SÍ HAY FUTURO CON PODER POPULAR

SÍ HAY FUTURO CON PODER POPULAR

Comando Central (COCE)

De las pasadas elecciones presidenciales quedan evidentes, la marcada división en todos los procesos políticos institucionales, reflejada en el estrecho margen de diferencia entre uno y otro candidato, con todo y el repertorio de trampas conocidas.

La continua abstención que, aunque bajó en porcentaje (36 por ciento del censo electoral), sigue siendo superior a los resultados del candidato ganador, primer cuestionamiento para un sistema supuestamente democrático.

Pasará a la historia, como la peor vergüenza nacional de toda nuestra vida republicana, la descarada injerencia del gobierno de los Estados Unidos en estos comicios; con supremacismo y cinismo, Donald Trump se ufanó públicamente de la victoria de su escudero, y este celebró ser su vasallo.

Conocidos los resultados electorales, varias regiones los niegan y rechazan, se organizan y movilizan en contra del monarca extranjero, que pretende dirigir el próximo gobierno. Pudo haber una respuesta nacional de mayor energía ante un fraude evidente, que apeló a todas las criminales formas propias de este modelo de seudo democracia.

En el bullicio electorero dijeron cantidad de exabruptos; ahora los elegidos ya empiezan a recular, a negar las sandeces dichas, a variar el tono y ponerse en función de enfrentar realidades problemáticas concretas, que nada tienen que ver con el montón de odios y falsedades de la campaña.

El viejo modelo oligárquico que representa el presidente electo, promete la ‘paz de los sepulcros’. Un modelo fracasado con el que amenazan y pretenden iniciar un nuevo ciclo de violencia política estructural en el país. Bastaría que les preguntara a sus socios narcoparamilitares, por el resultado de sus intentos de hace solo 24 años. Fracasaron. Y hoy el país, no es el mismo de ese entonces.

La sabiduría popular recuerda que «cuando la noche es más oscura, viene el día». Los que están en la mira, como posibles nuevas víctimas, son los de abajo, los trabajadores, los jubilados, los pobres, los jóvenes, las organizaciones sociales, comunitarias y defensoras de derechos humanos y del medioambiente, y los que se atreven a tener un pensamiento crítico; que fueron amenazados desde el principio. En respuesta, es posible convertir este amenazado retorno de viejas ‘horribles noches’, en un momento de oportunidad popular, para hacer historia nuevamente, no desde las urnas, sino desde las calles.

Sea esta la posibilidad de impulsar una nueva forma de gobernanza, impidiendo la gobernabilidad lacaya y cambiándola por un real proceso de Nuevo Gobierno, que impulse un Acuerdo Nacional. La experiencia de los últimos años, deja ver que crece un contrapoder social capaz de movilizarse en defensa de los intereses de la mayoría.

Ante la atmósfera tóxica que riega el gobierno pro gringo que se instala, hay que anteponer la voluntad y certeza de los cambios profundos que Colombia necesita. Por ello y para ello, debemos prepararnos para los acontecimientos políticos que estarán por llegar, aprendiendo de los errores del pasado y proyectando momentos intensos de lucha política; es el proyecto de la vida, contra la ambición de la muerte.

Debe potenciarse la estrategia de Poder Popular en función de los de abajo, con los métodos organizativos y de movilización propios de los sectores populares, que enfrenten las contradicciones inherentes del capitalismo, que son las causas del conflicto interno.

Los ajustes que pretende el decadente viejo orden mundial, chocan contra los cambios que exigen la mayoría de la humanidad. La remontada verdadera será impedir el retardo de estas transformaciones profundas, configurando una fuerza social movilizada que obligue y logre construir un nuevo momento para Colombia, de paz, justicia social, democracia y soberanía.

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