¿QUÉ HACER CON EL DAPRE?
Sergio Torres
Al igual que cuando los escándalos provenían de Laura Sarabia y Armando Benedetti, la directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE) y el Ministro del Interior, respectivamente. Hoy el turno es para Angie Rodríguez, actual gerente del Fondo de Adaptación.
Durante el gobierno de Petro, el DAPRE se convirtió en otra de las fuentes de los escándalos y las tramas de corrupción. Primero con el prófugo Carlos Ramón González, quien siendo Director de esta entidad ordenaba sobornos para que los congresistas aprobaran proyectos.
Luego vino el escándalo de Laura Sarabia y Armando Benedetti, quienes protagonizaron una novela de chantajes, corrupción y amenazas que terminó con la salida de Sarabia de ese cargo. Pero que dejó en claro el tipo de relaciones y lógicas corruptas que se movían al interior del gobierno, dejando en claro que, en este sentido, el gobierno no era del cambio.
Ahora el turno es para otra antigua directora del DAPRE, Angie Rodríguez, quien prácticamente reemplazó a Laura Sarabia, pues su directo sucesor en esta dirección fue Jorge Rojas, pero solo duró una semana en este cargo.
Tal parece que las cantidades de información y entramados de corrupción que se manejan en este cargo son potencialmente peligrosas y dañinas. Durante el actual gobierno han transitado 6 directores y directoras y, en todos los casos, han surgido escándalos de corrupción, denuncias y entramados que confirman la podredumbre que habita en esa esquina del gobierno.
Dentro de las denuncias hechas por Angie Rodríguez esta semana se menciona a varios funcionarios del gobierno, como parte de redes de corrupción. La funcionaria ha dicho que hay desde supuestas amenazas, extorsiones y chantajes. Según ella, el presidente está engañado y por ello le advierte:
“Presidente, escúcheme lo que le estoy diciendo, porque creo que usted lo están engañando, y parte de la estrategia de todas estas personas es quererlo aislar de la gente que es buena y leal con el proyecto”.
Mientras eso pasa en los círculos de poder cercanos a Gustavo Petro, este sigue intentando desviar la atención, moviéndose entre narrativas de frivolidad y falacias contra quienes desde la izquierda le criticamos en lo que haya que rechazar y le aprobamos cuando actúa a favor de la mayoría. Al parecer, el presidente olvida que en Colombia la principal economía ilícita es la corrupción estatal.