¡PUEBLO DIGNO Y SOBERANO!

¡PUEBLO DIGNO Y SOBERANO!

Damaris Izaguirre

El régimen mantiene un modelo que explota al pueblo trabajador, amparado por un sistema judicial que vela por los intereses oligopólicos; pirámide donde Los Nadie sostienen en la cima a los ricos. Lucha de clases que legítima el derecho de los pueblos a rebelarse contra la tiranía.

En nuestro sistema político burgués la tal separación de poderes y la democracia no son más que una falacia, los poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), siempre han reposado en manos del régimen y la élite dominante y, desde luego los utilizan para su propio beneficio, esto les ha permitido por décadas crear leyes que les permite explotar al pueblo trabajador, y cuando estos quieren exigir mejoras básicas, son atropellados por su ley y el aparato militar, fuerzas represivas siempre  dispuestas a avasallar a todo aquel que disientan del régimen, que ‘justicia para los de ruana’.

El régimen a través de sus congresistas ha bloqueado todas las reformas sociales, si bien no eran la panacea en términos de equidad socioeconómica, si restauraba derechos adquiridos y arrebatados por las disposiciones del régimen recalcitrante; hasta es injustificable, pero entendible si se tiene en cuenta que estamos ante un régimen que aborrece la igualdad, porque su bienestar se alza a expensas de la condición de marginalidad de millones de colombianos.

Es indefendible y equiparable al aforismo popular, de ‘dispararse en un pie’, es que ante un aumento razonable del 23,7 por ciento, para llegar a ser un Salario Mínimo Vital, los gremios patronales demandaran este aumento bajo la tutela de los Partidos de la derecha y, que poco tiempo después, se haga aún más evidente la subordinación del Consejo de Estado, que a través de un auto ambiguo, bajo la figura de medida cautelar, genera un Auto que suspendió el decreto que reglamentó el aumento del salario mínimo y, solicito al Gobierno que generará un decreto nuevo, donde superara el vicio de trámite que hacía a este incorrecto; desde luego este Auto no es una medida provisional y no de fondo, una decisión que a todas luces se puede interpretar como una venia, para calmar los ánimos del régimen y la élite que forma parte del oligopolio.

No es nuevo que las Altas Cortes se opongan a cualquier decisión del ejecutivo que favorezca a Los Nadie a y la Colombia profunda y que altere levemente los privilegios del oligopolio, desde luego esto es inaudito y un asalto a la democracia, se nota que las Altas Cortes hace rato dejaron de hacer Autos jurídicos, para realizar acciones políticas encaminadas a favorecer la clase que representan -el régimen y la plutocracia-.

Es aún más indignante que los gremios patronales, los mega empresarios y los candidatos de la derecha como el ‘tigre de papel’, Paloma Valencia, Álvaro Uribe, entre otros, ahora vengan a decir que dejen el salario tal y como está. Esto es un asunto que más allá de un incremento salarial, está en juego la dignidad del pueblo y esa no tiene precio, el régimen no puede seguir mancillando la voluntad popular, mucho menos con el antecedente histórico del Estallido Social de 2021, hecho político que marcó un norte de acción y le dio un mandato popular a este y a cualquier Gobierno que diga representar el interés popular, tal como lo dijo Gaitán: ‘el pueblo es superior a sus dirigentes’.

No se puede negar que el régimen durante décadas ha utilizado a cualquier tipo de estrategia -legal e ilícita-, para sostener el statu quo, pero tampoco se puede negar que Petro solo busca reformitas cosméticas. Los hechos hablan por sí solos y son irrefutables y en este sentido dejan en evidencia que este Gobierno no es capaz de realizar las transformaciones de fondo que la Colombia profunda exige, porque ello implica romper con el régimen y desconocer las órdenes del Tío Sam.

Cualquier cambio real por incipiente que sea no vendrá de manos ni de este ni de ningún Gobierno que este direccionado por el Tío Sam; por lo tanto, es vigente a consigna de que ‘solo el pueblo salva al pueblo’, y en manos de este está alcanzar unidad de clase y luchar de manera diáfana y decidida por lograr un país donde quepamos todos, en paz con justicia y equidad social.

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