¡SILENCIAMIENTO Y MANIPULACIÓN!, LA RECETA IMPERIAL

¡SILENCIAMIENTO Y MANIPULACIÓN!, LA RECETA IMPERIAL

Damaris Izaguirre

Constantemente el régimen de manera cínica habla de los Derechos Humanos (DDHH), pero a través de sus instituciones nos coartan de cualquier derecho fundamental, en especial los de pensamiento y expresión, ya que ejercer estas libertades pone en riesgo el statu quo y los privilegios de la élite dominante.

Colombia es un país de derechos “de papel”, donde se consagran muchas libertades que nos daría las herramientas, para construir una sociedad justa y con equidad social; sin embargo, el sistema político burgués que nos rige y que habla de una supuesta “democracia”, no es más que una falacia, el poder siempre ha reposado en manos de la élite dominante y, desde luego los utilizan para su propio beneficio, los que les ha permitido por décadas crear leyes que les permite explotar al pueblo trabajador, y cuando estos quieren exigir mejoras básicas, son atropellados por su ley y el aparato militar que en colusión con las fuerzas bastardas o paramilitares, de acuerdo a los dictado la Doctrina del ‘Enemigo Interno’, silencia cualquier voz disonante.

En esta ecuación de represión y segregación disfrazada de “democracia”, encontramos los medios de comunicación tradicionales, que están al servicio de los monopolios oligopólicos, por eso tergiversan la información y funcionan como centros de adoctrinamiento que nos imponen la “verdad del régimen”, mientras estigmatizan a todo aquel que difunda un mensaje contrario al impuesto por las clases dominantes.

El régimen y el imperio del Tío Sam han sido audaces al construir una narrativa en torno a la democracia y la libertad, sin embargo, esto no pasa de ser una falacia, todas sus acciones -solapadas y directas-, están enmarcadas en la Doctrina Monroe -América para los americanos (entiéndase como imperio EEUU)-, y Doctrina de Seguridad Nacional, que se basa en el aniquilamiento del ‘Enemigo Interno’, -entiéndase como aniquilar al que piensa diferente-. Tenía razón el escritor británico George Orwell (1903-1950) al afirmar que, «en tiempos de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario».

El régimen, la ultraderecha y sus aliados constantemente de desgarran las vestiduras hablando de la libertad de expresión, pero esta posición “democrática” les dura hasta que este derecho fundamental se convierte en el marco político-jurídico de las protestas, manifestaciones y demás expresiones populares, que le enrostran al régimen y sus alfiles crímenes como los ‘falsos positivos’. No se puede negar que el régimen durante décadas ha utilizado a cualquier tipo de estrategia -legal e ilícita-, para sostener el statu quo.

En una verdadera democracia, los medios de comunicación mantendrían a la población informada sin ningún tipo de sesgos o de filiación doctrinal, pero en un país como el nuestro, dónde los medios de comunicación están en manos de la plutocracia y al servicio de régimen, estos tienen una agenda propia y con objetivos claros, deslegitimar y estigmatizar todo lo que sea contrario a la ‘posverdad’, que nos quiere imponer el régimen, por ello a través de información manipulada e intencionada tratan de manipular la opinión de la gente.

Orwell fue muy preciso al afirmar que, “la libertad es poder decir a la gente lo que no quiere oír”, a la par definió el deber ser de la prensa y los medios, cuando dijo, “el periodismo es imprimir lo que alguien no quiere que se imprima, todo lo demás son relaciones públicas”.

Los hechos hablan por sí solos y son irrefutables y en este sentido dejan en evidencia que este Gobierno ni ningún Gobierno es capaz de realizar las transformaciones de fondo que la Colombia profunda exige, porque ello implica romper con el régimen y desconocer las órdenes del Tío Sam. Cualquier cambio real por incipiente que sea no vendrá de manos ni de este ni de ningún Gobierno, que este direccionado por el Tío Sam; por lo tanto, es vigente a consigna de que ‘solo el pueblo salva al pueblo’, y en manos de este está alcanzar unidad de clase y luchar de manera constante y decidida por lograr un país donde quepamos todos, en paz con justicia y equidad social.

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