LUCHA DE CLASES, NADA MENOS

LUCHA DE CLASES, NADA MENOS

Damaris Izaguirre

La democracia burguesa del capitalismo, ha reducido el poder del pueblo, a la “libertad” de elegir candidatos del seno de la élite dominante, para que representen los intereses del régimen, a lo que la unidad popular debe oponerse y deconstruir, para dar origen a una verdadera democracia.

El Estallido Social de 2021 surgió de la indignación de millones colombianos que se cansaron de ver que discurrían los gobernantes -entiéndase como administradores de los Bienes colectivos-, pero las cosas para Los Nadie y los excluidos seguían igual o peor; este disentir se trasformó en fuerza electoral dando origen al primer Gobierno de corte progresista.

Más que una lucha de ideologías y partidos, ante el avasallamiento del imperialismo contra la gente de a pie, Colombia hoy más que nunca afronta una lucha de clases, que desde luego es disímil, porque la burguesía tiene los medios de producción y de comunicación y los emplean para sostener el statu quo que tanto los beneficia, pero aun así, la lucha mancomunada de ‘los de abajo’, ha hecho mella en el sistema generando pequeñas grietas hacia un norte de cambio.

La lucha contra el castro-chavismo, la seguridad democrática, que deja ir los ciudadanos a sus fincas, -más del 50% que vota no tiene casa mucho menos finca-, el fortalecimiento del empresariado para que resurja el empleo, -el desempleo durante la era Uribe-Duque se sostuvo por encima de los dos dígitos y con márgenes superiores a los que ha sostenido el Gobierno actual; son los principales argumentos del discurso de la derecha y los partidos afines al régimen, para retomar el poder ejecutivo en 2026, sin embargo, estas y otras falacias de tanto repetirse y contrastarse duramente contra la realidad, se desgastaron y se convirtieron en discurso vano en que ‘los de abajo’ no creen.

Los resultados electorales del pasado domingo, dejaron varias conclusiones que vislumbran un cambio ligado a una conciencia de clase; varios de los candidatos que hicieron campaña con postulados de cambio y en favor de ‘los de abajo’ y una vez en el cargo se le torcieron a los intereses populares, fueron castigados con el voto, los casos más sonados son Miguel Polo Polo, Angélica Lozano, Jorge Enrique Robledo, Katherine Miranda, entre otros, en este mismo el camaleón político de Roy Barreras pese a su disfraz de progresista obtuvo una baja votación.

Los candidatos afines al progresismo tanto en Cámara y como en Senado tuvieron una buena votación, convirtiéndose en una opción política viable y acorde a los cambios que exigió el Estallido Social de 2021. Todo esto dilucida que a ‘los de abajo’ se nos cayó ‘la venda de los ojos’ y aunque aún continua una correlación de fuerzas con favorecimiento al régimen, se avizora una tendencia al cambio.

Las transformaciones estructurales que exigió el Estallido Social de 2021 no se pueden dejar a la deriva, son mandatos populares que deben cumplirse con o sin apoyo de los Gobiernos; es evidente que este y cualquier Gobierno que no haga una ruptura radical con el régimen y el Tío Sam, es incapaz de defender el interés popular y solo paliará algunos estragos del neoliberalismo, para seguir sosteniendo el statu quo.

El cambio no puede ser retórico, debe ser tangible y estructural, y como ello significa ir en contra de las disposiciones del Tío Sam, este, por incipiente que sea, no vendrá de manos ni de este ni de ningún Gobierno que este subordinado al Tío Sam; por esto, es vigente la consigna de que ‘solo el pueblo salva al pueblo’, por lo tanto, la unidad popular y la lucha determinada de los excluidos debe cualificarse y proseguir, porque es la única de lograr transformaciones estructurales; solo de manos de la lucha popular vendrán los cambios y las transformaciones de fondo, que durante décadas le han sido negadas a Los Nadie.

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