LA PAZ CON OTRO COMISIONADO DE GUERRA
Himelda Ascanio
La ambigua Paz Total del gobierno escondía su objetivo. El propio Comisionado de Paz ahora da un parte positivo, porque ha logrado neutralizar al ELN; es decir, el objetivo era la guerra contra el ELN. No era una política de paz, sino de guerra.
Durante una entrevista con el diario El Espectador, Otty Patiño, Comisionado de Paz del gobierno, se sinceró y refiriéndose al ELN dijo: “en Catatumbo es una cuestión bastante difícil porque lo que se ha logrado es impedir que el ELN se apodere de Catatumbo… subsiste un proceso importante con el Frente 33 que, sin lograr todavía una victoria tajante, puede dar una muestra de que el ELN no pudo cumplir con su estrategia”.
Deja ver otra verdad, que hasta ahora, habían negado: el supuesto proceso de paz con el llamado Frente 33, es realmente una política de guerra contra el ELN. Con lo cual queda claro que ese grupo es una herramienta paramilitar utilizada por el gobierno. Y que la paz es el disfraz para adelantar el verdadero plan contrainsurgente.
Las palabras de Patiño explican por qué cabecillas de bandas narcoparamilitares terminaron hospedados y protegidos por entidades del gobierno, aunque sigan traficando y estén comprobadas sus acciones criminales contra las comunidades.
Dividir para hacer la guerra e impedir la paz
Para completar el panorama, esta semana la prensa corporativa publica un informe que plantea que en Colombia hay 16 zonas de confrontación armada en todo el país. Este número habría crecido durante este gobierno que agoniza, por la consolidación de varias bandas reencauchadas del paramilitarismo y disidencias de las disidencias.
El número de zonas de confrontación armada, coincide con el aumento de bandas y supuestas mesas de negociación, bajo el mando del Consejero Patiño, quien instigó la división al interior de los grupos armados, para negociar por separado, estrategia con la que logró multiplicar la violencia y promover bandas vinculadas con el narcotráfico.
Desde el principio se señaló que el principal error de la Paz Total, era querer “meter a todos en un mismo saco”. Estrategia de descaracterización que soporta el negacionismo del conflicto interno; mientras niega la determinación ideológica y política de la insurgencia revolucionaria, para dar estatus político al narcotráfico y al paramilitarismo.
Así las cosas, la política gubernamental de Paz Total se fue revelando como otro proceso de pacificación, a la par que generaba una nueva generación de paramilitares post acuerdo con las antiguas Farc.
El presidente que otrora citaba a Bolívar en cada discurso, olvidó la frase del libertador: “Es imperturbable nuestra resolución de independencia o nada”. La política de paz se enmarcó en los planes de guerra perpetua dictados desde Washington, se encarriló en la fracasada Guerra contra las drogas con sus componentes de tropas extranjeras y asesores militares de Estados Unidos, los mismos que hoy conducen operaciones en el terreno.
Colombia requiere compromiso y seriedad con una agenda de construcción de la paz donde la sociedad sea protagónica, que se cumplan los acuerdos y principios básicos de cualquier negociación. Y se honre la palabra empeñada. Se requiere de un Acuerdo Nacional que ayude a construir en esta dirección.
Asesinatos de la semana
Enilda Ruda, era una líder comunal y comunitaria, reconocida por ser la presidenta de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio Villa Gladys, además de su trabajo comunitario en este mismo sector del municipio de Fundación, Magdalena. Fue asesinada el 27 de mayo, por hombres armados que se acercaron a la vivienda donde se encontraba y le dispararon en repetidas ocasiones, causándole la muerte.