UNA VERDADERA VICTORIA
Comando Central (COCE)
Durante algo más de tres décadas, el ELN ha reconocido y movilizado sus esfuerzos en la búsqueda de la paz, dialogando e intercambiando con los gobiernos de turno, en particular, y con la sociedad colombiana en general.
En ello, hemos logrado avances momentáneos, algunas acciones, bastante literatura y una experiencia que hemos acumulado y sistematizado, y que está presente en los últimos y más recientes esfuerzos y propuestas para la construcción de la paz.
Esta tradición y empeño en buscar la paz está cimentada e impulsada en nuestros principios y objetivos, por eso somos fieles creyentes en que, la única manera de lograr la superación del conflicto interno y la construcción de una paz con bienestar y vida digna, es la transformación de las causas que generan y someten a las mayorías del país al empobrecimiento y la exclusión. Las supuestas soluciones que apuntan a la pacificación y no se enfocan en estas raíces del conflicto, no solo son históricamente erradas, sino también, decididamente falsas.
En tal sentido, la construcción de un nuevo escenario de país, que logre pasar la página de la guerra, debe partir de la necesaria capacidad de cambiar, de todos y todas y entre todos y todas. Esto implica superar la ideología de negar al que es distinto o contrario; la controversia es importante en tanto dialéctica que promueva debates, síntesis y propuestas; no como ‘caballo de batalla’ para la implantación de intereses imperialistas.
Por ello, el concepto de soberanía reluce como garante de posibilidades reales hacia construcciones políticas, colectivas y propias, en las que la sociedad toda esté representada, y las mayorías históricamente excluidas participen y tengan protagonismo.
El ELN, como organización revolucionaria y expresión del pueblo en armas, ha visto pasar a varios presidentes que llegaron al gobierno con aparente popularidad, hablaron de paz, pero continuaron con doctrinas de guerra, fracasaron en sus intentos avasallantes de supuestos triunfos militares y pasaron al paulatino camino de la irrelevancia.
La Paz es una victoria política para el pueblo colombiano. Lograrla pasa por ser capaces de alcanzar un Acuerdo Nacional, que dé cuenta de nuestra capacidad como sociedad para descontinuar el conflicto interno, resolver las diferencias sin violencia, generar progreso y bienestar para todos y todas, por encima de intereses particulares, menos aún extranjeros.
A la construcción de dicho Acuerdo nos disponemos, como lo hemos hecho desde hace más de tres décadas. E invitamos al pueblo colombiano, a las mayorías excluidas y empobrecidas por tantos años, a construirlo, desarrollarlo y hacerlo una realidad.