LUCHA Y RESISTENCIA CONTRA EL IMPERIALISMO
Damaris Izaguirre
La agresión de EEUU contra Venezuela y el secuestro del Presidente Nicolas Maduro; más allá de la invasión de un país, enfrenta la autonomía y legitimidad de los pueblos contra el injerencismo del imperialismo, que echa mano de falaces causas, para justificar sus tropelías.
El imperio norteamericano siempre ha sido audaz para construir una narrativa en torno a la democracia y la libertad, sin embargo, esto no pasa de ser una falacia, todas sus acciones -solapadas y directas-, están enmarcadas en la Doctrina Monroe -América para los americanos (léase EEUU)-, que no es otra cosa, que la visión imperial del Tío Sam que considera a las demás naciones -en especial las latinoamericanas-, como colonias que le pertenecen y que por tanto, ninguna otra potencia puede usufructuar su “derecho” a dominarlas y expoliar sus recursos naturales.
Lo que empezó con un asedio de embarcaciones apostadas en aguas internacionales cerca a las costas venezolanas, rápidamente se configuró como una operación planeada para invadir a Venezuela, que escaló hasta la agresión del Ejército norteamericano que bombardeó instalaciones, asesinó civiles y secuestró al Presidente Nicolás Maduro.
Esta flagrante violación al derecho internacional y a la soberanía de los pueblos, que cínicamente algunos periodistas y políticos pro imperialistas avalan y justifican; no es una acción por la libertad, es una maniobra militar que busca hacerse con el control del codiciado petróleo venezolano y disputarle el dominio de Latinoamérica a potencias como Rusia y China, que en la última década han venido ingresando a la geopolítica de la región y le disputan la hegemonía a la decadente imperio norteamericano.
Una vez más el imperio del norteamericano ha arreciado su operación para tratar de elevar su hegemonía en decadencia, y en este sentido trata de recuperar lo que el Tío Sam asume como su Patio Trasero, en ese contexto, ninguna nación que se oponga o interfiera en sus intereses imperiales, está a salvo de la garra imperial.
Jaime Garzón lo anunció: -“los gringos tienen rabo de paja y la nariz empolvada, además de metérsela toda ahora, quieren metérsenos al rancho; que podrá ser de paja, pero tan digno como el sudor del pueblo oprimido. Detrás de toda narcodemocracia hay un narcoimperialismo”-.
Lo más cuestionable y deploraba de las frecuentes incursiones “blandas” y bélicas de los EEUU a naciones soberanas, es que elimina de un plumazo el derecho inalienable de la vida, el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos, además de dejar al descubierto la decadencia e inoperancia de entes multilaterales como la ONU y la OEA, que ‘miran para otro lado’ y no pasan de hacer declaraciones lánguidas, que son un ‘saludo a la bandera’, pero que en el trasfondo, legitiman y aplauden el injerencismo del imperio norteamericano.
EEUU es el máximo representante del terrorismo en la era moderna, y está en manos de la lucha popular quitarle su careta, acabar con los planes del Tío Sam, tiene implícito la defensa del liderazgo popular e impedir su exterminio, y este solo puede ser detenido si hacemos una verdadera ruptura con el régimen necrófilo, que solo es posible a través de la lucha organizada y frontal de los excluidos, de los grandes grupos sociales de ascendencia popular, para construir un cambio con equidad social.
Es imperativo que todos sin ningún distingo de clase o tinte político, nos convirtamos en la voz independiente que llame a la unidad de Los Nadie, no solo en Colombia sino en toda Latinoamérica, no solo para defender a Venezuela, sino para rechazar el injerencismo imperialista y hacer respetar la libertad y la autonomía de los pueblos; no podemos olvidar, que hoy atacan a Venezuela, pero en un futuro vendrán por nosotros, debemos tener claro que el Tío Sam no tiene amigos, tiene intereses geopolíticos y geoestratégicos y en base a ellos mueve sus fichas y sus tropas.