UNA TASA ALTA DE INTERÉS FAVORECE A UNA MINORÍA
Chavela Villamil
La variación en las Tasas de Interés por parte de los Banco Centrales, la hacen para controlar la inflación; cuando esta es estable y con tendencia decremental, la TI debe disminuir o mantenerse estable, una medida fuera de estos parámetros contradice la lógica económica.
Numerosos fenómenos han impactado el mercado global generando una ola inflacional en todo el orbe y con mayor fuerza en los países dependientes del capital extranjero. Como medida para mitigar la inflación los Bancos Centrales, como el Banco de la república, optaron por incrementar la Tasa de Interés (TI), medida que resultó inocua y en cambio generó una perdida generalizada de poder adquisitivo per cápita, que a la fecha registra una caída de la capacidad de compra global en el 22,7 por ciento y, en Colombia supera el 32 por ciento.
Las Tasas de interés deberían estar acordes a la inflación
Las Tasas de Interés administradas por los Bancos Centrales supuestamente sirven para regular el mercado de capitales y a su vez son la base para calcular la Tasa de Usura; además, son el instrumento que utilizan los Bancos Centrales para decrementar la inflación, bajo la suposición que este aumento debilita la demanda y produciría una disminución de la inflación.
Esta semana se presentó un evento inédito, el Ministro de Hacienda Germán Ávila -uno de los siete codirectores de la Junta Directiva del Banco de la República (BR)-, se retiró de la reunión en la que se discutía el aumento de tasas de interés, ya que como representante del Gobierno ante el BR, no estaba de acuerdo con incrementar la TI, ya que la inflación fluctuante pero estable durante el último año y en febrero cerró en 5,29 por ciento; esta situación ocasiono una ruptura en la relación entre el BR y el Gobierno, pero no detuvo la decisión política del BR de aumentar en cien puntos porcentuales la TI, quedando en 11,25 por ciento.
Aunque el incremento de tasas de interés debería ser una decisión técnica fundamentada en estadísticas claras y exactos, la decisión del BR carece de fundamento técnico, lo que la enmarca en el rango político; un hecho claro que sustente esta tesis es que en enero de este año con una inflación de 5,35 por ciento la TI era de 10,25 por ciento, pero ahora al valorar la TI con una inflación menor de 5,29 por ciento -periodo de febrero y último dato consolidado-, el BR sube la TI a 11,25, acción que no es coherente con los datos, ya que lo lógico o esperado es que la TI sea directamente proporcional a la inflación.
En la práctica incrementar tasas de interés es una medida inocua y ocasiona el efecto contrario, ya que genera una pérdida de poder adquisitivo, que es la responsable de la paulatina caída de la inflación, por el desplome de la demanda, pero a su vez, impacta duramente el costo de vida e incrementa a pobreza, ya que los productos básicos conservan un alto costo y por su fuera poco, hay menos masa monetaria para adquirirlos.
La otra razón por la cual es negativo seguir sosteniendo la TI alta, es que esta determina la Tasa de Usura y por ende incrementa el costo de los intereses de los créditos, en especial los créditos de consumo (Tarjetas de crédito); cabe agregar, que dos tercios de la población colombiana cubren sus gastos básicos a través de créditos de consumo, por lo tanto una TI alta beneficia a la Banca, pero desacelera el mercado interno e incrementa el déficit de costo de vida, pauperizando las condiciones de vida e incrementando la pobreza multidimensional y monetaria.
El poder adquisitivo no aumenta
El modelo económico lo basan en el dogma capitalista neoliberal de que el fortalecimiento de las mega empresas de capital privado irían a generar desarrollo sostenible; a esta fantasía la llaman Efecto Goteo o Trickle Down Effect (TDE, por sus siglas en inglés), donde la productividad y el desarrollo se sustentan en el favorecimiento fiscal y tributario de las grandes empresas, suponiendo que si las mega empresas aumentan su riqueza, esta supuestamente se “derramaría por goteo” hacia las capas medias y bajas de la sociedad.
Los países que por décadas han aplicado el infame TDE en su economía no han logrado minimizar la brecha de desigualdad, ni han incrementado el poder adquisitivo per cápita; por el contrario, a medida que los dividendos del capital privado se incrementan, los ricos se vuelven más ricos, se pauperiza el sector asalariado y crece el empleo informal, lo cual aumenta la brecha de pobreza y desigualdad social.
Keynes sostiene que “la crisis económica no existe debido a la escasez de recursos, sino por la escasez de demanda, que provoca que no se consuma lo suficiente como para tener que producir una cantidad de bienes que dé trabajo a todos”; en otras palabras, la dinamización de la economía depende del fortalecimiento del poder adquisitivo de las personas y no de las rentas de las mega empresas.
El poder adquisitivo es el que dinamiza la economía
Sostener las Tasas de Interés en márgenes altos acelera el déficit del margen de endeudamiento per cápita, aunado a la pérdida de poder adquisitivo lleva al mercado a una caída extrema de la demanda, que aumenta la contracción de la economía y hace inminente un periodo de estanflación.
Las medidas para combatir la inflación, repuntar el Producto Interno bruto (PIB) y acelerar el mercado deben centrarse en mejorar la capacidad de poder adquisitivo, ya que el valor de los productos está inferido por la teoría de oferta y demanda, por lo tanto, si incrementa la demanda el valor de la oferta disminuye y esto decrementa la inflación.
Superar la actual crisis económica y el déficit de poder adquisitivo, implica instaurar una política económica fundada en la formalización del empleo y la mejoría de las condiciones salariales, además debe generar una tributación redistributiva que permita subsidiar capas bajas de la sociedad, el sistema actual no genera ni inclusión social ni sostenibilidad ni mucho menos crecimiento y productividad, por tanto, implica instaurar una política económica fundada en la formalización del empleo y la mejoría de las condiciones salariales y que a su vez decrezca el Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de intereses de Deuda Externa) y fomente el desarrollo integral de la producción nacional.