petro se dedicaba a señalar y a perseguir únicamente al ELN.

 

El presidente dice ahora, desconociendo de nuevo el Acuerdo de México, que su gobierno firmó, que la paz se trata de una discusión sobre las economías ilícitas y no de la transformación estructural de un modelo de exclusión y despojo, que ha sumido al país en guerra por décadas.

 

Retorno del extravío

 

Pretenden seguir desconociendo la existencia del conflicto social, político y armado en Colombia; mientras los conflictos internacionales están demostrando que las guerras que vivimos, acaudilladas por el imperialismo, no tienen que ver con la lucha contra el narcotráfico ni las economías ilícitas, sino con el reposicionamiento hegemónico de un modelo colonialista, que amenaza la soberanía de los pueblos y la pervivencia de la humanidad toda.  A eso es a lo que en realidad nos enfrentamos. El enemigo no es el ELN.

 

Pese a estas crisis del proceso de diálogos y a las mentiras del presidente, el ELN mantiene su convicción en la solución política al conflicto y en la construcción de un Acuerdo Nacional con todos los sectores de la sociedad.

 

Le hemos manifestado también a la comunidad internacional nuestra disposición y compromiso para dar continuidad al diálogo reconociendo los acuerdos firmados y la palabra empeñada de las partes.

 

Quienes deseen proseguir por el camino de la paz para Colombia, siguen contando con nosotros y nosotras.

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