EL TRABAJO INFORMAL NO SUPLE EL MÍNIMO VITAL

EL TRABAJO INFORMAL NO SUPLE EL MÍNIMO VITAL

Claudia Julieta Parra

El gobierno sigue hablando de la disminución del desempleo, sin embargo, sus datos se basan en la proliferación de trabajo informal, logrando una burbuja especulativa que infla las cifras, pero estas no reflejan la realidad del país ni la pérdida generalizada de poder adquisitivo.

El desempleo es una constante de intervención directa en la dinamización o en la desaceleración de una economía, ya que el empleo tiene incidencia directa en el poder adquisitivo per cápita, el cual es indispensable para balancear la ecuación de oferta y demanda.

El más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), reporta que en febrero la Tasa de Desempleo llegó a 9,2 por ciento, lo que equivale a una disminución de 1,1 por ciento, respecto al mismo periodo del año anterior; sin embargo, la tasa de informalidad asciende a 67,6 por ciento, -por cada diez personas ocupadas siete laboran en la informalidad-; lo que genera una burbuja especulativa en términos de productividad y desarrollo, es decir, el dato de desempleo se reduce porque gran parte de población desocupada ingresa al mercado del trabajo informal y, aunque esto reduce los indicadores y se genera masa monetaria, los ingresos percibidos por la informalidad están por debajo de los estándares básicos necesarios para solventar los gastos.

Los trabajadores formales son generadores centrales del Producto Interno Bruto (PIB), son consumidores del mercado, por ende, sin aumento del empleo formal el mercado se estanca y la economía se desacelera. Hasta la fecha las cifras no muestran un repunte en la plazas laborales formales, por el contrario, especulativamente muestran estadísticas que se basan en el repunte del empleo informal; basar la economía en la proliferación del empleo informal es un riesgo, aunque el comercio informal garantiza fluctuación de masa monetaria, no permite generación sostenida de poder adquisitivo per cápita, generando una economía volátil, que no resuelve el actual déficit fiscal ni la pérdida de poder adquisitivo per cápita.

La dinamización de la economía no está determinada únicamente por la ocupación laboral, sino que en sí misma está determinada por la capacidad de poder adquisitivo per cápita. Superar la actual crisis económica y el déficit de poder adquisitivo, implica instaurar una política económica fundada en la formalización del empleo y la mejoría de las condiciones salariales, además debe generar una tributación redistributiva que permita subsidiar capas bajas de la sociedad, por tanto, se requiere un modelo que fomente el desarrollo integral de la producción nacional, y que a su vez disminuya el Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de la Deuda Externa) e incremente de manera integral el Gasto Social.

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