¿LAS IDEAS VALEN?

¿LAS IDEAS VALEN?

Rubén Vásquez

«La vida sin ideas de nada vale. No hay felicidad mayor que la de luchar por ellas»

Comandante Fidel Castro Ruz.

Para algunos analistas e intelectuales la desaparición física de un líder revolucionario es vista o interpretada como sinónimo del fin de las ideas y la historia. Nuestros pueblos han demostrado lo contrario.

En tiempos nublados como este, el debate de las ideas sin lugar a duda no podría confundirse o reducirse a un rifi-rafe ideológico. El Comandante Fidel Castro supo identificar el vínculo cognitivo con la producción de ideas y la existencia de un proyecto de nación distinto al que ha sido impuesto por la añeja arquitectura del capital.

Nuestro debate hoy no solo debe estar enmarcado en la identificación de la narrativa enemiga, que criminaliza e invalida cualquier posibilidad expresa de Rebelión, el debate necesario debe corresponder a la continuidad histórica del proyecto y fuerza revolucionaria, que erija el pensamiento propio encarnando los intereses y aspiraciones de las Mayorías.

La tensión mundial que imprime la nefasta política imperialista y de agresión a los pueblos marca nuevas exigencias, las ideas hoy más que nunca no solo siguen siendo válidas, sino que representan el combustible ideo político que ayuda a transformar y formar la nueva conciencia del pueblo y sus hijos los revolucionarios.

De Gaitán aprendimos que la restauración ética de la nación es un elemento esencial de cualquier transformación; de Camilo el comandante de todos los tiempos, supimos que nuestro compromiso es hasta las últimas consecuencias y del Comandante Manuel Pérez entendimos que el desprendimiento, el servicio al pueblo y la vocación, son tres elementos esenciales para avanzar en el camino ineludible de liberación.

Los think tanks al servicio del imperio y su sistema no producen alternativas de vida y más bien ahondan el mundo desigual en el que vivimos y el riesgo de desaparecer como especie humana en el planeta. Lo más revolucionario es comprender que este sistema no ofrece ningún futuro y que al contrario constituye una verdadera amenaza a los pueblos y sus naciones.

La recuperación del horizonte político provendrá del debate y batalla de ideas por el cambio estructural, comprender que nuestro papel es asumir a profundidad la coherencia entre las ideas y acción cotidiana, nos pondrá en otro estadio, que revalida el valor que tienen las ideas en todo proyecto revolucionario y emancipador.

El ELN como expresión genuina de los hijos e intereses del pueblo, sigue siendo parte de la garantía de los cambios estructurales a futuro. El enemigo no nos regalará nada, esto tiene que ganarse en la lucha, la movilización constante de las masas y el combate popular.

Colombia reclama un proyecto de nación, donde la justicia social y la paz, así como la superación de los grandes problemas de la patria, sean asumidos de forma colectiva y beligerante para continuar en la brega necesaria por la liberación y el cambio social.

Junto Martí decimos: «trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra».

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