GASTAR MÁS DE LO QUE TIENES, GENERA CRISIS
Chavela Villamil
Es un principio económico y es sabiduría popular que los egresos no pueden superar los ingresos, y que ‘no se puede gastar más de lo que se tiene’, porque por más que utilices empréstitos para sufragar gastos, termina perdiéndose la capacidad de endeudamiento y la solvencia de pago.
Los reportes del Banco de la República (BR), dejan claro que, aunque se ha sobrellevado la inflación, nuestra economía muestra un marcado desequilibrio fiscal, que compromete la estabilidad de las finanzas públicas y condicionará la economía colombiana en los próximos 5 años. El año anterior el déficit fiscal cerró en 7,1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), superando por más de un punto la meta oficial que era de 5,6 por ciento.
Un presupuesto que acrecienta el déficit fiscal
Una de las razones que acrecienta el déficit es la caída en el recaudo tributario, que pasó del 16,7 al 14,4 por ciento del PIB, además el Presupuesto General de la Nación (PGN) para este año, incremento el gasto a sabiendas de la merma de los ingresos; por su parte, el déficit primario -la diferencia entre ingresos y gastos sin contar intereses-, se proyecta para este año en 2,4 por ciento, sin embargo, el bajo recaudo y una ejecución presupuestal promedio indican que estas metas son inalcanzables sin un ajuste adicional inmediato.
Al revisar los rubros principales del PGN, encontramos que el 84,06 por ciento está asignado al Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de Deuda Externa), en momentos donde las proyecciones económicas no vislumbran un PIB boyante; lo más preocupante e inconveniente en esta distribución presupuestal, es que más de las cuatro quintas partes son destinadas al Gasto Corriente.
Los pagos a la Deuda Externa (DE) sufren un incremento de 26,2 por ciento, -desde luego este dinero no cubre la deuda de capital, solamente amortiza los interés-, paradójicamente el presupuesto de inversión continúa siendo una cuantía inferior, que ni siquiera llega al 20 por ciento del presupuesto asignado, lo que repercute directamente en desarrollo, la productividad y en no poder subsanar el déficit de Gasto Social.
Decrecer el Gasto Corriente dinamiza la economía
El estancamiento de nuestra economía, hace inaplazable un cambio en los patrones de consumo y las políticas de gasto, lo que hace imperante la disminución Gasto Corriente, a la vez que implica una política de austeridad, que se centre en la disminución de la burocracia estatal, dentro de esto juega un papel trascendental congelar o disminuir el dinero destinado a la amortización de la DE, se puede continuar con el margen de pago actual -que sigue siendo alto- sin incrementarlo, y el remanente se debe destinar a cubrir el déficit de Gasto Social, no se requieren nuevos recursos, sino redistribuir los existentes, de esta forma se alivia la Regla Fiscal y se tiene una mejor ejecución del erario.
El problema de la economía colombiana vas más allá de lo financiero y sin duda es de orden económico, ya que sus políticas siguen estrictamente el nefasto modelo capitalista global, y continúa basando el sistema tributario en lo que se denomina ‘captación por nicho masivo’, es decir, trata de captar dinero del mayor número de personas posibles, que son mayoritariamente clase media y baja, por eso siempre son los más afectados con las Reformas Tributarias.
Lo peor de todo es que nuestra economía sigue aplicando el Efecto Goteo o Trickle Down Effect (TDE, por sus siglas en inglés), donde la productividad y el desarrollo los sustentan en la reducción de la tributación de los mega empresarios, para aumentar su riqueza a grado tal, supuestamente para que “gotee hacia el resto de la sociedad”, dogma neoliberal que ha sido ampliamente rebatida por sus resultados desastrosos, en cuanto que resultó incrementando brutalmente la desigualdad social, mientras acrecentó las riquezas de los súper ricos. La aplicación de esta ideología neoliberal nos ha llevado a que el empleo informal supla la inexistencia de plazas laborales, y a su vez ha incrementado ostensiblemente la pérdida de poder adquisitivo.
Salir de la crisis socioeconómica actual tiene implícitos cambios estructurales y radicales en los paradigmas económico, financiero, fiscal y tributario, junto a una política pública de austeridad estatal; por lo tanto, se hace inaplazable un cambio estructural en el modelo económico, que conlleva un tributación que abandone la recaudación por volumen y se centre en la recaudación por capacidad de capital, -entre más dinero y capital, mayor tributación-, además, se debe disminuir el Gasto Corriente y los excedentes netos invertirlos en la atención del déficit de Gasto Social, a la vez que se implementa una política que formalice el empleo y genere solidez laboral e incremente el poder adquisitivo per cápita.