LAS MICRO GUERRAS DE TRUMP

LAS MICRO GUERRAS DE TRUMP

Colectivo de Docentes de la Escuela del Estado Mayor Nacional (EMN)

  1. En esta segunda presidencia, Donald Trump se ha dedicado a tratar de frenar el declive imperialista que aqueja a EEUU, por medio de la fuerza bruta; porque según uno de sus asesores: «el mundo real es gobernado por la fuerza, es gobernado por el poder, estas son las leyes de hierro del mundo», visión que han descrito en la Doctrina de seguridad nacional y en la Estrategia de defensa de EEUU.

La guerra comercial a través de la imposición de aranceles, la ha aplicado hasta a los antiguos aliados de EEUU, llevando a que 7 potencias medias (Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, España, Noruega, Finlandia) busquen alianzas con China, corrimiento geopolítico que está acelerando el multipolarismo. Guerra de aranceles que ha fracasado, porque no ha mejorado la capacidad de producción de EEUU, pero si ha incrementado la inflación, y ha completado la pérdida de 2,1 millones de puestos de trabajo en los últimos tres años, el doble de los que se perdieron en la crisis inmobiliaria de 2008.

Los EEUU están perdiendo la guerra más importante: la Guerra financiera. El dólar estadounidense representa ahora menos de un tercio de las reservas mundiales de divisas, el nivel más bajo en al menos 20 años. En respuesta a la agresión de EEUU e Israel contra Irán iniciada el 28 de febrero, China realizó una venta masiva y estratégica de sus Bonos del Tesoro, por un valor de 630.000 millones de dólares; otros Bancos internacionales también vendieron Bonos, llevando los depósitos en la Reserva Federal de Nueva York a su nivel más ínfimo.

El Sistema Internacional de Pagos Interbancarios de China (CIPS), basado en el yuan, ya es utilizado en 124 países de la Mayoría Global; con el que se está reemplazando el anquilosado sistema occidental llamado Organización Mundial de Comunicaciones Interbancarias (SWIFT por su sigla en inglés), que gestiona al menos un billón de dólares en transacciones diarias.

Trump busca el dominio en el campo energético, para usar el petróleo como arma, por esto su interés por dominar a Irán, donde China adquiere cerca del 15 por ciento de su petróleo, mientras el 19 por ciento de sus compras de petróleo las hace en Rusia y el 15 por ciento en Arabia Saudita. Las compras de China a Irán le representan más del 90 por ciento de sus exportaciones de crudo; por su parte, Venezuela apenas representa el 4 por ciento de las importaciones de petróleo de China. Esta guerra por petróleo obliga a EEUU a conseguir 20 millones de barriles, que es su consumo diario, cuando su producción, que obtiene por medio del Fracking cae en picada, con reservas apenas para 6 años.

  1. Los historiadores traen a la memoria que los imperios moribundos lanzan intervenciones militares desesperadas, para recuperar su gloria imperial que se desvanece, desarrollando un ‘micromilitarismo’. Por esto, ahora que está en retroceso la influencia imperial de Washington en Eurasia, la agresión de EEUU contra Irán, es apenas la versión estadounidense de tal micromilitarismo; lanzado contra lo que consideraron el ‘eslabón más débil’, del triángulo geoestratégico que conforman entre China, Rusia e Irán; mientras le deja a Europa la tarea de desgastar a Rusia y espera el momento para ir por China.

Un coro de generales estadounidenses retirados promueve el culto a la ‘invencibilidad militar estadounidense’ que adopta el Pentágono, con el propósito de reorganizar la dominación en el hemisferio occidental, para mantener una supremacía parcial, ya que han dejado de aspirar a lograr la supremacía global; por esto persiguen aniquilar la rebeldía popular y someter a los gobiernos progresistas y, dirigen su poderío militar contra los pequeños, como Palestina, Venezuela, Cuba y actores no estatales como el ELN.

La ofensiva imperialista en el continente, apunta a cerrar el ciclo de progresismo, vivido en el presente siglo; inaugurando una fase en que las oligarquías vasallas las alinea como un ‘escudo’ contra otras potencias como China y Rusia; para lo cual decreta que su Perímetro de Seguridad Inmediata, son las naciones ubicadas al norte de la Línea del Ecuador, que en adelante serán controladas por la maquinaria militar que fusiona el Comando Sur y el Comando Norte de su Ejército, al que bautiza como Comando del Hemisferio Occidental (WHC, por su sigla en inglés).

