DESMILITARIZAR EL TRATAMIENTO A LA PROTESTA SOCIAL: DEUDA URGENTE

DESMILITARIZAR EL TRATAMIENTO A LA PROTESTA SOCIAL: DEUDA URGENTE

La más clara evidencia de que la superación de la violencia, requiere más transformaciones que reformas, es el lavado de imagen que le hizo este gobierno al Escuadrón Móvil Antidisturbios -ESMAD-, cambiando su nombre a Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden -UNDMO-.

Las consecuencias de esta reforma cosmética, la viven las y los estudiantes de Bogotá desde la semana pasada, cuando el gobierno fascista y represor del alcalde Galán, les echara encima una horda de policías violentos, para acallar su justo reclamo por una tarifa diferencial en el transporte público. Otro ejemplo de esta amenaza lo enfrentan también decenas de familias empobrecidas de un barrio del sur de Bogotá, al que las autoridades amenazan con desalojar violentamente de sus viviendas. Una amenaza igual enfrentan muchas otras comunidades urbanas y rurales en todo el país.

Estos hechos deben recordarnos que la transformación de la Doctrina de Seguridad del Estado es urgente. El país requiere superar la tesis de, que cualquier afectación al orden establecido, a los sistemas de transporte o a los flujos de capital, es violencia y debe ser reprimida. Esta idea es la que ha reproducido a lo largo de nuestra historia, la lógica del Enemigo Interno que debe ser derrotado por la fuerza, para construir una paz que se entiende como silenciamiento y subyugamiento.

Según la Doctrina de Seguridad imperante, violento es todo aquel que proteste, o que no lo haga por el andén. La sociedad se dirige a una desnaturalización de la protesta y del conflicto social, que por milenios han permitido los más grandes avances de la humanidad. Esta es la historia de las luchas sociales de décadas en Colombia, que llevaron incluso a la elección de este gobierno; por lo que no debe olvidarse que el Estallido Social de 2021, no se hizo marchando por los andenes.

Transformar este tratamiento a la protesta y a los conflictos, es una deuda pendiente para Colombia. Atrás quedaron las promesas de campaña de convertir a la Policía Nacional en una autoridad civil y de desmontar el ESMAD. Con el cambio de nombre del ESMAD, el gobierno nacional ha repotenciado un arma letal, edulcolorada y legitimada institucionalmente, que no desmonta de ninguna manera las prácticas represivas y violentas, en el tratamiento a la protesta social, y la ha entregado a los gobiernos fascistas que controlan ciudades y departamentos en la actualidad, y a los que podrían existir en el futuro.

La UNDMO es una burla para las víctimas de la violencia policial, pues no será poniéndoles a los policías dos chalecos color pastel y pintando de otro color las tanquetas, como se abandonen décadas de estigmatización y represión hacia la gente que lucha por sus derechos. Un auténtico cambio de la Doctrina de las Fuerzas Armadas, para que dejen de dar trato de guerra a la protesta social, requiere participación de la sociedad y de las víctimas, así como de un férreo control ciudadano sobre las actuaciones de las autoridades.

Esta es una de las transformaciones urgentes, a tratar en la construcción de un Acuerdo Nacional, que saque a Colombia de la guerra. Invitamos a todos los sectores de la sociedad, a una reflexión profunda al respecto y a construir una nueva sociedad, donde el conflicto y la diferencia dejen de ser tramitados como asuntos de guerra.

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