EL PUEBLO EXIGE CAMBIO DE ESTRUCTURAS
Comando Central
Las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo, han dejado un Congreso de la República con dos polos políticos: la mayor bancada es de una izquierda que no termina de nacer, y una derecha mafiosa que se mantiene en su estertor, igual que su decadente líder.
El llamado centro, que intentó erigirse como la solución y respuesta a la polarización, se descompone en expresiones espurias, que solo confirman la inexistencia del centro político, como configuración real de un proyecto. En Colombia el centro siempre tiende hacia la derecha, arrastrado por la dinámica de clanes y mafias.
Las claras deficiencias de un modelo de democracia corrompido y fraudulento siguen arrojando evidencias; una semana después continúan apareciendo las pruebas. Ojalá las voluntades y aspiraciones de los sectores populares, hagan que las trampas sean menos catastróficas; difícil saberlo en su totalidad, el modelo de esta democracia representativa está hecho para que los poderosos escruten y elijan.
Con todo ello, se configura otro campo de disputa, donde se reflejan las contradicciones profundas de la sociedad. Una puja entre dos opuestos, en donde la izquierda debe asumir realmente una vocería prioritaria de los sectores populares, de la gente, del pueblo.
No puede olvidarse la construcción social y popular, que es la principal afectada por la inmensa corrupción y costumbres genocidas del Estado, combatirlas desde adentro requiere la determinación, la convicción y la coherencia con el sentido de clase popular que hoy plantean.
Desde la institucionalidad, hay que asumir una agenda de lucha social, a partir de los sectores y organizaciones populares, como parte de una estrategia conjunta, complementaria e irrompible. Que igual proyecte la transformación de esas instituciones y de la sociedad. Decía Camilo: “Urgía un cambio de estructuras políticas, económicas y sociales que exigían una revolución a lo cual dicho amor estaba íntimamente ligado”.
Recuperar la presencia y reconocimiento de una izquierda revolucionaria, que trabaja y apuesta por cambios profundos, así sea desde el escenario institucional. Construir un proyecto de izquierda con perspectiva global, que piense construcciones sociales más allá del Estado mismo.
Para ello es importante retomar los planteamientos del Mandato por los Cambios surgidos del Estallido Social de 2021 e incumplido por el gobierno Petro. Hay agendas diagnosticadas y planteadas desde las construcciones populares y los escenarios de construcción de la paz. La lucha está en implementarlas; en ello los enemigos de clase han logrado permear las apuestas de cambio, que terminaron tranzando y acordando con los representantes del viejo régimen. La base de las transformaciones debe ser la gente, no los acuerdos con los enemigos del pueblo y la nación.
La paz es una apuesta que debe estar construida desde la realidad de las comunidades, sectores y pueblos. Su construcción debe estar protagonizada por ellos y ellas, asumiendo con vehemencia que pasar la página de la violencia en Colombia es posible, si se combaten las causas que originan las desigualdades.
Hace 12 años, el papa Francisco habló de Tierra, Techo y Trabajo como parte de la lucha por la paz, la vida y la naturaleza, una aproximación a una agenda común básica. La apuesta debe ser por lograr construirla, articularla y desarrollarla, desde todas las expresiones y movimientos sociales y populares.