CRÍMENES DE ESTADO, NUNCA MÁS
Damaris Izaguirre
La disputa existente en el conflicto interno, busca arrebatarle el poder al viejo régimen, por esto, el Tío Sam impone la Doctrina de Seguridad Nacional, que convierte en Enemigo Interno a todo aquel que contradiga al régimen, generando un genocidio sistemático que ha dejado millones de víctimas.
Décadas de un cruento Conflicto Armado Interno y de políticas belicistas alejadas de la Solución Política de los conflictos, han recrudecido la Guerra a lo largo del tiempo y han dejado víctimas de lado y lado. El Tío Sam ha estado detrás de los puntos críticos que han generado hitos sociales y populares; uno de los más representativos es el 9 de abril, cuando la CIA en asociación con el régimen, asesinaron al líder popular Jorge Eliécer Gaitán, que desató décadas de violencia y el surgimiento de las guerrillas; que han dejado millones de víctimas, que tienen en común sus exigencias de justicia, verdad, reparación integral y no repetición.
Ante la evidente falta de voluntad política del régimen para transformar la sociedad de manera estructural, instauró un modelo político instrumental a los Intereses del Tío Sam, una Doctrina de Seguridad que busca exterminar al ‘Enemigo Interno’, para sofocar cualquier levantamiento popular, que les arrebate sus privilegios y cambie el statu quo; por esto, los crímenes de Estado los continúan ejecutando, además de ocultarlos con el poder judicial.
El régimen ha dejado claro que el exterminio de cualquiera que piense diferente a su doctrina es instrumental a sus intereses. Era lógico pensar que un cambio de Gobierno, donde exista una mínima inclinación al progresismo reformista, como es el caso del Gobierno actual, bastaría para que cese el exterminio del liderazgo social, pero esto no son más que anhelos, ya que Genocidio en curso contra el liderazgo social depende de la Doctrina de Seguridad Nacional que tiene inmerso la política del ’enemigo interno’, que convierte en objetivo militar y paramilitar a todo aquel que piense distinto o se atreva a ser una voz disonante; esta política no depende del Gobierno de turno, sino que emana directamente del Tío Sam, por tanto, mientras el régimen sea subordinado de los intereses del imperio norteamericano, continuará la política de exterminar el liderazgo social y la tierra arrasada.
El Estallido Social de 2021 fue reiterativo al exigir un cambio estructural del modelo y en quitar la Doctrina de Seguridad Nacional, que ordena perseguir al ‘Enemigo Interno’, la que ha sido ejecutada por la colusión entre las Fuerzas Armadas (FFAA) y los paramilitares, generando millones de víctimas de crímenes de Estado y decapitado las organizaciones populares, además de diseminar el miedo en la Colombia profunda.
Se esperaba que un Gobierno de corte progresista depusiera la necrófila Doctrina de Seguridad, pero este por congraciarse con el Tío Sam y facilitar el remozamiento del régimen, persiste en sostenerla, a tal punto que volvimos a los tiempos de tener como Ministro de Guerra -más que de Defensa- a un General activo, cosas que ni en los tiempos de Uribe se vieron, por otro lado, han retomado el bombardeo donde han muerto población inerme y muchos de ellos menores de decir, y ni qué decir del General de Guerra -Ministro de Defensa-, que continua con sus discursos estigmatizantes, lenguaje que siempre ha dejado una estela de muertos inocentes, muestra de ello son las ejecuciones sumarias conocidas como ‘Falsos Positivos’.
El resultado es evidente, la persecución y exterminio del liderazgo social lo consideran necesario para mantener el régimen; en términos pragmáticos el exterminio del liderazgo social es instrumental al régimen, ya que este es perpetrado por la colusión entre las FFAA y los paramilitares, liberando así al Estado de cualquier responsabilidad tacita de este Genocidio, por lo tanto, es un arma efectiva de control insurreccional. Por lo tanto, mientras este o cualquier Gobierno no rompa con el régimen y cambie radicalmente la Doctrina de Seguridad existente, el respeto a la vida y los Derechos Humanos no será más que letra muerta consignada en la legislación.
Las víctimas exigen ‘verdad total’, las víctimas no buscan ‘verdades a medias’ o convenientes para lo determinadoras de los crímenes que se ocultan en las sombras, las víctimas exigen justicia y no repetición y a su vez la gente de a pie exige que cese la ‘horrible noche’ y, que pensar distinto, exigir derechos y manifestarse contra el sistema no sea castigado con la pena de muerte, pero esto no vendrá de la mano de quienes ostentan el poder, esto solo será posible a través de la lucha popular organizada y decidida, ¡solo el pueblo salva al pueblo!