NO AL ABRAZO AJENO
Comandante Antonio García
Bajo la retórica de la «defensa de la libertad» y la «guerra contra el crimen», el imperialismo estadounidense ha acelerado una mutación doctrinaria y militar, que busca blindar su control sobre los bienes estratégicos que la naturaleza nos otorgó y que ellos codician.
Así, el panorama actual de nuestra región no es solo de «tensión», es de un asedio sistemático y renovado. En apenas un par de años, hemos visto una danza de generales al mando del Southcom (Comando Sur) que revela una urgencia de control total.
Desde la agresividad de Laura Richardson, quien no tuvo pudor en tasar nuestras reservas de litio (50% del total mundial), petróleo (20%) y agua dulce (32%) y definirlos como asuntos de «seguridad nacional» de Washington, hasta la llegada de generales con perfiles de Operaciones Especiales.
La creación de nuevas estructuras es alarmante: Fuerzas de Tarea Conjunta en Arizona y el Caribe para patrullar nuestras aguas y fronteras bajo el pretexto migratorio y antinarcóticos.
El retorno de tropas estadounidenses a las selvas de Panamá tras 20 años de ausencia, reactivando centros de entrenamiento en el «infierno verde».
La instalación de Células de Fusión de Inteligencia en Bogotá, convirtiendo a Colombia una vez más en el portaaviones terrestre del Pentágono. El mensaje es claro, somos un botín de guerra.
Lo más grave es el anuncio del Comando del Hemisferio Occidental (WHC) para el verano de 2026. Este comando busca integrar el Northcom y el Southcom en una sola maquinaria de guerra «panamericana», borrando las soberanías nacionales para asegurar que la infraestructura crítica y las cadenas de suministro sirvan únicamente al Norte, negando cualquier alianza con el Sur Global o potencias externas como China.
En esa dirección, el pasado 31 de marzo, en la nefasta Escuela de las Américas, Pete Hegseth, Secretario de Guerra estadounidense, dio a conocer la iniciativa “Gran América del Norte”.
En ella, como es conocido, todos los países que van desde Ecuador hasta Groenlandia, incluyendo todo el Caribe, Centroamérica, México, Colombia, Venezuela, Guyana, quedan como zona de su prioritario control, o “perímetro de seguridad inmediato”, según su decir. Por tanto, China, Rusia y otros países que puedan tener algún avance militar en esta parte del mundo, o el control de zonas y proyectos estratégicos en la misma, quedan en la mira y deben ser desplazados de esta parte del mundo, como del control de los proyectos y puntos estratégicos de la misma.
Nuestramérica no puede seguir siendo el patio trasero donde se ensayan doctrinas de despojo y lo peor, con dineros y el futuro de los pueblos.
El «carapálida» nos acosa, como dice la canción, pero la respuesta debe ser la Juntanza Latinoamericana. La seguridad de nuestras naciones debe nacer de la unidad de los pueblos, para la lucha de resistencia y no de la debilidad del «abrazo con el gringo», para tenerlo de «amigo». De la unidad propia y no del abrazo ajeno.