LA POLÍTICA FINANCIERA HACE DECRECER EL PIB
Chavela Villamil
La política economía y financiera instaurada en nuestro país, acelera la acumulación de capital en un reducido grupo plutocrático, mientras genera pérdida de poder adquisitivo e incrementa el déficit de costo vida, que pauperiza a la mayoría, desacelerando el producto interno.
Este modelo económico imperante incrementa la brecha de desigualdad per cápita y amplía el margen de desigualdad entre países del Norte del mundo con los del Sur, que empobrece y excluye grandes grupos de la sociedad y exacerba la actual crisis económica global.
Las fluctuaciones positivas que reflejan algunos mercados son muy bajas y por tanto incipientes y volátiles, como para modificar el patrón decreciente del PIB; además, el modelo económico centra el crecimiento de la economía en la oscilación estadística del PIB, que no es más que una cifra macroeconómica, que apenas mide el valor monetario de la producción de bienes y servicios de demanda final, en otras palabras, no basta con medir las utilidades, ya que vender no es sinónimo de crecimiento económico.
El cambio en los sistemas de producción presentados desde la apertura económica, de la década de los 90 del, y el fortalecimiento de la industrialización, conllevó la expansión de la economía y derivó en la globalización de los procesos y los mercados, en otras palabras, la economía se desregularizó y empezó a regirse por el libre mercado y el libre comercio.
Desde el 2008 las principales economías capitalistas han caído en lo que el economista Michael Roberts ha denominado Gran Depresión, toda vez que se ha desplomado la productividad, la producción y el empleo formal, pero aun así se centra en el lucro monopolista y en la acumulación de capital en un reducido grupo, lo cual genera una brecha de desigualdad social insostenible.
Continuamos desacelerados
La baja productividad y la baja capacidad de compra de los sectores socioeconómicos medios, medio-bajos y bajos, incrementan la deceleración económica existente y hace más difícil la posibilidad de una recuperación económica, por lo tanto, el país está lejos de alcanzar un punto de equilibrio a largo plazo.
El incremento en las ventas que reflejan algunos sectores de la economía, se percibe en términos estadísticos como un leve aumento de la actividad comercial y de las utilidades, pero esto, no se refleja en aspectos como la recuperación del empleo ni la formalización del trabajo informal, solo repercute en el repunte de las utilidades de las grandes empresas y las corporaciones.
Nuestras políticas económicas continúan y perpetúan la fracasado dogma neoliberal del Efecto Goteo o Trickle Down Effect (TDE, por sus siglas en inglés), ligando la productividad, el desarrollo y el empleo, al favorecimiento fiscal y tributario de las grandes empresas, bajo el supuesto de que estas luego “gotearían la riqueza acumulada hacia las capas bajas de la sociedad”; sin embargo, han pasado tres décadas continuas de su aplicación, y el resultado es el empeoramiento de la desigualdad y la pobreza monetaria y multidimensional, mientras crecen desmesuradamente las utilidades del sector plutocrático minoritario, de los grandes monopolios y capitales.
El Informe de Política Monetaria (IPM) de enero del Banco de la República (BR) contempla un menor crecimiento de la economía, según el IPM, el crecimiento proyectado para la actividad económica en 2026 no superará el 2,6 por ciento [*]; aunque las ventas fluctúan con mayor volumen, el crecimiento de la economía lo hace de una manera lentificada, lo que incrementa la pérdida de poder adquisitivo per cápita y a su vez esto genera una caída abrupta de la demanda que estanca el mercado y la economía.
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) coincide con el análisis de la desaceleración de la economía y avizora reducciones entre 22 y 27 billones de pesos; el Comité advirtie que existe bastante incertidumbre sobre la dinámica de la tasa de desempleo en el futuro, ya que impacta la desaceleración del PIB, ya que aunque el empleo informal produce masa monetaria fluctuante esta no impacta el PIB [**].

Necesitamos un nuevo paradigma económico
La desaceleración económica, la Recesión Técnica declarada por el Banco de la República, la inflación, el incremento constante de la Deuda Externa (DE), entre otros, exige una política de austeridad que permita mitigar estos fenómenos; es inaplazable un cambio de fondo en el modelo económico, que disminuya los pasivos estatales, fortalezca y desarrolle integralmente la producción nacional y equilibre la balanza comercial, disminuyendo la importación de materias primas y productos con valor agregado.
Uno de los principales problemas de nuestro país es que tenemos una política económica que centra sus esfuerzos en sostener el pago continuado de la DE, que además de ser onerosa es constantemente sobregirada, convirtiéndola en un pasivo incremental, donde los pagos solo amortizan los intereses, pero la deuda de capital continúa intacta.
El Gobierno tiene el deber y el reto de dinamizar la economía, lo que tiene implícito la disminución del Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de intereses de la DE) y en si misma un cambio de política económica y la construcción de un nuevo paradigma económico, que se centren en medidas que incrementen el poder adquisitivo per cápita, que solo es posible en la medida en que opere una política de formalización y estabilidad laboral, que permita a las capas sociales medias y bajas sufragar sus gastos básicos.
Superar la actual crisis económica y el déficit de poder adquisitivo, implica instaurar una política económica fundada en la formalización del empleo y la mejoría de las condiciones salariales, además debe generar una tributación redistributiva, que permita subsidiar capas bajas de la sociedad. El sistema actual no genera ni inclusión social ni sostenibilidad ni mucho menos crecimiento y productividad, por tanto, se requiere un modelo que fomente el desarrollo integral de la producción nacional, y que a su vez disminuya el Gasto Corriente e incremente de manera integral el Gasto Social.
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[*] El Banco de la República de Colombia proyecta un menor crecimiento para 2026. Valora Analitik, 04-05-2026.
[**] Carf bajó las proyecciones del PIB tendencial de Colombia a 2,6%. Valora Analitik, 07-05-2026.