EL DELIRIO DEL REY QUE QUISO SER EMPERADOR GALÁCTICO

EL DELIRIO DEL REY QUE QUISO SER EMPERADOR GALÁCTICO

Anaís Serrano

El movimiento ‘No Kings’ (Sin Reyes), que ha convocado masivas protestas en Estados Unidos y Europa en junio y octubre del 2025, convocó el pasado 28 de marzo a su tercera movilización.

‘No Kings’ ha convocado a más de siete millones de estadounidenses, en más de tres mil concentraciones simultáneas, marcha ahora en medio de la guerra que EEUU e Israel desataron contra Irán, cuyas consecuencias se han sentido directamente en la economía occidental, más que las que hace casi cuatro años, desataran contra Rusia en Ucrania.

Si bien inicia como un movimiento anti Trump, fortalecido por los demócratas que aspiran capitalizarlo, para lograr un triunfo en las próximas elecciones de medio término, y algunas organizaciones no gubernamentales, ‘No Kings’ expone las contradicciones internas, que la demencia autoritaria de Trump va agudizando, y la incapacidad del bipartidismo estadounidense para canalizar las demandas populares.

La inmensa participación en esta tercera convocatoria, aviva las esperanzas de que en una población tan desconocedora del dolor del mundo, como la estadounidense, crezca la consciencia del papel criminal, que su gobierno está jugando en la historia actual.

Entre la crisis de legitimidad y los delirios

Cuando el año pasado un portavoz de la Casa Blanca calificó las protestas como «sesiones de terapia del desorden de Trump», descalificando su relevancia política y el propio Trump subió una caricatura suya lanzando excremento sobre la manifestación, lograron manipular a su propio público, pero a la vez evidenciaron la desconexión de las élites gobernantes respecto a las manifestaciones populares. Sin embargo, esta arrogancia institucional no logra ocultar su crisis de legitimidad que, no por casualidad, va creciendo al ritmo de los precios del petróleo.

La administración de Donald Trump ha representado una radicalización del supremacismo blanco anglosajón, que funge como amo de un imperio, cuya decadencia parece no percibir y aunque su plan de gobierno proponía un rescate planificado de su economía y su poder, finalmente sus extravagantes decisiones, sin duda empujadas por el poderoso lobby sionista, se han sumado a los exabruptos de su ego.

Una de sus extravagancias, ya avalada por el Departamento del Tesoro, es la de emitir monedas conmemorativas del 250 aniversario de la independencia estadounidense y billetes de un dólar, con la imagen de Trump, a pesar que una ley de 1886, prohíbe expresamente la aparición de retratos de personas vivas en la moneda estadounidense, y que otra de 1935 prohíbe la emisión de monedas de oro por parte de la Casa de la Moneda.

Para Trump que ha iniciado varias guerras sin consentimiento del Congreso, ha secuestrado a un presidente en ejercicio de otro país y hasta ha creado su propio ejército paramilitar racista y xenófobo -el ICE contra los migrantes-, emitir su propia moneda, apenas es una más de la larga lista de trasgresiones a sus propias leyes.

El pantano de Irán

La política exterior trumpista también ha acelerado esta crisis de legitimidad y la fuerte respuesta de Irán, ha convertido este primer mes de guerra, en el conflicto donde EEUU ha sufrido mayores pérdidas desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

La aventura micromilitar de Trump contra Irán ha generado el incremento sostenido de los precios del petróleo, que impacta directamente en los costos de vida de la población trabajadora estadounidense y ha logrado un debilitamiento militar, que pone en jaque la capacidad disuasoria de las intervenciones militares, para garantizar los intereses geoestratégicos del imperialismo.

La propuesta disparatada de rebautizar el Estrecho de Ormuz como «Estrecho de Trump», es otro de los chistes malos, con los que el megalómano trata de tapar la derrota militar que está sufriendo.

‘No Kings’ por dentro

El movimiento presenta una composición heterogénea que refleja las contradicciones de la sociedad estadounidense. Su plataforma web registra más de doscientas organizaciones adherentes, incluyendo Amnistía Internacional, Greenpeace, la Marcha de Mujeres, Veteranos por la Paz y sindicatos diversos. Esta pluralidad limita sus demandas al ámbito electoral y, a pesar de algunos grupos radicales minoritarios que en él participan, en general no cuestiona las bases estructurales del sistema, que somete al pueblo de los EEUU.

La intervención de figuras como Robert De Niro, Jane Fonda, Bruce Springsteen y hasta Joan Baez, quienes, durante las protestas de octubre de 2025, denunciaron las guerras innecesarias y los líderes corruptos.

El crecimiento de No Kings dentro del territorio estadounidense genera grandes expectativas, aunque este masivo descontento popular estadounidense, carece de alternativas programáticas capaces de trascender el marco del vetusto bipartidismo.

La popularidad de Trump está en su peor momento, pero también la popularidad demócrata está declinando, lo cual es crítico para un sistema donde la alternancia bipartidista funciona como mecanismo de estabilización del orden capitalista.

La lucha dentro del monstruo

El movimiento ‘No Kings’ constituye un síntoma revelador de esa crisis estadounidense y en particular, del gobierno de Donald Trump. Inflación, alza en los precios del combustible, autoritarismo presidencial, ilegitimidad institucional y una fuerte pérdida de consenso interno e internacional.

Para las fuerzas antiimperialistas del mundo, este escenario presenta simultáneamente desafíos y oportunidades. La tarea es articular las luchas populares estadounidenses, de las cuales participan un amplio número de migrantes, con los movimientos antiimperialistas del Sur global, construyendo una alternativa que trascienda tanto la agenda conservadora de Trump como el neoliberalismo de los demócratas.

Las protestas de millones, podrán transformarse en fuerza revolucionaria capaz de enfrentar a un imperio decrépito, que sólo entiende el lenguaje del poder absoluto, donde un presidente plutócrata, se convierte en un rey que aspira a ser el gran emperador del planeta y sus alrededores, tratando vanamente de evitar su desplome.

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