NO SE PUEDE DINAMIZAR LA ECONOMÍA SIN PODER ADQUISITIVO

NO SE PUEDE DINAMIZAR LA ECONOMÍA SIN PODER ADQUISITIVO

Chavela Villamil

La inexistencia de oferta laboral formal, lleva a que el empleo informal sea la única fuente de ingresos, para más del 50 por ciento de la población, que adquiere una mínima fluidez monetaria, insuficiente para cubrir las necesidades básicas, sin mejorar el poder adquisitivo per cápita.

La baja productividad y la baja capacidad de compra de los sectores socioeconómicos medios, medio-bajos y bajos, incrementan la deceleración económica existente y hace más difícil la posibilidad de una recuperación económica, por lo tanto, el país está lejos de alcanzar un punto de equilibrio a largo plazo.

El incremento en las ventas que reflejan algunos sectores de la economía, se percibe en los datos, como un leve aumento de la parte comercial y de las utilidades, pero esto, no se refleja en aspectos como la recuperación del empleo ni en la formalización del trabajo informal, solo repercute en el repunte de las utilidades de las grandes empresas y las corporaciones.

Lo que advierten la OCDE y el DANE

Recientemente el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), dio a conocer las cifras de la Tasa de Desempleo, que oscila en 8,8 por ciento; sin embargo, la tasa de informalidad continua siendo alta, ya que oscila en 59,9 por ciento, por cada 10 personas ocupadas 6 se dedican al trabajo informal o rebusque, por lo tanto, no tiene acceso a prestaciones básicas y sus ingresos no alcanzan a suplir sus gastos básicos, lo que genera una burbuja especulativa en términos de productividad y desarrollo, es decir, el dato de desempleo se reduce, porque gran parte de población desocupada ingresa al mercado del trabajo informal y, aunque esto reduce los indicadores y se genera masa monetaria, los ingresos percibidos por la informalidad están por debajo de los estándares básicos necesarios para solventar los gastos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), advierte que se ha incrementado ostensiblemente la pérdida de poder adquisitivo entre los trabajadores de menores ingresos, cuyo decrecimiento durante este año ha sido de 12,1 por ciento, llegando a una cifra acumulada de 36,9 por ciento, desde luego este impacto se siente con mayor incidencia en la esferas sociales media-baja y baja, ya que es aún menor la cantidad de productos, bienes y servicios, que pueden adquirir con un salario mínimo o con mesadas inferiores a este, por ende, esto merma el valor real de los salarios y provoca una pérdida de poder adquisitivo en los sueldos, sin que se dé un decremento explícito.

Los trabajadores formales son generadores centrales del Producto Interno Bruto (PIB), ya que son consumidores del mercado, por ende, sin aumento del empleo formal el mercado se estanca y la economía se desacelera. Hasta la fecha las cifras no muestran un repunte en las plazas laborales formales, por el contrario, especulativamente muestran estadísticas, que se basan en el repunte del empleo informal.

Basar la economía en la proliferación del empleo informal es un riesgo, aunque el comercio informal garantiza fluctuación de masa monetaria, no permite generación sostenida de poder adquisitivo per cápita, generando una economía volátil, que no resuelve el actual déficit fiscal, ni la pérdida de poder adquisitivo per cápita.

Si hay soluciones posibles

La dinamización de la economía no está determinada exclusivamente por la ocupación laboral, sino que en sí misma está determinada por la capacidad de poder adquisitivo per cápita; es decir, el mercado se regula por la oferta y la demanda, que esta incidida por la capacidad de compra y su disminución está íntimamente ligada a la tercerización laboral, el desempleo y el crecimiento desaforado del empleo informal, que genera masa monetaria circulante, pero no permite que se sufraguen los gastos básicos, esto genera una burbuja financiera especulativa, que no incrementa el poder adquisitivo per cápita, pero contribuye al incremento de la inflación, la desigualdad y, la pobreza multidimensional y monetaria, desencadenando una caída extrema de la demanda, que desacelera el mercado.

En la mayoría de las economías el empleo bien remunerado es el motor de los mercados, toda vez que el empleo da solidez a las economías familiares y otorga poder adquisitivo per cápita, que inyecta masa monetaria y dinamiza las economías, en otras palabras, los salarios permiten adquirir productos y esto hace que las empresas produzcan más y por ende requieran más empleados, generando la dinamización de la economía.

Superar la actual crisis económica y el déficit de poder adquisitivo, implica instaurar una política económica fundada en la formalización del empleo y en la mejoría de las condiciones salariales, además debe generar una tributación redistributiva que permita subsidiar capas bajas de la sociedad, por tanto, se requiere un modelo que fomente el desarrollo integral de la producción nacional, y que a su vez disminuya el Gasto Corriente e incremente de manera integral el Gasto Social.

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