LAS GUERRAS QUE EL CATATUMBO EVIDENCIÓ

LAS GUERRAS QUE EL CATATUMBO EVIDENCIÓ

Himelda Ascanio

Se cumplió un año del inicio de las operaciones militares del ELN en el Catatumbo contra la banda Exfarc frente 33. No un año de la guerra, pues está ya había sido declarada desde antes.

La confrontación desatada desde el 16 de enero de 2025, expuso y evidenció los planes guerreristas y de entrega del territorio enmarcados en la guerra proxy, ordenada por el imperio.

Previo a la confrontación, varias organizaciones sociales, organismos y entidades defensoras de derechos humanos, incluso la propia Defensoría del Pueblo por medio de su sistema de alertas tempranas, habían denunciado y avisado la situación que se incubaba en el Catatumbo con la banda exfarc frente 33, que con la excusa de un proceso de negociación con el gobierno y bajo la captación de recursos recibidos del gobierno colombiano, trataba de extender el negocio del narcotráfico por toda la región.

El mismo ELN alertó al gobierno de esta situación y en varias ocasiones expuso sobre la Mesa de Diálogos de Paz lo que acontecía en la región y lo peligroso que era, más aún siendo un grupo que supuestamente también dialogaba en búsqueda de la paz.

Es parte del plan de guerra perpetua de EEUU

La soberbia o la obediencia del gobierno, no le permitió ningún tipo de reacción distinta a continuar con el aval a este grupo. Con lo que se reveló una primera verdad: el accionar de la banda exfarc frente 33 estaba articulado a un plan conjunto con el Estado colombiano.

Iniciada la confrontación en enero de 2025, dicha verdad fue aún más evidente, pues ante la operatividad militar del ELN, el Estado colombiano a través del Ejército estatal inició las primeras acciones de apoyo, rescate y protección a los miembros de la banda.

Son públicas las imágenes de los helicópteros estatales rescatando a los jefes narcoparamilitares. Meses después se conoció del caso de alias Mocho Olmedo, que fue sacado de la zona y alojado en un apartamento de Bogotá, para luego ser devuelto a la confrontación con el apoyo garantizado de las Fuerzas Armadas (FFAA).

Guerra del Estado colombiano y sus nuevos paramilitares contra el pueblo

Durante el año que ha corrido de esta confrontación, el gobierno colombiano decidió brindar total apoyo a la banda narcoparamilitar y darle la espalda a la población catatumbera. Pues dicho apoyo se tradujo en un incremento de la guerra. Mientras el Estado le brinda movilidad, protección y abastecimiento a este grupo narcoparamilitar, no solo incumplió las promesas del Pacto por la Transformación del Catatumbo, sino que militarizó, bombardeó y presionó el desplazamiento de comunidades campesinas e indígenas.

Ante dicha decisión del gobierno y el maridaje evidente, una pregunta obvia es ¿por qué ese apoyo tan comprometido e irrestricto? La excusa de la política de Paz Total resultaba corta, para el tamaño de la confrontación ocasionada. Además de las contradicciones expuestas, pues mientras al ELN se le declaró la guerra, se le intentó deslegitimar y se desconocieron los acuerdos establecidos en la Mesa de Diálogos. A la banda exfarc se le conceden territorios y protege bajo la falsa figura de las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT), mientras continúan armados, en el narcotráfico y asesinando pobladores.

La respuesta para esto también fue develada, pues con las acciones de agresión de Estados Unidos (EEUU) contra Venezuela y las amenazas a Latinoamérica, quedó claro que el afán de apropiarse del territorio catatumbero e instalar en el una banda narcoparamilitar, hace parte del plan neocolonial de los EEUU.

En la estrategia imperialista de guerra proxy, la frontera colombo-venezolana cobra una gran importancia geoestratégica, por esto mismo, al iniciar acciones y confrontar militarmente dicho plan, se empezó a tratar al ELN como una amenaza geoestratégica regional para el imperio.

Las realidades expuestas a partir de la guerra iniciada en el Catatumbo, evidencian que el Estado colombiano subordina cualquier política de paz bajo los intereses del imperio norteamericano, Que el gobierno Petro no fue la excepción y hoy aparece absolutamente vinculado al apoyo y auspicio de una banda narcoparamilitar.

Durante el año de guerra en esta región, se han encontrado numerosas pruebas del narcotráfico y las relaciones internacionales de esta banda, también quedó claro la condena del Estado colombiano incluido al gobierno actual, al territorio del Catatumbo a la exclusión y sobretodo a soportar el plan contrainsurgente de minarlo de cultivos de uso ilícito, para romper el tejido social y así garantizar la extracción de los recursos minerales.

Con esto último se confirma también que la política antidrogas es una farsa puesto que el gobierno colombiano, apoya y promueve una banda de narcos.

Asesinado de la semana

Miyer Solano Ortega, era un reconocido líder campesino y comunitario, exdirectivo de la Asociación Campesina AGROPATIA, organización integrante del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano (PUPSOC); fue asesinado el 14 de enero en circunstancias aún por esclarecer.

Brinert Guillermo Muñiz Arias, era un reconocido líder social y comunitario, edil de la Comuna 10 y figura activa en el barrio Las Marías, en el municipio de Riohacha, La Guajira; fue asesinado el 14 de enero, en el sector conocido como el estadero La Roca, cuando un hombre que se movilizaba en motocicleta se acercó y le disparó de manera indiscriminada.

Carlos Alberto Sánchez Hernández, era un reconocido líder social comunal y comunitario, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Las Cumbres, en la comuna 6 de Cúcuta, departamento de Norte de Santander; fue asesinado el 13 de enero, al ser atacado con un machete en repetidas ocasiones hasta causarle la muerte en la vereda El Topón, del municipio de Cucutilla, en horas de la mañana, mientras que otra persona que lo acompañaba resultó gravemente herida y permanece en un centro asistencial.

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