Los EEUU maniobran para delegar en la Otan la continuidad de la guerra en Ucrania, con la que tratan de amortiguar la derrota, que están sufriendo a manos de la Federación Rusa. Este repliegue gringo lo hacen contando con el estado de vasallaje, en que han sumido a las naciones europeas, que seguían al pie de la letra el plan de guerra perpetua del imperio occidental, pero no se han sumado a la guerra contra Irán, cuando Trump las ha convocado a dar la batalla para reabrir a la fuerza el Estrecho de Ormuz.

  1. La reconfiguración del Medio Oriente cuenta con más dinamismo de potencias regionales como Arabia, Turquía, Irán y Pakistán. El 17 de noviembre pasado, en el Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia y China no se opusieron a que Trump aplicara su plan de gobierno y reconstrucción de Gaza. Al tiempo que Arabia Saudita recibe a Siria, por medio de la facción de AlQaeda, que mantenía en el noroeste del país desde hace 15 años. Reordenamiento que buscaba el debilitamiento del Eje de la resistencia (Palestina. Líbano, Irak, Yemen e Irán).

En la Guerra de 12 días de junio de 2025, Irán golpeó a la entidad sionista de Israel, que este año trata de equilibrar, con el mayor involucramiento directo de EEUU, en esta nueva temporada de guerra imperialista iniciada contra Irán, desde el  28 de febrero. Por su parte, China alienta la alianza estratégica de Irán con Pakistán, para que esta le brinde respaldo con sus armas nucleares.

  1. La arremetida actual de Trump contra Irán, obliga a China y a Rusia a apoyar al gobierno de Teherán, para cumplir con Acuerdos previos de defensa mutua, con lo que tratan de evitar que EEUU al debilitar a Irán, les haga dos boquetes: una compuerta sur a Rusia por el Cáucaso y el mar Caspio, y una compuerta occidental a China a través de Asia Central. Agresión que ataca proyectos estratégicos de vías en Eurasia, como la Ruta de la seda construida por China, que logra llevar mercancías por el corredor China-Irán-Turquía en solo 15 días, cuando por la ruta marítima tradicional requiere entre 30 y 40 días, vía alterna que deja irrelevante la hegemonía naval de EEUU.

La agresión contra Irán también ataca el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC, por su sigla en inglés), la red multimodal de 7.200 kilómetros que Rusia, India e Irán han impulsado para conectar a Mumbai con San Petersburgo, a través de los puertos iraníes y el mar Caspio; esta ruta rebaja los tiempos de tránsito de las mercancías de 40 días de navegación a 15, y reduce los costos hasta un 55 por ciento, en comparación con la ruta tradicional a través del Canal de Suez.

La guerra asimétrica con que Irán se defiende, sigue una estrategia que no busca ganar en el campo de batalla, sino expandir el conflicto, para que su costo sea tan oneroso, que los aliados del Golfo presionen a los EEUU a ponerle fin.

Por el Estrecho de Ormuz que controla Irán, pasa una quinta parte del petróleo que consume el mundo y al estar bloqueado, el precio del petróleo ha superado los 100 dólares por barril; impactando el conjunto de la economía mundial. Las mayores afectaciones las están recibiendo las naciones del Golfo, que importan la mayor parte de sus alimentos: el 75 por ciento de su arroz llega a través del Estrecho, así como más del 90 por ciento de su maíz, soja y aceite vegetal. Sumado a que los aliados de EEUU en el Golfo, han recibido represalias de Irán, que han destruido o dañado más de un tercio de la capacidad de refinación de petróleo y Gas Natural Licuado (GNL).

Trump no pudo imponer a Irán tres puntos de negociación:

– que deje de armar a actores no estatales en la región (HAMAS, Hezbolá, Yemen y grupos con base en Irak), negociación descartada por Irán,

– Irán también reitera que su defensa antimisiles no es negociable, y

– los derechos de Irán en virtud del Tratado de No Proliferación (TNP) -enriquecer uranio para fines pacíficos- no son negociables, por tanto, unas conversaciones se limitarían a la cuestión del armamento nuclear.

En la presente fase de guerra imperialista contra Irán, los EEUU pasan de la guerra indirecta (Proxy), a la directa entre potencias principales, entrando en ella con preparativos muy superficiales. Al parecer, ahora están repitiendo desastres de agresiones militares anteriores, cuando sufrieron lo que ellos denominan ‘Expansión Gradual de la Misión’, según la cual las intervenciones pequeñas se convierten inexorablemente en intervenciones de mayor envergadura.

