DISCURSOS DE MISERIA Y POBREZA

DISCURSOS DE MISERIA Y POBREZA

Sergio Torres

Estas, son dos de las palabras que más mencionan en época electoral, sobre las que más discursean, todo tipo de candidatos y candidatas. Mientras hablan de acabar la miseria y reducir la pobreza, sus propuestas hacen gala de una y otra.

A escasos 15 días de las elecciones legislativas, los debates en torno a ellas se caracterizan por las componendas dentro de los partidos, junto a las trampas que va tramando el ente electoral.

En estas primeras elecciones del año, el foco de la contienda se centró en las estrategias de las consultas, para candidatos a la presidencia, una “novedosa” fórmula con la que se camuflan los intereses politiqueros, tras un supuesto ejercicio democrático; el interés de fondo en la gran mayoría del centenar de candidaturas está en los miles de millones de pesos que entrega la reposición de votos, el viejo juego de la empresa electoral.

La miseria de la política institucional colombiana está en la pobreza absoluta de los programas de gobierno. Una buena parte de los y las aspirantes de la derecha, hasta el centro, tiene como único recurso la falsedad y el odio; se mueven entre discursos señaladores e instigadores de violencia, para luego posar de víctimas del actual gobierno y sus continuadores.

La falsedad de estas “propuestas políticas” es tal, que las firmas que presentaron para sus inscripciones resultaron falsas en un porcentaje superior al 60 por ciento. Es decir, desde la inscripción se llega haciendo trampas y falsedades. Nada puede esperarse de candidatos y candidatas famosos por sus filiaciones criminales y no por su coherencia política. Que han servido de propagandistas, abogados y socios de clanes, mafias y cualquier tipo de empresa delincuencial.

Del lado de la llamada izquierda, el panorama viene nublado por el actuar pendular del actual gobierno. El llamado progresismo ha caído en desdecir e intentar desmovilizar las apuestas políticas transformadoras y revolucionarias. Los últimos días del gobierno Petro son la miserable entrega de los anhelos de cambio, sometido bajo las órdenes del imperio de Estados Unidos, asustado por las amenazas del genocida Trump.

En un país donde todos los años hay elecciones, el sistema electoral está totalmente corrompido, los fraudes se cocinan a fuego lento y de frente al país. La oligarquía narcotraficante sabe que agoniza como propuesta y tratará de sostenerse a costa de cualquier tipo de artimaña violenta. La derecha tradicional acomodada desde hace rato en el llamado centro y progresismo busca una nueva presidencia y, por tanto, colocan varios candidatos.

Las palabras de Camilo hoy resuenan con gran potencia; para lograr cambios estructurales, las vías legales están agotadas. Independientemente de su voluntad electoral, el pueblo debe ser consciente que bajo las lógicas del Estado, no hay posibilidades de superación del conflicto. Y que los cambios de fondo solo vendrán por la movilización y lucha popular.

Todos hablan de la superación de la miseria y la reducción de la pobreza; sin embargo, la miseria y la pobreza son aquellos que solo buscan la continuidad de las desigualdades y demás causas del conflicto.

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