En este inicio del nuevo Gobierno la recuperación de tierras usurpadas a indígenas y campesinos ha sido criminalizada, han llamado a la represión estatal contra ella y también los terratenientes los amenazan con sus escuadrones paramilitares.
Categoría: Voz Elena
Las organizaciones medioambientales y los expertos sobre cambio climático coinciden en que la degradación del planeta es responsabilidad del modelo capitalista, además son enfáticos al decir que estamos a punto de cruzar el umbral del no retorno, y la única opción es modificar los patrones de consumo.
El Informe de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (Gitoc) ubica a Colombia como el segundo país con más cantidad de organizaciones y mercados criminales superado solo por la República Democrática del Congo, el estudio abarcó los 193 países miembros de la ONU [1].
Las recuperaciones de tierras por parte de indígenas y campesinos en vez de diálogo reciben represión estatal y paraestatal, represión igual a la ejecutada por los Gobiernos de la oligarquía, también se avivó el debate sobre las concepciones de la paz y el papel de la OEA.
El sistema económico ha concentrado el capital en pocas manos acrecentando la brecha de desigualdad social, esto se ve con mayor realce en la lonja habitacional y la distribución de los predios rurales que se encuentran concentrados en sectores oligopólicos minoritarios.
En Colombia hay más de 300 puntos mineros de control narcoparamilitar como el existente en Buriticá, Antioquia, sede de la mina de oro más grande del país, explotada por los empresarios chinos de la Zijin Mining.
‘La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar’.
El nuevo Gobierno se ha propuesto un cambio de Doctrina de Seguridad donde el centro es la protección de la vida de las poblaciones más amenazadas; sin embargo, la transformación del Esmad es disonante con ese propósito pues al parecer la reducen a un cambio de empaque.
El maíz, el trigo y la soya constituyen uno de los pilares de la alimentación, pero dejamos de producirlos y pasamos a importarlos, creando crisis al campesinado y quedando expuestos al alza de precios ahora que las sequías e incendios azotan a productores como EEUU.
La participación cuando es ‘de verdad’ es democracia, es el pueblo no sólo las élites incidiendo en su propio destino, la participación será un componente decisivo en el Proceso de Paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Luego de presentarse el Informe Final de la Comisión de la Verdad, y a escasas dos semanas del inicio del nuevo Gobierno, el país cuenta con una nueva investigación sobre el arma paramilitar, necesaria para avanzar en la superación la violencia endémica que amenaza nuestra existencia como sociedad.
La semana pasada en su visita a Bogotá los voceros de Estados Unidos afirmaron que sus políticas del pasado contra el narcotráfico han marginalizado a algunas personas en Colombia, narrativa edulcolorada de los desastres humanos y medioambientales que acarrean.