LA DECLARACIÓN DE GUERRA DEL IMPERIO MEDIEVAL
Comandante Pablo Beltrán
En la fase retrógrada en que se encuentra el imperio norteamericano, pisotea las leyes internacionales decantadas por 4 siglos y desprecia las soluciones dialogadas de los conflictos de intereses, para exclusivizar la amenaza y el uso de la fuerza bruta, contra quienes cree que son sus vasallos.
El Senado de Estados Unidos ya calificó la agresión contra la República Bolivariana de Venezuela del pasado 3 de enero, como una declaratoria de guerra ilegal, pues a Trump no le compete tomarla. Así EEUU no haga parte de la Corte Penal Internacional (CPI), su estatuto tipifica la agresión de un Estado contra otro, como un Crimen de Guerra, que convierte a Trump en un criminal de guerra.
El asesor principal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Jeffrey Sachs, exigió al Consejo de Seguridad que asuma su responsabilidad frente a las reiteradas violaciones del derecho internacional por parte de EEUU contra Venezuela: “EEUU ha de terminar toda su cuarentena naval y todas las Medidas Coercitivas Unilaterales conexas que carecen de autorización del Consejo de Seguridad”, porque dichas acciones constituyen una clara infracción del Artículo 2, Sección 4, de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.
En Colombia el ‘comité de aplausos’ de Trump, se excede en el uso de eufemismos para tratar de minimizar la gravedad de la agresión contra Venezuela; para este comité el secuestro del presidente Maduro, lo llama detención o extracción, como si se tratara de una muela. El propio Expresidente Uribe declaró que no conoce la táctica que está aplicando Trump, pero tiene fe en que es buena. En cambio, en Francia, el presidente Macron ya convocó a rechazar el nuevo imperialismo de Trump.
Son históricas las manifestaciones ciudadanas, que en todo el planeta se movilizan en contra de este imperio medieval, que busca imponer Trump; las desarrolladas en Colombia constituyen un buen ejemplo de convergencia de las fuerzas populares, en defensa de principios fundamentales para la vida de la nación, como la soberanía, la dignidad y la autodeterminación.
Está por verse si el encuentro anunciado del presidente Petro con Trump, resulta en defensa del derecho internacional y la solución diplomática de los conflictos, o por el contrario se suma a los planes de guerra perpetua del imperio medieval.