PALANTIR Y LOS ALGORITMOS DEL IMPERIO
Anaís Serrano
Palantir Technologies es deportaciones del ICE estadounidense, operaciones del Ministerio de Defensa de Israel o la maquinaria de inteligencia de la OTAN. Sin embargo, reducir a Palantir a una simple contratista de defensa es no ver el bosque.
La verdadera dimensión de su poder y su relevancia reside en su papel como arquitecto de la infraestructura digital, que consolida el poder de las grandes corporaciones. Palantir no solo vende software; vende tecnologías de gobierno, que permite a las élites económicas, estatales o corporativa, ejercer un control algorítmico y automatizado sobre procesos productivos, mercados y sobre las personas.
La cuna del monstruo
Fundada en 2003 con capital de la CIA a través de In-Q-Tel, la empresa de Peter Thiel y Alex Karp ha perfeccionado una maquinaria de integración de datos, que borra la línea entre la vigilancia estatal y la explotación corporativa.
Su plataforma está organizada desde diferentes sistemas: Gotham, orientada a las agencias gubernamentales y de inteligencia; Metropolis, dedicada al análisis cuantitativo financiero y Foundry, un sistema operativo empresarial; y, por último, Palantir IAP que es la más dinámica y determina su “ontología”, vinculando operaciones empresariales, inteligencia, automatización, rendimiento y priorizando adaptaciones. Es la que en el ámbito militar permite identificar enemigos y sugerir planes de acción.
el anarco capitalismo de Thiel, lo expresa sin tapujos:
“La idea básica era que nunca podríamos ganar las elecciones para conseguir ciertas cosas, porque éramos una minoría muy pequeña, pero tal vez se podría cambiar el mundo de forma unilateral sin tener que convencer constantemente a la gente, suplicar a la gente y rogar a gente que nunca estará de acuerdo contigo, a través de medios tecnológicos, y ahí es donde creo que la tecnología es esta increíble alternativa a la política”.
La «Ontología» del Poder
Para entender el rol de Palantir en el sector privado, hay que mirar con detenimiento su producto estrella: Foundry. Mientras que Gotham se diseñó para campos de batalla y agencias de inteligencia, Foundry es su gemelo corporativo. Su función no es meramente analítica; es ontológica. La plataforma construye un Gemelo Digital (digital twin) de toda la corporación, unificando datos de departamentos estancos —ventas, cadena de suministro, trabajadores, finanzas— en una sola capa operativa.
Este proceso, que Palantir denomina «ontología», es profundamente político. Al modelar una fábrica, una flota de camiones o una cartera de clientes como objetos interconectados en un solo panel de control, la plataforma permite a la dirección ver la empresa no como un conjunto de relaciones humanas y sociales, sino como un sistema abstracto y optimizable. La clase trabajadora, sus necesidades, sus tiempos de ocio o sus derechos, se convierten en meras variables de telemetría, que deben ser ajustadas para maximizar la eficiencia.
Esta capacidad convierte a Palantir en un actor central para lo que el marxismo clásico denomina la socialización de las fuerzas productivas bajo el capital. Es decir, la tecnología permite al capital coordinar la producción a una escala y velocidad antes inimaginables, pero lo hace bajo un férreo control privado, profundizando la asimilación del trabajo al capital.
La racionalización de la explotación
Los resultados de búsqueda muestran un abanico de clientes comerciales que revelan cómo opera esta lógica. La división comercial de Palantir es su motor de crecimiento más dinámico, con un aumento de los ingresos del 71 por ciento interanual, abarcando sectores que van desde la banca hasta la gestión de residuos.
- El sector financiero: Automatizando la exclusión
En el ámbito de los servicios financieros, Palantir no solo ofrece Experiencia de Cliente. Su plataforma permite a bancos como Citi (Citigroup) unificar miles de millones de registros para crear una Vista Única del Cliente. Esto tiene dos caras.
Por un lado, permite lanzar campañas de marketing hiperpersonalizadas (Next Best Offer), para maximizar la extracción de valor de los clientes solventes.
Por otro lado, la misma tecnología se utiliza para automatizar los procesos KYC (Know Your Customer) y la debida diligencia. Esto no es un mero trámite burocrático; es un mecanismo de clasificación y exclusión que puede negar servicios financieros completos a poblaciones enteras consideradas de Alto Riesgo no solo financiero, sino social o político, actuando como un guardián algorítmico en las puertas del sistema.
- La industria y la logística: La aceleración sin trabajadores ni trabajadoras
Palantir se vende a sí misma como una herramienta para comprimir Líneas de Tiempo de Decisión y aumentar la productividad «no por porcentajes, sino por múltiplos». En la práctica, esto se traduce en una presión implacable sobre la fuerza laboral.
