CONTINÚA LA DEPRESIÓN Y LA DESACELERACIÓN
Chavela Villamil
Con el leve repunte en el Producto Interno Bruto (PIB) y la estabilización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 2025, dicen que hay dinamización de la economía. El creciente déficit de Cuenta Corriente, la disminución del poder adquisitivo per cápita y la proliferación del empleo informal, muestran que la economía continúa desacelerada y deprimida.
El capitalismo como sistema dominante ha monopolizado los medios de producción y expoliado los bienes naturales sin salvaguarda del ambiente y, para sostenerse desarrolla una narrativa fundada en el dogma neoliberal del Efecto de Goteo o Trickle Down Effect (TDE, por sus siglas en inglés), donde la productividad y el desarrollo se sustentan en la reducción de la tributación de las grandes empresas, para que “la riqueza de los oligopolios crezca y gotee hacia las capas medias y bajas de la sociedad”; pero tras décadas de su aplicación no se han incrementado las plazas laborales, el poder adquisitivo per cápita se ha devaluado y lo único que se ha incrementado son las utilidades de las megaempresas y la plutocracia.
Un ciclo de déficit proferido por la glosa de empréstitos
La continuidad de una política económica que durante décadas se ha enfocado en privilegiar las utilidades del sector privado, a la par que da prioridad al Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de intereses de la Deuda Externa -DE-), sin decrecer los egresos, ha llevado a que el erario este cerca de las márgenes rojas y que el déficit de Cuenta Corriente se desborde a márgenes críticos.
El refutable manejo de la política económica y financiera durante las últimas décadas, basado en el incremento del Gasto Corriente, junto a una política de gasto regresiva en términos de productividad, en que los egresos superan los ingresos, donde se sobregiran los empréstitos, para sufragar pasivos en vez de disminuir su emisión. Todo esto ha puesto en jaque nuestra economía, el año anterior el déficit fiscal llegó a 139 billones de pesos, lo que equivale a 7,2 por ciento del PIB, mientras la DE ascendió a 239.154 millones de dólares, equivalente al 54,90 por ciento del PIB, cifra que respecto al mismo periodo del año anterior aumentó 9,23 por ciento, un incremento absoluto de 20.216 millones de dólares.
Financieramente Colombia es un país con potencial, sostenible y sustentable; sin embargo, las políticas económicas implantadas durante varias décadas, han generado un sistema que no busca el incremento del poder adquisitivo per cápita, sino que enfatiza en la disminución tributaria de las grandes empresas bajo el sofisma de que esto genera nuevas plazas laborales, lo que en la práctica se contradice, ya que el empleo formal cada vez se reduce más y el bajo aumento del empleo obedece al incremento del empleo informal, que aunque produce masa monetaria, genera una economía volátil susceptible a la inflación y a la recesión económica por caída brutal de la demanda.
Uno de los principales problemas del país es de orden económico, ya que las políticas públicas continúan basando el sistema tributario en lo que se denomina ‘captación por nicho masivo’, es decir, trata de captar dinero del mayor número de personas posibles, que son mayoritariamente clase media y baja, por esto, estas siempre son los más afectados con las Reformas Tributarias; además incrementa el Gasto Corriente y lo solventa a través de empréstitos, sin tener en cuenta que en la última década los egresos superan los ingresos y que estamos en periodo de desaceleración continuada.
Cambios en el modelo económico
El Gobierno está obligado a decretar un periodo de austeridad estatal que suprima gastos onerosos y disminuya el Gasto Corriente; además es inaplazable romper la lógica anti financiera de priorizar y aumentar anualmente el pago de una DE, a la que solo se logra amortizar los intereses, pero no se cubre la deuda de capital; por ende, lo financieramente aceptable sería renegociar este pago y de esta manera aliviar la carga de este sobre el Producto Interno Bruto (PIB).
Resulta necesario e inaplazable un cambio de fondo en el modelo económico, que a la vez que disminuya los pasivos estatales, fortalezca y desarrolle integralmente la producción nacional y equilibre la balanza comercial, disminuyendo la importación de materias primas y productos con valor agregado.
Por otro lado, solo es posible salir de la crisis económica y financiera, a través de una política de formalización del empleo y el incremento de las plazas laborales, permitiendo que se mejore el poder adquisitivo per cápita, lo cual incrementaría el flujo de capital circulante generando un crecimiento de la demanda.