QUIENES RESISTIMOS, DEBILITAMOS LA HEGEMONÍA IMPERIALISTA

QUIENES RESISTIMOS, DEBILITAMOS LA HEGEMONÍA IMPERIALISTA

Revolucionarios y revolucionarias de todo el mundo insistimos hoy en el declive del sistema capitalista y su decadente fase imperialista. Una mirada más amplia, nos la brinda Ursula K. Le Guin: “Vivimos en el capitalismo. Su poder parece ineludible. También lo parecía el derecho divino de los reyes”.

El imperio norteamericano se muestra poderoso, avasallador y aplastante, ¿cómo podemos estar hablando de su debilidad, si muestra como nunca antes su poderío militar y su gran capacidad para sembrar caos?

La historia nos ha demostrado que el uso indiscriminado de la guerra y la violencia, no es otra cosa que una demostración clara de debilidad, por parte de los Estados. Cuando la hegemonía está en crisis, cuando los valores e ideales del Occidente capitalista y patriarcal, no alcanzan el consenso ni la identidad con la Mayoría Mundial, el imperio solo tiene como alternativa imponerse mediante la violencia. Es su más alta degradación. En su desesperación amenaza con arrasarlo todo.

La potencia en declive lanza una ofensiva global de exterminio, hambre, bloqueo y demonización, de todos los pueblos y fuerzas que se le oponen y le resisten. Este es el momento de la transición, pues a los poderosos solo les quedan las armas, mientras los pueblos hemos demostrado centenares de veces, en el escabroso camino de la humanidad, que las armas nunca son más fuertes que la dignidad, la resistencia, la solidaridad, la organización colectiva, el arte y la cultura de los pueblos.

Los reveses en que se debate la hegemonía estadounidense, están ante los ojos de todas y todos. Trump no logra doblegar la voluntad de Irán, para someter a esa nación a la humillación de sus imposiciones. La dignidad de ese pueblo pesa más que toneladas de bombas, pues si bien hace más de cinco semanas, los micrófonos de la Casa Blanca anuncian que la guerra está termina pronto, lo cierto es que los puntos del acuerdo de cese el fuego, representan más un retroceso que una victoria para Trump. La semana pasada, confirmaron que los Estados Unidos están evaluando descongelar 20.000 millones de dólares de activos iraníes, a la vez que Irán ha logrado ratificar su soberanía y control sobre el Estrecho de Ormuz.

La guerra cobra una costosa factura contra el pueblo de los Estados Unidos. El alza en los precios de la energía y los combustibles afectan directamente la inflación, los costos crediticios, las hipotecas y el consumo de la ciudadanía, quien es consciente de que las guerras que libra su presidente, para acrecentar las ganancias de unos pocos multimillonarios, terminan afectando a las mayorías. El 61 por ciento de la población considera que el Presidente Trump es errático, su gobierno atraviesa la más baja aprobación en comparación con gobiernos anteriores e incluso la bancada de su partido, el Republicano, empieza a retirarle su apoyo.

Los aliados de Trump también se le retiran. Líderes que antes se esforzaban por obtener el beneplácito del presidente más poderoso del mundo, hoy toman distancia. El caso de la primera ministra Meloni en Italia, del primer ministro del Reino Unido y de otros cuantos.

Mientras tanto, los pueblos no esperan que el desenlace de esta historia les pase por encima. En todo el mundo millones de personas nos oponemos y resistimos. En Irán, en Gaza, en Cuba y en toda América Latina, no nos resignamos a vivir en un mundo en el que el único destino posible para la humanidad, sea el que impone el imperialismo por la fuerza de sus bombas y sus humillaciones. Nos resistimos a legarle a las actuales y futuras generaciones, un mundo en el que la grandeza de una nación se mida en masacres, amenazas, miedo, unilateralismo, racismo, xenofobia, piratería, saqueo y depredación despiadados.

Movimientos sociales, liderazgos políticos, intelectuales, artistas, periodistas, insurgencias, trabajadores y trabajadoras nos organizamos y articulamos, para lograr que el mundo viejo definitivamente termine de morir y el nuevo que construimos nos lleve a un mejor puerto. La humanidad lo merece.

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