LA INFORMALIDAD NO CUBRE LOS GASTOS VITALES
Claudia Julieta Parra
En los últimos años la tasa de ocupación ha aumentado, pero esto no obedece al incremento del empleo formal, sino a la proliferación de trabajo informal, ocupación que genera fluidez de masa monetaria, que no incrementa el poder adquisitivo y no permite que los trabajadores informales suplan sus necesidades básicas vitales.
El más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), reporta que en marzo la Tasa de Desempleo cayó 8,8 por ciento, lo que equivale a una disminución de 0,9 por ciento, respecto al mes anterior; sin embargo, la tasa de informalidad continua siendo alta, ya que oscila en 59,9, es decir, más de la mitad de la población ocupada devenga su sustento de manera informal, por lo tanto, no tiene acceso a prestaciones básicas y sus ingresos no alcanzan a suplir sus gastos básicos, lo que genera una burbuja especulativa en términos de productividad y desarrollo, es decir, el dato de desempleo se reduce porque gran parte de población desocupada ingresa al mercado del trabajo informal y, aunque esto reduce los indicadores y se genera masa monetaria, los ingresos percibidos por la informalidad están por debajo de los estándares básicos necesarios para solventar los gastos.
Los trabajadores formales son generadores centrales del Producto Interno Bruto (PIB), son consumidores del mercado, por ende, sin aumento del empleo formal el mercado se estanca y la economía se desacelera. Hasta la fecha las cifras no muestran un repunte en la plazas laborales formales, por el contrario, especulativamente muestran estadísticas que se basan en el repunte del empleo informal.
Basar la economía en la proliferación del empleo informal es un riesgo, aunque el comercio informal garantiza fluctuación de masa monetaria, no permite generación sostenida de poder adquisitivo per cápita, generando una economía volátil, que no resuelve el actual déficit fiscal ni la pérdida de poder adquisitivo per cápita.
La dinamización de la economía no está determinada únicamente por la ocupación laboral, sino que en sí misma está determinada por la capacidad de poder adquisitivo per cápita.
Superar la actual crisis económica y el déficit de poder adquisitivo, implica instaurar una política económica fundada en la formalización del empleo y la mejoría de las condiciones salariales, además debe generar una tributación redistributiva que permita subsidiar capas bajas de la sociedad, por tanto, se requiere un modelo que fomente el desarrollo integral de la producción nacional, y que a su vez disminuya el Gasto Corriente e incremente de manera integral el Gasto Social.