Por ejemplo, Walgreens implementó flujos de trabajo impulsados por IA en 4,000 tiendas en solo ocho meses, lo que implica una reestructuración masiva de las tareas del personal farmacéutico y de mostrador. Otro caso emblemático se puede ver en el sector automotriz y de manufactura; con clientes como Airbus o TWG Motorsports, Foundry se utiliza para optimizar cadenas de suministro globales.
En un sistema capitalista, Optimizar la cadena de suministro significa reducir inventarios (just-in-time) y acelerar la producción, lo que traslada la incertidumbre y la precariedad directamente a los hombros de los trabajadores de planta y los transportistas, exprimiendo cada segundo de plusvalía.
Finalmente, el caso de Citi Wealth es particularmente crudo, ya que la implementación de Palantir redujo el tiempo de apertura de una cuenta de 9 días a segundos, y el número de personas requeridas para hacerlo de 50 a 1. Esta es la quintaesencia de la lucha de clases en la era digital. La tecnología no solo sustituye mano de obra, sino que destruye puestos de trabajo cualificados y concentra el poder de decisión en una interfaz controlada por la dirección.
- La salud: El mercado del cuerpo humano
La penetración de Palantir en la salud, con clientes como el NHS británico o MaineHealth, muestra otra arista de su función de clase. Al integrar datos clínicos, administrativos y de investigación, la plataforma convierte la salud en un mercado.
No se trata de curar mejor, sino de Operacionalizar la investigación farmacéutica (como con Novartis), identificar Pacientes Rentables y estandarizar tratamientos para reducir costes. El cuerpo y la enfermedad se convierten en una nueva frontera para la acumulación de capital, gestionada por el software de Palantir.
El negocio es la infraestructura, no los Datos
Un punto crucial que revela el análisis de clase es la naturaleza del negocio de Palantir. La empresa insiste, y los hechos lo confirman, en que no es un Broker de Datos que vende información personal. Su modelo es más sutil y poderoso: vende la infraestructura y la capacidad de procesamiento. Palantir no posee los datos; lo que posee es la capacidad de hacerlos productivos para el capital.
Al actuar como Procesador de Datos y no como Controlador, Palantir ‘se lava las manos’ de la responsabilidad ética y legal, colocándose como una mera herramienta neutral. Pero esta neutralidad es una ficción.
Al construir la «ontología» y los flujos de trabajo, los ingenieros de Palantir (los Forward Deployed Engineers) incorporan en el software una visión del mundo: la visión de la gerencia que busca controlar, optimizar y extraer valor. La tecnología nunca es neutral; en este caso, está diseñada desde su núcleo para ser un multiplicador de fuerza para quien ya tiene el poder de decidir.
El Estado y la Corporación, unidos por el Algoritmo
La conexión inicial de Palantir con el Estado no es una casualidad ni una fase superada; es su escuela de pensamiento. Las técnicas de contrainsurgencia y vigilancia masiva desarrolladas para el Pentágono y la CIA se reciclan y aplican en el sector privado, para la guerra comercial y la explotación laboral.
En la lucha de clases contemporánea, Palantir actúa como un vector de transferencia tecnológica desde el campo de batalla militar al campo de batalla industrial. Proporciona a las grandes corporaciones el mismo tipo de ventaja informacional que los ejércitos tienen sobre las guerrillas: visión total del campo de pelea, capacidad de anticipación y velocidad de ejecución aplastante.
Esto quedó evidenciado en la operación militar del 3 de enero en Venezuela, con el secuestro del presidente Nicolás Maduro, en donde los militares estadounidenses emplearon el sistema de la red neuronal Claude (Anthropic’s Claude), que es de uso civil, realizado a través del circuito cerrado de la plataforma Palantir, integrada desde hace tiempo en la infraestructura del Pentágono y de las agencias federales de Estados Unidos. Este fue el primer caso confirmado del uso de un modelo comercial (Claude) en una operación militar real. A partir de ahí, el sionismo no demoró en usar esa misma tecnología en su reciente agresión a Irán.
Palantir es el principal proveedor de esa arquitectura de los gobiernos de Estados Unidos, Israel, Reino Unido y la OTAN, y de grandes corporaciones y empresas transnacionales.
Frente a un pueblo o a un simple obrero, cualquier gobierno o corporación equipada con Palantir, se convierte en una entidad con un sistema nervioso centralizado, que puede procesar millones de variables en tiempo real, para maximizar su beneficio y minimizar cualquier resistencia. Ahí reside el verdadero servicio de Palantir: en ser el arma algorítmica que inclina la balanza de manera decisiva a favor del control del gran capital.