LOS TES EMPUJAN HACIA LA RECESIÓN
Chavela Villamil
La crisis que afronta el modelo económico, ha decrecido la producción interna en todo el mundo, mermando el poder adquisitivo per cápita, que provoca una caída abrupta de la demanda, desacelerando los mercados y amenazando con la recesión.
El capitalismo como sistema dominante ha monopolizado los medios de producción y expoliado los bienes naturales, sin salvaguarda del ambiente y, para sostenerse aplica el dogma neoliberal del Efecto de Goteo o Trickle Down Effect (TDE, por sus siglas en inglés), donde la productividad y el desarrollo se sustentan en la reducción de la tributación de las grandes empresas, para que “la riqueza de los oligopolios crezca y gotee hacia las capas medias y bajas de la sociedad”, creencia que nunca resultó cierta, pues los ricos se hicieron más ricos y las desigualdad se disparó.
El desgaste del modelo económico, producto de la concentración de capital en un reducido grupo plutocrático, han generado una crisis global de la economía, que se acentúa con mayor fuerza en las economías dependientes del capital extranjero, lo que exacerba la brecha de desigualdad. Además, los fenómenos macroeconómicos globales de las últimas décadas, han generado una recesión global que incluso afecta a las grandes potencias.
La política neoliberal incrementa el déficit
La aplicación continua de un modelo económico de libre mercado, que monopoliza la riqueza en un reducido grupo plutocrático, incrementa la desigualdad y la pobreza (monetaria y multidimensional), además de desacelerar el mercado global; que incrementa el déficit de poder adquisitivo, impactando negativamente el mercado interno, desacelerándolo y acercándonos a una recesión profunda.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recientemente actualizó sus proyecciones económicas; en ellas, enfatizan en que nuestra economía este año crecerá un estimado de 2,3 por ciento, mientras la inflación frenará su disminución y se estacionaría sobre el 5,8 por ciento al cierre de este año [*].
Recientemente el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) dio a conocer la variación del Producto Interno Bruto (PIB) correspondiente al primer trimestre (enero – marzo) de 2026, que fue de 2,2 por ciento y presenta una disminución de 0,5 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior.

Según el DANE las actividades económicas que más contribuyeron a este crecimiento, fueron la administración pública y defensa, con 0,9 puntos porcentuales a la variación anual; comercio al por mayor y al por menor, con 0,6 puntos porcentuales; e industrias manufactureras, con 0,3 puntos porcentuales.
La administración pública y defensa creció al ritmo de 5,7 por ciento entre enero y marzo de 2026; el entretenimiento 3,2 por ciento; y el comercio, alojamiento y servicios de comida e industrias manufactureras al ritmo de 2,9 por ciento.
El director de investigaciones económicas de Corficolombiana, es categórico al afirmar que, “nuestra economía confirma su agotamiento, el crecimiento del primer trimestre fue de apenas 2,2 por ciento anual y estuvo impulsado, sobre todo, por el gasto de la administración pública (elecciones y exceso de gasto), sin ese impulso, el crecimiento habría sido 1,6 por ciento» [**].
El impacto tóxico de los TES
La inestabilidad económica aunada al crecimiento acelerado de emisión de Bonos TES, han sobre incrementado el déficit de Cuenta Corriente y a su vez han acrecentado la tasa ponderada de interés corriente, que en abril de este año cerró en 14,46, por ciento. El Banco de la República reveló el dato de Deuda Externa (DE) bruta de febrero, que en términos nominales asciende a 252.168 millones de dólares, lo que equivale al 55 por ciento del PIB; lo que indica que en términos absolutos, la DE se incrementó en 29.595 millones de dólares respecto a febrero de 2025.
La política económica de incrementar el Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de DE) y suplir este pasivo con el sobre giro de bonos TES, es una política que cuando menos se puede catalogar de riesgosa, que asfixia el PIB que viene desacelerándose en los últimos trimestres e incrementa el porcentaje de intereses, lo que convierte a la deuda pública en un pasivo deficitario e insostenible. Esta política genera un lastre crónico para las perspectivas de crecimiento de nuestra economía.
El sostenido decrecimiento de la productividad y el desarrollo, tienen impacto directo sobre el costo de vida, a la vez que decrece el poder adquisitivo per cápita, aunado al alto índice de desempleo, proliferación del empleo informal, y la inflación que cede muy lentamente, nos deja en un alto riesgo de recesión técnica y de una posterior estanflación.
Nuestra economía requiere nuevos paradigmas económicos
La desaceleración del PIB y el estancamiento de nuestra economía, prácticamente obliga al gobierno a disminuir el Gasto Corriente. El Gobierno está obligado a decretar un periodo de austeridad estatal, que suprima gastos onerosos y disminuya el Gasto Corriente; además es inaplazable romper la lógica antifinanciera de priorizar y aumentar anualmente el pago de una DE, a la que solo se logra amortizar los intereses, pero no se cubre la deuda de capital; por ende, lo financieramente aceptable sería renegociar este pago y de esta manera aliviar la carga de este sobre el PIB.
Resulta necesario e inaplazable un cambio de fondo en el modelo económico, que a la vez que disminuya los pasivos estatales, fortalezca y desarrolle integralmente la producción nacional y equilibre la balanza comercial, disminuyendo la importación de materias primas y productos con valor agregado.
Solo es posible salir de la crisis económica y financiera, a través de una política de formalización del empleo y el incremento de las plazas laborales, permitiendo que se mejore el poder adquisitivo per cápita, lo cual incrementaría el flujo de capital circulante generando un crecimiento de la demanda.
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[*] La OCDE recortó la expectativa de crecimiento para Colombia en 2026. Valora Analitik, 14-05-2025.
[**] PIB colombiano del primer trimestre varió 2,2 por ciento impulsado por gasto público y consumo de hogares. Valora Analitik, 15-05-2025.