UN GRAN LATROCINIO EN NARIÑO
Sergio Torres
Lo que mal empieza, mal termina. Procesos cimentados en la perfidia desembocan en el fracaso. Lastimosamente para el país, esta realidad emerge cada vez con mayor claridad y expone las verdades sobre la pacificación, que dicen está en desarrollo en Nariño y en otras comarcas.
Cuando el actual gobierno planteó su política de paz, se encendieron varias alertas, se hicieron las respectivas críticas y planteamientos, sobre la inviabilidad de instalar una cantidad de espacios de diálogos con actores absolutamente disímiles. Se expuso el grave error que se cometía al “intentar meter en un mismo costal” a bandas delincuenciales, narcoparamilitares e insurgencia.
La soberbia se impuso, y aunque una organización rebelde como el Ejército de Liberación Nacional dejó clara su posición de frente y sin ambages, sobre lo totalmente inconveniente que ello era para el desarrollo de un proceso serio de diálogo, la actitud de la contraparte fue la de prometer cambios que luego no cumplió.
Comisionado por comisión
Lo que sí se cumplió fue lo advertido. La paulatina aparición de más falsedades e incumplimientos, cada vez más graves, cada vez más inaceptables. La llegada de Otty Patiño como Comisionado de Paz, fue tal vez el ajuste necesario para pasar de la negociación a los negocios.
Desde el principio, la agenda del Comisionado no era la del proceso; su compromiso no era con la paz, sino con la creación de bandas, el ajuste a una nueva modalidad y continuidad de la guerra. Casos emblemáticos de esto siguen falseando supuestos diálogos y procesos de negociación, que realmente son la continuidad de dicha estrategia de mercenarización y guerra proxy, con bandas narcotraficantes.
Uno de esos casos fue el de la banda de HH en Nariño, un plan urdido desde las coordinaciones con las agencias de inteligencia y operadores militares de los Estados Unidos. El plan era atacar el Comando Central del ELN y, al verse descubiertos, pasaron a la fase de ubicación y protección, mediante un falso proceso de supuesta negociación territorial con una falsa escisión.
Cometieron el delito internacional de perfidia, por cuanto, a la par que adelantaban el plan con dicha banda en Nariño, fingían una mesa de diálogos de paz con delegación del ELN. Grave en términos de acuerdos y negociación. De esto pueden dar cuenta garantes internacionales y observadores permanentes de dicha mesa.
Bandas que cuidan negocios de multinacionales
Los yacimientos de oro de Nariño, siguen cambiando de manos, pasan los Títulos Mineros de los nativos del lugar, a testaferros de empresas mineras multinacionales, en un traspaso vigilado por las bandas que salen fortalecidas, tras supuestos procesos de pacificación, que en realidad convierte a estos grupos en cuidanderos de los nuevos dueños de las minas de veta, ubicadas en la cordillera occidental.
Desde hace varios meses en Nariño se escuchan quejas y nuevas denuncias sobre el supuesto grupo desmovilizado; las noticias no son buenas y confirman una verdad pronosticada: el grupo de HH en Nariño sigue traficando con drogas y armas. La violencia en Samaniego, Linares, Ipiales y Los Andes se incrementa.
Mientras eso pasa, se conocen detalles de las cantidades de recursos “invertidos” en dicho proceso: “más de $8.000 millones”, publica un diario regional. En un proceso que vincula a un puñado de falsos combatientes, que no han dejado las actividades de narcotráfico, en coordinación con otras bandas provenientes del fallido proceso de las antiguas Farc.
La preocupación en la región es cada vez mayor, puesto que se vienen presentando enfrentamientos entre estos grupos de narcoparamilitares, además de la presión militar que, por orden de Estados Unidos, se ejerce desde Ecuador con intenciones de convertir la frontera colombo-ecuatoriana en un nuevo polvorín de mercenarios. Guerra causada por el propio imperio norteamericano y administrada por el gobierno colombiano a través del Comisionado Patiño.
Como ya se ha dicho y repetido, un verdadero ejercicio de búsqueda y construcción de la paz no se hace creando y protegiendo bandas de mercenarios y narcotraficantes; por el contrario, es desmontando esa doctrina y cediendo el protagonismo a las mayorías populares; con el propósito de lograr preservar los bienes naturales de la nación y colocarlos al servicio de la mayoría. Lo contrario persiguen las tropas de EEUU que se han instalado en el área de Cumbal, limítrofe con Ecuador.