DESAFIAR AL FASCISMO DESDE LA IZQUIERDA

DESAFIAR AL FASCISMO DESDE LA IZQUIERDA

De nuevo los seguidores del expresidente Uribe, armados con bates, persiguen a quienes piensan distinto a ellos. Esta semana, en Rionegro, Antioquia, impidieron pintar un mural en memoria de colombianos inocentes, ejecutados por el Ejército y que fueron presentados como supuestos guerrilleros muertos en combate.

Lo nuevo no es que las Fuerzas Armadas del Estado persigan a quienes piensan diferente a las clases dominantes, lo nuevo es que armen a secuaces de caudillos de la ultraderecha, para perseguir al liderazgo social y político, que lucha por los derechos de la mayoría.

El derecho que está en cuestión por la ultraderecha, es el derecho a la verdad, como construcción colectiva y en su defensa, para que no la privaticen los de arriba. El debate está, en si la mayoría puede construir una memoria social, como narrativa que registre la historia del país basada en la verdad.

Un tribunal de la justicia transicional, acordado como componente de los acuerdos de paz de 2016, ha sentenciado que, hasta ahora han contabilizado 7.837 ejecutados por el Ejército estatal, colombianos inocentes que fueron engañados y llevados a la muerte, con el fin de presentarlos como bajas hechas a la guerrilla, y de este modo poder justificar, que el gobierno de Uribe (2002-2010), sí le estaba ganando la guerra a la insurgencia revolucionaria. Capítulo sombrío de la historia de Colombia, repleto de estos crímenes, que ya se conocen como los Falsos Positivos.

¿Por qué Uribe y sus seguidores niegan esta verdad? Pues, para no responder por estos crímenes, para no someterse a la justicia y no reparar los estragos causados, y lo que es peor, para no dar garantías que no volverán a repetir estos crímenes, lo que significa que están dispuestos a seguir cometiéndolos. O sea, que este debate sobre la verdad, no solamente es un debate sobre el pasado, sino sobre el futuro de Colombia, sobre lo que sobreviene para el país, de parte de este bloque de poder de la ultraderecha.

La lucha por los derechos de las víctimas de crímenes de Estado, implica luchar porque haya verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Los determinadores de crímenes de Estado, como el expresidente Uribe, «le huyen como el diablo a la cruz», al cumplimiento de estos derechos; por esto la mayoría del país tiene el deber de luchar por ellos.

En la actualidad existe una lucha por los derechos de la mayoría, porque la sociedad colombiana vive un salto en la conciencia política, al tiempo que las clases dominantes sufren una crisis en su hegemonía, que los lleva a incrementar la coacción sobre los de abajo, para así, sostenerse en el poder. Esta respuesta se llama fascismo, ya la ha sufrido la humanidad en el siglo pasado y ahora brota otra vez, acaudillada por Trump en el mundo, y acá en Colombia la aplica el bloque de la ultraderecha.

‘El fascismo es irracionalidad masiva organizada y líderes como Trump se han esforzado por diseñar una sociedad sustentada en la ignorancia, normalizando al mismo tiempo la crueldad y la destrucción (…) se necesitan con urgencia cambios de paradigma en el pensamiento político, social y moral para un futuro sostenible (…) no es inconcebible que un orden mundial alternativo pueda emerger en algún momento del futuro’, afirma el investigador Cj Polychroniou.

A fomentar la ignorancia, contribuyen tanto el silenciamiento que buscan los que agitan los bates, como las empresas privadas de comunicación, que diseminan ágilmente la desinformación, mientras ocultan la verdad.

En esta lucha por la verdad se evidencia la batalla ideológica entre el sistema dominante y las visiones del mundo alternativas. Es tarea de la izquierda desafiar las relaciones sociales y la hegemonía capitalistas, al tiempo que ofrece a la sociedad una visión convincente de un orden socioeconómico alternativo, que priorice la reproducción de la vida, por sobre la reproducción del capital.

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