BOLÍVAR, TU ESPADA VUELVE A LA LUCHA

BOLÍVAR, TU ESPADA VUELVE A LA LUCHA

Damaris Izaguirre

La abierta intromisión del imperio gringo, más los viejos clanes políticos trabajando desde las sombras, junto al show mediático vendieron la falacia de “una patria milagro”.

Tal operación de guerra mediática permitió que la ultraderecha se remozara y con un apretado margen, pusiera en el poder una pieza que le permita al imperio retomar el dominio sobre uno de sus patios traseros.

En ocasiones anteriores expresé que más que en ninguna elección presidencial anterior, las de este año, no eran una simple contienda sino un plebiscito entre los que promulgan el viejo régimen opresor y quienes buscan el cambio estructural, que le ha sido negado a este país desde que se forjó como república. La primera vuelta electoral dejó claro que estaba en juego defender un modelo de país, una lucha de clases, donde la élite dominante trata de retomar los privilegios, que le fueron recortados y para ello tenían que cercenar cualquier conato de progresismo.

Los resultados de la segunda vuelta ratifican esta tesis, una diferencia de menos del uno por ciento y, los partidos tradicionales que en campaña se comportaron como amantes fieles, que apoyan desde la sombra para validar la treta del candidato supuestamente outsider, pero que a minutos de los resultados del preconteo -sin atribución legal-, ya se declaran partido de Gobierno o como Trump celebró: “yo lo apoyé, estaba en décimo lugar, yo lo apoyé y ganó la elección”. Ni que decir de los grandes medios de comunicación -propiedad de la oligarquía nacional y transnacional-, que jamás ocultaron su favorecimiento al ungido por el Tío Sam, ¿Dónde quedó la independencia, la soberanía y la tal democracia?

La implementación de una política burguesa, que responde a los intereses del capitalismo y el imperio del norte, lleva a que en Colombia reine la pobreza y desigualdad social, contrastando con los privilegios de sangre que han ostentado las familias oligarcas, que han hegemonizado el poder, pasándolo de mano en mano a través de generaciones, a cuya sombra parasitan los nuevos ricos y los partidos tradicionales, expertos en explotar las ilusiones de Los Nadie y ser serviles a los intereses del viejo régimen y el Tío Sam.

El Estallido Social de 2021 no fue una acción planeada y coordinada, como lo ha querido hacer ver el régimen, pero tampoco se puede decir que fue un hecho aislado que ocurrió por generación espontánea; el Estallido Social de 2021 surgió del seno de Los Nadie, de los oprimidos y los excluidos, que se cansaron de la opresión y de las falacias de los ‘vendedores de humo’, que se hacen llamar políticos, fue la exposición de décadas de hambre y miseria, para sostener los lujos de una élite dominante, una ´olla a presión’ que no resistió más y explotó dejando claro que mientras no se superen las desigualdades sociales, la rebelión está más que justificada, se convierte en una necesidad y un deber de los pueblos.

Transformar el país con justicia y equidad social implica romper con el viejo régimen y desconocer las órdenes del Tío Sam, cualquier cambio real no vendrá de manos de ningún Gobierno que este direccionado por los intereses del régimen y el imperio del Tío Sam, por tanto, hoy más que nunca se hace vigente la frase de Simón Bolívar nuestro Libertador: «no envainaré jamás la espada mientras la libertad de mi patria no esté completamente asegurada».

En el contexto adverso que se avecina, se hace inaplazable la unión de la clase popular, para defender los postulados del Estallido Social, para defender el medio ambiente; de igual forma se trata de defender la autonomía y la soberanía, por la que miles de patriotas ofrendaron sus vidas siglos atrás, al igual que movimientos como A Luchar o la Unión Patriótica, pagaron con la vida de sus militantes para construir una nación soberana, donde pensar distinto no sea una condena de muerte, y la paz con justicia y equidad social sea un imperativo del Gobierno; pero esto no llegara solo ni lo regalará el régimen, está en manos de la clase popular defender lo alcanzado y construir un país autónomo donde quepamos todos.

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