ADIÓS A LA COHERENCIA

ADIÓS A LA COHERENCIA

Comandante Antonio García

A lo largo de la historia, los relatos políticos han estado marcados por contradicciones, que reflejan los intereses y los giros ideológicos del poder y sus líderes.

Hace más de 35 años, figuras políticas de Europa y América se oponían rotundamente a los muros, viendo en ellos una expresión de opresión y división, y lo «festejaron» cuando ocurrió la caída del «Muro de Berlín». Sin embargo, en la actualidad a más de Israel, figuras como Donald Trump en Estados Unidos y José Antonio Kast en Chile promueven la construcción de muros, defendiendo esta acción en nombre de la seguridad y la democracia. Este giro ideológico evidencia una paradoja: los mismos «principios» antes defendidos como «liberadores» por la derecha internacional, hoy son utilizados para justificar la exclusión.

Otro claro ejemplo de la pugna en los relatos se observa en Costa Rica, donde el presidente Rodrigo Chaves, al cortar relaciones con Cuba, lo hizo bajo el pretexto de defender la «libertad de expresión y los derechos humanos». Cuando toda la Isla ha sido bloqueada por 7 décadas y se le ha negado tener la posibilidad de comerciar o intercambiar como lo hace cualquier país del mundo y se priva a toda su población del derecho de aprovisionarse de medicamentos, alimentos y energía, entre otros, elementales derechos de todas las naciones.

Esta pugna en los relatos también se evidencia en otra jugada de Estados Unidos, que ha justificado la invasión a Irán bajo la premisa de «salvar a las mujeres» y promover «la democracia». Sin embargo, los hechos sobre el terreno han demostrado lo contrario: el bombardeo a una escuela de niñas iraníes desnuda la hipocresía detrás de los discursos, que dicen luchar por la liberación de las mujeres de ese país. La guerra, cuando es injusta y desproporcionada, no hace más que generar sufrimiento entre las poblaciones civiles y violar los derechos fundamentales.

En Colombia, la ultraderecha, encabezada por figuras del Centro Democrático, ha utilizado la familia tradicional como un eje central de su discurso, manifestando su rechazo a la familia igualitaria. Sin embargo, este mismo grupo político ha decidido poner a Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial, a pesar de que él es abiertamente un hombre homosexual. Hasta en la derecha hay esa diversidad, así sea los veamos con caras muy serias, pero… llevarán el corazón contento. La contradicción entre sus discursos y su elección pone en evidencia cómo las alianzas políticas se construyen más a partir de intereses estratégicos que de principios coherentes. Aunque Oviedo desde hace rato viene girando en la órbita del uribismo.

Ni qué decir si recordamos los espíritus del neoliberalismo y del cacareado libre mercado; ahora, ¿Cómo entenderlo de manera coherente con la locura de la guerra arancelaria?

Como podemos ver, los relatos políticos están siendo cada vez más moldeados por la comunicación y los medios, donde la hipocresía se disfraza de flexibilidad. En Colombia, este tipo de manipulación discursiva trae consigo efectos negativos, ya que se está cultivando un entorno en el que la verdad y la coherencia pasan a un segundo plano, hasta que se conquista el objetivo, luego la máscara se cae y entonces se dice: todo vale por un bien mayor. Ya se imaginarán de cual bien se habla.

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