SIN HONOR MILITAR, NI VERGÜENZA POLÍTICA

SIN HONOR MILITAR, NI VERGÜENZA POLÍTICA

Himelda Ascanio

Pasar la página de la violencia y lograr la paz son anhelos que buscamos la mayoría, pero el gobierno de Estados Unidos y sus seguidores en el país ‘se atraviesan como vaca muerta en el camino’ hacia una solución política del conflicto y de la construcción de paz.

El Estado colombiano gasta cada año 10.700 millones de dólares en el sostenimiento de su maquinaria de guerra, ubicándose entre los más altos del mundo y entre los primeros lugares en Latinoamérica. Contrario a las falsedades de la derecha colombiana, durante el actual gobierno esta lógica ha continuado; incluso, contrario a la idea de la construcción de la paz, el gasto y las proyecciones militares se han aumentado.

El gobierno Petro ha sido la continuidad de la Doctrina de Seguridad impuesta desde los EEUU, este gobierno se suma a un siglo de alianza bélica entre las Fuerzas Armadas estatales (FFAA), con la máquina de guerra imperialista, que en las últimas décadas ha privilegiado usar bandidos de todos los pelambres, en sus planes de guerra al Enemigo Interno.

Por la colusión con bandidos y carteles de traficantes, desde su cabeza, el aparato militar colombiano está degradado y corrompido en una mafia criminal, ya no vinculada, sino complementaria y accesoria al entramado de narcotráfico y paramilitarismo dirigido por los EEUU.

El agregado de Petro a esta subordinación imperialista, fue el desarrollo de una política pública de dar estatus político a los narcobandidos, que vienen en alianza con las FFAA, usando una “puerta giratoria” que abre mesas de negociaciones con ellos, con la justificación de lograr lo que llaman una Paz Total territorial, que empodera a las bandas y las fortalece, como mecanismos de disputa y control territorial.

Marionetas letales

Con ese contexto en el aparato militar del Estado, se nombra en la dirección del Ministerio de Defensa a personajes con pocas habilidades técnicas y cognitivas, pero con mucho afán por vincularse a la cabeza de esta estructura mafiosa.

Es el caso del actual ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien llegó a ese cargo con la novedad de ser un militar activo en el momento del nombramiento; fue el retroceso impulsado por Petro en volver a nombrar militares en este cargo. Novedad que generó expectativas sobre el porqué de dicha decisión. Hoy avizoran algunas respuestas a estos interrogantes.

Sánchez no tuvo mayor problema con renunciar a su carrera militar. Para la mayoría de los militares de carrera, más cuando son altos mandos oficiales, su trayectoria es su vida; no es lógico dejarla para asumir un cargo civil. Sin embargo, en el caso de Pedro Sánchez esto fue inmediato. Hoy es más clara una razón: el ministro de Defensa no tiene ningún honor militar. Tal vez por eso hoy se debate en obedecer al presidente o a su jefe inmediato el sombrío ex general Zapateiro, quien le transmite las órdenes que salen de la Embajada de EEUU en Bogotá.

Ahora bien, para manejar la cartera de mayor gasto público, la maquinaria de guerra y todo el entramado corrupto, se requieren capacidades y conocimientos mínimos: conocer el Estado más allá del aparato militar, entender el establecimiento y, sobre todo, tener postura, ideas y proyecto. Nada de eso se encarna en el actual ministro de Defensa, por ello no tiene ninguna vergüenza en acudir a mentiras y fantasías, vincular a empresas de desinformación pagas y enarbolar discursos vacíos. Y claro, ofrecer recompensas.

El tamaño de las mentiras de Sánchez ya raya en la estupidez, en el reciente paro armado declarado por el ELN en el Chocó, mientras sus tropas se movilizaban junto a los paramilitares del clan del golfo y generaban terror en la zona del Bajo Baudó. El ministro emitía falsedades y revictimizaba la población indígena de esta zona. Todos en el Pacifico saben que la trata de mujeres y niñas indígenas es desarrollada por las bandas paramilitares con la permisividad y participación del Ejército estatal.

El reciente estallido del avión Hercules C-130 de las FF.AA demuestra y prueba la calaña del ministro, que siendo justamente un exoficial de la Fuerza Aeroespacial Colombiana no sabe de que lado ponerse, mientras dice que “el avión estaba en condiciones para volar”, también dice que “sacarán de circulación otros aviones similares”. El triste episodio pone en el foco del debate a un pusilánime ministro que no sabe si atender a las especulaciones de Petro, a la imaginación o las llamadas de Zapateiro.

La construcción de un real proceso para alcanzar la paz, requiere actores serios, responsables y capacitados, flaco favor hacen los funcionarios mandaderos o títeres. Pues estos objetivos tan profundos como la paz y el bienestar de las mayorías requieren voluntades y capacidades.

Asesinados de la semana

El 21 de marzo, en el barrio Villa Soledad, del municipio de Soledad, Atlántico, dos hombres que al parecer se movilizaban en un motocarro atacaron a disparos a un grupo de personas que se encontraba en una vivienda, dejando tres personas asesinadas y una más herida. Las víctimas fatales fueron identificadas como Jesús Alberto Escorcia Orozco, de 24 años, Emilio Nicolás Miranda Gutiérrez de 67 años y, Luis Alberto Romero Hernández de 68 años.

El 24 de marzo, en el barrio Atalayas, de la localidad de Bosa en la ciudad de Bogotá, fueron encontradas sin vida tres mujeres. De manera preliminar, se conoce que una de ellas tenía 42 años y que las otras dos eran sus hijas, de 20 y 17 años, esta última menor de edad. Al parecer, el autor de los hechos sería la pareja de la mujer y padrastro de las jóvenes.

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