VENEZUELA: EL DESESPERO IMPERIALISTA INAUGURA EL 2026

VENEZUELA: EL DESESPERO IMPERIALISTA INAUGURA EL 2026

Anaís Serrano

La terrible operación ejecutada el pasado 3 de enero, contra la República Bolivariana de Venezuela, mientras la gente dormía, terminó de sepultar el derecho internacional y desató un mundo, que Trump pretende acomodar a su moral, como único límite.

Léase la moral de un millonario pedófilo y genocida. Nunca se trató de buscar la paz, nunca se trató de libertad o democracia, sólo de la codicia de una clase política mundial, a la que los pueblos no le duelen porque no le importan [*].

Esa operación que han tratado de presentar como quirúrgica, en realidad causó la muerte de más de cien personas, entre ellas hasta donde se sabe, de una colombiana, treinta y dos cubanos y el resto venezolanos y venezolanas tanto militares como civiles; también atacó instalaciones militares, científicas, de servicios básicos y zonas residenciales, que quedaron destrozadas por las bombas.

El ensañamiento contra los cubanos, dejó en evidencia su valentía, pero también muestra el papel de Marco Rubio en este crimen de guerra, en el que plasmó su odio al pueblo cubano.

El Libertador Simón Bolívar Vs Monroe

Tal como lo señalamos el mes pasado, Venezuela se convirtió en el territorio donde se definirá la vieja disputa entre la Doctrina Monroe y la Doctrina Bolivariana, como sustento de toda posibilidad de paz para nuestro continente.

El desespero geopolítico imperialista y la urgencia de tapar el escándalo que generaron los Archivos de Epstein, fueron sin duda las razones que apresuraron la acción estadounidense. Sin embargo, esta batalla que ganaron por su superioridad militar y tecnológica, los ha embriagado una vez más.

Una soberbia tal vez nunca antes vista, se ha apoderado de la Casa Blanca. Trump continúa amenazando a Venezuela, dado que no ha logrado trastocar la institucionalidad creada por la Revolución Bolivariana, pero también amenaza a Cuba, a Colombia, a México, y se extiende, por ahora, a Dinamarca e Irán. Los gobiernos de estos países han respondido de distintas maneras, que van desde la dignidad que se sostiene, a pesar de ‘tener una pistola en la cabeza’, hasta el silencio cómplice.

Luego del 3 de enero de este año, no luce tan difícil que los Estados Unidos realmente se atreva a bombardear territorio colombiano con o sin autorización del gobierno, pero tampoco cabe duda, que puede atreverse a atacar la tierra de Fidel. México está más que advertido de una nueva operación terrestre estadounidense.

Reacomodo externo e interno

Dinamarca sólo puede elegir entre vender Groenlandia o defenderla a muerte, Irán está luchando internamente contra ejércitos mercenarios, que aprovecharon protestas populares pacíficas, y sabe que un ataque exterior es posible. Europa inicia a asustarse y algunos gobiernos comienzan a mirar hacia Rusia, mientras desde la Francia de Macrón, acusan a Trump de neocolonialismo.

Un reacomodo geopolítico mundial se está forzando, pero las contradicciones internas en los EEUU también van creciendo, y al parecer también internamente Trump aspira controlar por la fuerza, ya nada le importa, lo mismo da golpear estadounidenses que venezolanos, quien no se somete merece su violencia. Los mercados por su parte, reaccionan con cautela, pero esto puede desatar una crisis financiera también sin precedentes.

Si bien, como dijimos, los estertores del imperio que declina, desatan la violencia como su último recurso, a la par del ego del presidente estadounidense, el ataque a Venezuela ha desatado también las disputas internas en los EEUU, razones que bien supo la familia Kennedy, pueden pagarse caro en un país, que poco sabe de democracia, pero mucho de armas y conspiraciones criminales.

El que resiste, vence

Puede sonar exagerado, pero todo el análisis geopolítico que hacemos nos lleva a una sola conclusión, mientras los gobiernos que no se alinean con el imperialismo deben actuar con tacto ante esta violencia, los demás lo hacen de acuerdo a los intereses de su clase dominante o al tamaño de su miedo; los pueblos de Nuestra América y el mundo, deben seguir el ejemplo del pueblo venezolano: resistir, movilizarse, tomar las calles y las carreteras en nombre de la vida.

Mientras la ONU se llena de telarañas y el derecho internacional se queda en las bibliotecas, solo la fuerza histórica de los pueblos puede detener la locura desatada por la codicia capitalista, que Donald Trump y sus socios están llevando al extremo. Amanecerá y veremos, algunos lo verán por internet o lo escucharán por la radio, el deber de los pueblos organizados será verlo desde la primera línea.

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[*] El balance del 2025 que presentamos en la última revista del año pasado, resultó terriblemente ratificado en los primeros días del 2026. Por eso creemos necesario volver sobre algunas valoraciones que en él expusimos.

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