LA CRISIS DE POLÍTICA ECONÓMICA GENERA EL DÉFICIT
Claudia Julieta Parra
La crisis del modelo económico ha exacerbado la desigualdad y la pobreza que engendra el modelo, arruinando el poder adquisitivo per cápita, forzando una caída brutal de la demanda y desacelerando los mercados, que causan este periodo sostenido de recesión.
La desaceleración del Producto Interno Bruto (PIB) ha decrecido el erario, y a su vez el incremento del Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de Deuda Externa), hecho por este Gobierno desde sus inicios, ha aumentado el déficit económico heredado de Gobiernos anteriores, hasta márgenes críticos, que ponen en alto riesgo la Regla Fiscal, la capacidad de endeudamiento y la solvencia del Estado.
Según las proyecciones del Banco Mundial, el desarrollo este año no superará el 2,4 por ciento, que evidencia la desaceleración económica, pero uno de los problemas principales radica en la política económica y tributaria, ya que el Gobierno aplica una política que le da prelación al Gasto Corriente, en vez de decrementarlo y aumentar la inversión integral y el Gasto Social, y lo que es peor, rige sus políticas por el dogma neoliberal del Efecto de Goteo o Trickle Down Effect (TDE, por sus siglas en inglés), que erróneamente plantea que el favorecimiento tributario de las grandes empresas y emporios capitalistas, es beneficioso para la economía nacional, bajo el supuesto de que si estas empresas aumentan su riqueza, esta “se derramaría por goteo” hacia las capas medias y bajas de la sociedad.
Las economías que por cuatro décadas se han regido por la TDE, no han incrementado el empleo ni mejorado el poder adquisitivo per cápita, ni mucho menos han superado el déficit de costo de vida o han logrado minimizar la brecha de desigualdad social; por el contrario, a medida que los dividendos del capital privado se incrementan, el oligopolio económico se solidifica y pauperizan las capas sociales medias y bajas.
La desaceleración económica que sufre nuestra economía, es un factor que contribuye a la actual crisis económica, sin embargo, en sí misma esta no es como tal la causante del déficit económico y financiero; la marcada contracción de la economía obliga al Gobierno no solo a incrementar la tributación, sino principalmente a cambiar la política del gasto y consumo, mientras esto no ocurra cualquier capital que ingrese o se recaude será insuficiente. Salvar nuestra economía implica cambios en el paradigma económico, que incremente el poder adquisitivo per cápita y disminuya los gastos de la nación.