FALSOS POSITIVOS COMUNICATIVOS CON SHOW MEDIÁTICO

FALSOS POSITIVOS COMUNICATIVOS CON SHOW MEDIÁTICO

Himelda Ascanio

Supuestos laboratorios de droga abandonados en la selva. Aparentes complejos y campamentos cocaleros donde no habita nadie. Talleres de explosivos en barrios y bunkers en las montañas. Son los actores de esta película de ficción, cuyo guionista es un tal general Sánchez.

Reconocer las acciones que realiza, aciertos y errores, y cumplir a cabalidad lo que acuerda, firma o declara, son dos de los principios públicamente expresados y reiterados por el ELN. Hacen parte de la ética que, como organización revolucionaria, mantiene, inculca y forma en la militancia de todos sus frentes de guerra. Y por ello es parte de la fortaleza política e ideológica que el Estado colombiano y el imperialismo estadounidense han tratado de romper infructuosamente. Hoy, en tiempos de redes virtuales, información en tiempo real y grandes conglomerados comunicativos, la falsedad se impone como estrategia para intentar deslegitimar a los adversarios.

La configuración de montajes e informes falaces es lo que podríamos llamar como falsos positivos comunicativos. Una estrategia dirigida desde las agencias de espías gringos, replicados por la presidencia y demás altos organismos del Estado colombiano para instalar sus narrativas contrainsurgentes. En ello no se escatiman esfuerzos para mentir, manipular y desarrollar escenarios falsos contra la insurgencia, en su afán negacionista por reducir el conflicto social, político y armado a una supuesta disputa de economías ilícitas, estrategia ya implementada en la que coinciden el actual gobierno y sus antecesores.

El pasado lunes 23 de febrero, el ELN anunció la definición de decretar un cese al fuego con motivo de las próximas elecciones, “actuando en correspondencia con nuestra política a favor del pueblo y su actuación en libertad”.

La respuesta del gobierno fue la publicación del montaje de un operativo en Bogotá, un supuesto taller de explosivos del ELN, según la información, para atentar contra las elecciones. Un falso positivo comunicativo, evidenciable en toda su puesta en escena. Una acción en la que se tenían cámaras, realizada a plena mañana, en la que encuentran munición, explosivos y maquinaria en una sala a plena vista de cualquier encuestador.

Las Fuerzas Armadas estatales y los organismos de inteligencia de Estados Unidos conocen y tienen claridad sobre las formas y rigurosidad del ELN; por ello tratan de imponer narrativas falsas apelando a montajes y operaciones donde no pueden mostrar nada. Para ello, los medios corporativos son el mejor amplificador, ya que su falta de ética y rigor periodístico son apropiados para la difusión de estas mentiras y garantizar la desinformación masiva.

La desinformación, al igual que la perfidia, son delitos, son faltas a las responsabilidades del Estado. Lastimosamente, el actual gobierno terminó asumiendo a pie juntillas las mismas estrategias que el imperio utiliza, incluso contra el mismo y con las cuales logró arrodillarlo para que terminara de acoger sus órdenes. Pero, si de verdad se buscan cambios y superación de la guerra, esta debe surgir del compromiso irrestricto por la verdad y la solución a las causas que la generan.

Seguir implementando estrategias de falsedad, engaño y guerra en todos sus ámbitos es seguir perpetuando la violencia. El pueblo colombiano ha dado muestras de estar dispuesto y comprometido con los cambios estructurales; su actuar decidido es la fórmula para lograrlo.

Asesinados de la semana

Belarmino Guejia Dizu, era un reconocido líder social campesino, ambientalista y político, indígena nasa, perteneciente al movimiento Juventud Rebelde, miembro de la Corporación Agraria de Productores Agropecuarios del Cauca (CORPOAPRODEC), activista en las manifestaciones del año 2019 y destacado por su trabajo incansable con las comunidades del municipio de Cajibío. Fue asesinado el 22 de febrero en inmediaciones del sector El Túnel, en la vereda San José La Laguna, en Cajibío.

José Eduardo López, Castro era firmante del Acuerdo de Paz de 2016, quien se encontraba adelantando su proceso de reincorporación en el municipio de Florencia, Caquetá. Fue asesinado el 26 de febrero, en un establecimiento conocido como “Lavadero la Décima”, mientras esperaba el lavado del vehículo en el que se transportaba, fue atacado por un hombre que le disparó en repetidas ocasiones.

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