EL CAMINO ES LA RESISTENCIA POPULAR
Damaris Izaguirre
El Gobierno progresista trajo la esperanza de un cambio estructural en favor de la mayoría excluida; sin embargo, prosiguieron las alianzas con el viejo régimen y el Tío Sam, diluyendo el anhelado cambio y dejando clara la vigencia de la lucha popular, como constructora de una sociedad igualitaria.
Las alianzas con el viejo régimen y el sostenimiento de camaleones politiqueros en la bancada de gobierno, deja claro que el Gobierno del Cambio nunca estuvo dispuesto a instaurar reformas estructurales, y en una eventual extensión de su proyecto por cuatro años más, ¿está preparado para hacer una ruptura radical con el régimen y el Tío Sam?, lo más probable es que no.
La mayor contradicción de este Gobierno no está es los ingentes esfuerzos del viejo régimen, para bloquear cualquier cambio por blando que este sea y sostener el statu quo a toda costa; se podría decir que este Gobierno se autosaboteó, al esperar lograr cambiar las cosas, sosteniendo ‘alfiles y camaleones’ de la vieja politiquería al interior del alto Gobierno, al igual que sostiene políticas heredadas a sabiendas que estas evitan que las cosas cambien a favor de la mayoría.
Durante estos casi 4 años del Gobierno del Cambio son muchas las marchas, plantones, tomas y demás, que las clases populares han implementado para exigir sus derechos o para exigir acuerdos incumplidos por el Gobierno progresista; la de estas últimas semanas es por los cambios en Catastro, pero en realidad todas tienen un común denominados, una lucha de clases que enfrenta a un sistema político y económico, que solo beneficia y protege a un reducido grupo oligárquico. Esto demuestra que la vigencia de la lucha popular, su resistencia y sus luchas, son las únicas vías posibles para construir un mundo en paz y con justicia y equidad social.
Las transformaciones estructurales que exigió el Estallido Social de 2021 no se pueden dejar a la deriva, son mandatos populares que deben cumplirse con o sin apoyo de los Gobiernos, no es fortuita la frase popular que dice ‘solo el pueblo, salva el pueblo’, además que es evidente que este Gobierno es ambivalente y dubitativo, su discurso está dirigido a conectar con Los Nadie, pero sus acciones y medidas están dirigidas a continuar favoreciendo los intereses del régimen y del Tío Sam, y a sostener el statu quo.
El régimen durante décadas ha utilizado a cualquier tipo de estrategia -legal y no legal-, para sostener el statu quo, pero tampoco se puede negar que Petro y su gente hasta ahora solo han busca reformas mínimas y es poco probable que la continuidad de su proyecto signifique cambios estructurales.
Los hechos hablan por sí solos, son irrefutables y dejan en evidencia que este Gobierno y cualquiera que mantenga alianzas con el régimen, no será capaz de realizar las transformaciones de fondo que Colombia exige, porque ello implica romper con el viejo régimen y desconocer las órdenes del Tío Sam, cualquier cambio real por incipiente que sea, no vendrá de manos ni de este ni de ningún Gobierno que este direccionado por el Tío Sam; por lo tanto, es vigente la consigna de que ‘solo el pueblo salva al pueblo’, y en manos de este está alcanzar unidad de clase y luchar de manera diáfana y decidida por lograr un país, donde quepamos todos, en paz con justicia y equidad social.