En el debate interno en EEUU sobre esta guerra contra Irán, han tenido que recordar la ‘Doctrina de Colin Powell’, Secretario de Estado entre 2001 y 2005 -ignorada ahora por Trump y sus seguidores-, en la que postuló que los EEUU, no deberían comprometerse con una guerra, a menos que:

– posea un objetivo claro,

– un interés nacional vital,

– un amplio apoyo doméstico e internacional,

– una fuerza de combate abrumadora, y

– una estrategia de salida.

  1. Desde 2001, las invasiones de EEUU y la OTAN, causaron la muerte de 4,5 millones de personas e indujeron el desplazamiento de más de 38 millones, afectando a más de 100 millones de habitantes. Estas guerras fallidas que lanzó el imperio occidental tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, le costaron 8 billones de dólares al presupuesto de EEUU, solo en la de Irak gastaron 1 billón de dólares, cuando habían estimado gastos entre 50 mil y 100 mil millones de dólares, en la que EEUU apenas sacó un empate contra un actor armado no estatal, tras 20 años de guerra que dejó cientos de miles de bajas en cada lado.

Aprendiendo de sus derrotas en las guerras fallidas antes citadas, Trump desarrolla la modalidad de “asediar, entrar, golpear y quedarse para coaccionar sin invadir” aplicada en Venezuela, para mantener la coacción al estilo de ‘negociar colocando una pistola en la cabeza’.

Desde mediados de diciembre pasado ya existía un plan de EEUU, para fragmentar las zonas ricas en minerales de Venezuela, entre varios consorcios extranjeros propietarios de sus recursos, y dejar el resto a un gobierno sin ingresos ni medios para el gasto social; opción que descartaron al Trump poder imponer su agenda, por la coacción impuesta, tras el secuestro del presidente Maduro y su esposa el pasado 3 de enero.

  1. Con el ataque del 3 de enero, la situación de Venezuela ha cambiado sustancialmente y los EEUU adelantan una transición tutelada por medio de la amenaza militar y el chantaje. De esta manera viene imponiendo cambios políticos, jurídicos, económicos y militares en asuntos sustanciales, que han sido conquistas de los anteriores 25 años de lucha del chavismo; donde el actual gobierno encargado tiene poco margen de maniobra.

Con la presencia permanente en el terreno del Departamento de Estado, la CIA y el Comando Sur del ejército de EEUU se vienen concretando «acuerdos impuestos» entre los gobiernos de EEUU, Colombia y Venezuela, para adelantar acciones en los campos de la seguridad, el terrorismo y el narcotráfico. Este plan se extiende también para combatir al ELN, como una amenaza a la estabilidad de los intereses gringos en el continente.

Cualquier respuesta para defender la soberanía en Venezuela y sus conquistas será producto de la voluntad y las capacidades para adelantar una resistencia desde el pueblo y sus dirigentes.

  1. En Colombia, el progresismo se ha convertido en operador de la guerra contrainsurgente, al igual que el acuerdo del Comando Sur con el Gobierno encargado de Venezuela y el gobierno colombiano.

El problema central de esta derechización de Petro, es que los movimientos sociales que cogobiernan o respaldan al gobierno, o callan o aplauden la militarización del país y la guerra contrainsurgente, significando un retroceso en postura política y especialmente ideológica. En síntesis, el imperialismo está imponiendo una agenda contrarrevolucionaria de despojo sobre todo el continente, y el progresismo se ha sumado a ella, arrastrando a una parte importante de los movimientos sociales.

El aporte de Petro al régimen político es haber golpeado la legitimidad insurgente tanto popular como armada, pues arrastra a una parte importante del movimiento popular en su agenda contrarrevolucionaria. Es de esperar que el acuerdo impuesto por Trump va a ser asumido por los próximos gobiernos.

  1. Para hacer un balance de esta fase de decadencia del imperio occidental, es necesario citar a uno de sus máximos ideólogos, Zygmunt Brzezinsky, quien en medio de la embriaguez que sufrían tras el colapso de la mayor potencia socialista -que dejó a los EEUU como única potencia planetaria-, escribió su libro más conocido en 1998, donde enunció los factores indispensables para asegurar según él, por lo menos 100 años de hegemonía imperialista sobre la Tierra:

«Los tres grandes imperativos de la geoestrategia imperial son:

– evitar enfrentamientos y mantener la dependencia de la seguridad de los vasallos, para

– mantener a los poderes tributarios sumisos y protegidos, y para

– mantener divididos a los bárbaros».

Tras la agresión imperialista de este año al triángulo China-Rusia-Irán, los EEUU han hecho crecer la resistencia en el Sur Global, al tiempo que han resquebrajado sus relaciones con la Unión Europea y la OTAN, además han logrado unir a la Mayoría Mundial en su contra. Por algo será recordada esta segunda presidencia de Donald Trump.

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